España «no obtuvo lo que quería en Gibraltar»

La primera ministra británica ha comenzado su campaña en el Parlamento británico para sacar adelante su acuerdo para salir de la UE y uno de los argumentos principales que esgrimió fue precisamente el futuro de Gibraltar: Theresa May se regodeó de haber impedido que prevaleciese la posición española respecto a Gibraltar.

El Gobierno español «no ha obtenido lo que quería con Gibraltar», que era modificar el texto del acuerdo al que Reino Unido llegó con la Unión Europea, subrayó en la Cámara de los Comunes. Se trata de una guerra de discursos por la cual parece que la «verdad» que prevalecerá en el futuro sea la que ahora fije más los titulares de la Prensa. Todo con grandilocuencia.

May dio explicaciones ante el Parlamento británico sobre la reunión de los líderes europeos y dejó un mensaje a los gibraltareños: «Siempre estaremos a vuestro lado, estamos orgullosos de que Gibraltar sea británica». Su Gobierno «no ha abandonado» al Peñón, decía una May que expresaba de nuevo que para la relación futura que Gran Bretaña tendrá con la UE, su Ejecutivo «negociará por toda la familia del Reino Unido, incluyendo Gibraltar» y que han trabajado durante todo este periodo «estrechamente» tanto con su homologo español como con el gibraltareño.

May, que rindió un homenaje al ministro de la Roca, Fabian Picardo, confirmó que «todos los aspectos del acuerdo han sido consensuados con Gibraltar» durante estos meses de negociación.

«Bajar la guardia»

La «premier» hacía mención en los primeros minutos de su declaración ante la Cámara de los Comunes a este asunto y fue reprochada por el líder laborista de la oposición. Un Jeremy Corbyn que acusó a May de «bajar la guardia».

También desde su propia bancada acusaron a la «premier» de haber hecho concesiones al Gobierno español con Gibraltar, síntoma de que la votación del tratado de salida de la UE en el Parlamento británico será un escollo considerable.

Desde Madrid, el ministro de Exteriores, Josep Borrell, respondió a la «premier» británica que España ha conseguido «negro sobre blanco» lo que pretendía conseguir en la negociación del Tratado del Brexit: cualquier negociación futura sobre Gibraltar debe ser «aparte y tener el acuerdo de España». ¿Quién tiene la razón sobre esa aseveración? En el futuro esa será la batalla y se dirimirá en función de los acontecimientos.

«¿Qué pretendíamos? ¡Esto! ¿Lo hemos conseguido?, ¡redondo!», dijo Borrell momentos antes de intervenir en un foro de la Universidad Complutense junto al ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, bajo el título «La UE como actor económico global que protege a sus ciudadanos».

Interpelado sobre las declaraciones de May, el ministro Borrell se mostró sorprendido: «¿Eso ha dicho? […] pues qué le vamos a hacer, pregúntele a la señora May». El ministro subrayó el logro obtenido por España: «Se trataba de dejar claro que, cuando se negocie la futura relación ente el Reino Unido y Europa, esas negociaciones no afectan a Gibraltar. Si May no lo quiere aceptar o pensaba que pretendíamos otra cosa… Léanse la carta de los presidente Tusk y Juncker, leánse esa carta y verán lo que dicen», subrayó.

Ahí dejó Borrell su «verdad» de un asunto que jurídica o políticamente mente tendrá siempre dos interpretaciones. Al ministro español le vino a socorrer ayer el alemán, que para algo se encontraba en España el día después del acuerdo del Brexit.

Apoyo alemán a España

Maas, en una rueda anterior en el Palacio de Santa Cruz, refrendó la interpretación española del Acuerdo de Salida del anexo sobre Gibraltar: «Es jurídicamente vinculante y ha sido acordado tal y como ya lo hemos hecho otras muchas veces en la UE».

El ministro alemán se mostró «sorprendido» por el debate generado en España en torno a este asunto al tiempo que reclamaba, ya por la tarde en el acto universitario, que España ocupe el vacío dejado por el Reino Unido en la UE: «En Europa necesitamos a España», aseguró tras narrar un panorama en el cual mostraba un Gobierno italiano antieuropeísta y una situación de escepticismo generalizado entorno al proyecto comunitario.

En la guerra de declaraciones, en un afán de dejar negro sobre blanco su verdad en torno al acuerdo, volvió a salir a la palestra ayer el Gobierno de Gibraltar que, en un comunicado, respondió al ministro español: «Rechazamos la opinión expresada por el Ministro de Asuntos Exteriores de España, Josep Borrell, de que el Reino Unido ha perdido alguna medida de su soberanía sobre Gibraltar porque ya no puede negociar la futura relación con la Unión Europea. Sin duda alguna, este no es el caso».

Claramente la negociación final del Brexit deja en una situación delicada a la diplomacia española que ahora deberá imponer en Bruselas sus tesis sobre el Tratado del Brexit ante futuros acuerdos entre Reino Unido y la UE. ¿Escucharán los socios europeos al país destinado a ocupar el puesto británico o prevalecerá la verdad británica?

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