España, hacia la «startup nation»

Buen plantel para que España se consolide como uno de los polos de la innovación tecnológica. El ecosistema de las startups de nuestro país goza de buena salud y Madrid y Barcelona están ratificando su potencial para acoger a los emprendedores. Así lo corrobora el estudio Startup Ecosystem Overview, presentado en Barcelona justo a las puertas de la apertura del gigantesco Mobile World Congress (MWC), y del certamen paralelo específico para startups 4YN, que arrancan hoy.

Aunque con trayectorias distintas, ambas ciudades se han hecho un hueco en el mapa de las tecnológicas emergentes, compitiendo así con Londres, París, Berlín o Amsterdam. Según el informe, Madrid es ya la quinta europea en creación de startups, con 1.235 nuevas de 2018 (un 30% más que el año anterior). Arrebata así el puesto a Barcelona, que tenía la exclusividad de polo tecnológico: no en vano, la capital catalana la sigue con 1.197 proyectos, un 29% más.

Barcelona despunta, sin embargo, en la maduración de las empresas incipientes. El estudio destaca que las rondas de financiación en España han aumentado considerablemente, con varios casos de más de 100 millones de euros, como los conocidos de Letgo, Cabify o Glovo, la mayoría con inyección de dinero extranjero. En total, a España han llegado 1.340 millones de euros para las startups, un 63,7% más que hace un año: de estos, 871 millones de euros, el 65%, han ido a proyectos instalados en la capital catalana, que es la quinta europea en capacidad de atracción de capital.

Este éxito se debe, en buena parte, a una suma de ingredientes, empezando por el gancho que tiene el clima y las condiciones de vida, pero también por los atractivos espacios de trabajo o la fácil captación de talento. El estudio lo corrobora: España es el tercer destino europeo más popular para el talento «tech» y el segundo con más espacios «coworking».

La inversión, tarea pendiente

En este escenario tan favorable, la inversión es un campo en el que queda mucho por recorrer. Los expertos ven crucial poder ofrecer más herramientas y menos trabas para que los «business angels» o los «venture capital» se lancen a arriesgar en España. «Es fácil encontrar la financiación en fases iniciales pero durante las etapas de crecimiento faltan ‘fondos growth’ y es más difícil contar con fondos locales», remarcan. Un estudio reciente de Barcelona Global destacaba que en cuatro de cada diez casos la inyección de capital llega del extranjero.

En todo caso, el potencial del país es obvio y parte de esta buena fama es culpa, sin duda, del hermano pequeño del Mobile World Congress (MWC). Con un nombre que invita a imaginarse el buen deparo de los proyectos en 48 meses, el 4 Years From Now (4YFN) se ha consolidado como la cita ineludible para emprendedores, inversores y grandes corporaciones que quieren apostar por los nuevos talentos. Más de 750 startups de más de 130 países estarán allí (220 españolas), que se celebra desde hoy y hasta el jueves. Se calcula que pasarán unos 700 inversores dispuestos a dejarse enamorar por proyectos incipientes sobre el e-commerce, la movilidad, la salud y el wellness, la alimentación o el hogar conectado.

Mirada en los «local heros»

«Al final lo que quiere una startup al final es vender su producto y ser viable. Por eso intentamos poner énfasis en la formación, con reuniones para entender sus necesidades, enseñar a comercializar el producto o a conseguir clientes», destaca a ABC Pere Duran, director del 4YFN. Las reuniones café en mano, en pequeños stands o espacios de «networking» y las sesiones con mentores, con algunos de ellos que empezaron allí mismo hace unos años, son especialmente productivas para los jóvenes empresarios.

Es el caso, a modo de ejemplo, de los responsables de Mozilla, que vienen por primera vez al certamen y los organizadores ven como un claro ejemplo de cómo una pequeña empresa pudo llegar a hacer la competencia a un gigante como Microsoft. También de los «local heros»: casos de éxito del ecosistema nacional que son perfectos referentes en la emprendeduría empresarial, como Social Point, Badi, Holaluz, Travelperk o Social Car. Algunos de ellos empezaron con pequeños stands en el 4YFN y ya triunfan con espacios propios en el MWC.

Con talento, experiencia y eventos como los de esta semana, los expertos aseguran que España tiene, con Barcelona y Madrid a la cabeza, todos los ingredientes para convertirse en una «startup nation». «Estamos preparados para seguir creciendo, avanzar en nuevos ángulos y oportunidades. No es vanidad, conseguir la capitalidad tecnológica es fundamental para reforzar nuestro ecosistema tech», reiteraban esta misma semana los líderes del 4YFN.

«Estar aquí nos abrió todas las oportunidades»

Maurizio Cibelli, fundador y CEOde Hutoma, pisará hoy el MWCtras pasar por el 4YFN. Dejó Amazon para centrarse en su propio proyecto, un asistente con inteligencia artificial para uso personal o para negocios que se le ocurió pensando en un «e-toy» para su hijo. Este italiano afincado en Barcelona vio que en la capital catalana se estaba forjando un ecosistema parecido al de Londres o Berlín, «pero con la buena vida de Barcelona». El certamen 4YFN fue clave para ellos:«Pudimos hablar con grandes empresas, aprendimos y conseguimos inversores», resalta. Ahora, con un capital de dos millones de euros, ha abierto sede ya en Londres y desde hoy expone, como una grande del sector, sus novedades en el MWC.

«El éxito radica en el círculo dinero-talento-experiencia»

Carlos Pierre, fundador de Badi, es uno de los «local hero» del 4YFN. En 2016 presentó allí su proyecto, una app para compartir piso. «Eventos así son un escaparate. Ves startups de todo el mundo y compararte con los otros y ver dónde están y hacia dónde miran es muy bueno», relata. Allí consiguieron las herramientas para consolidar su proyecto, que opera en ocho países y que ha cerrado con éxito cinco rondas de financiación. Para él, el éxito de una startup radica en «el buen engranaje el círculo dinero-talento-experiencia», algo que pudieron fomentar en el 4YFN. Ahora acuden a él, pero como «speakers». «Hay que dejar espacio para los que están empezando», sentencia Pierre.

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