España, esa admirable y desconocida potencia mundial

Los españoles tenemos muchas virtudes, pero entre ellas no está, para nuestra desgracia, la autoestima. Es más, a la hora de echar la vista atrás, solemos tirar de tópicos y caer en la trampa de la Leyenda Negra, que tantos años lleva lastrando nuestra Historia. Sin embargo, la realidad queda lejos de ese espejo en el que ciertos sectores historicistas se han empeñado en que nos veamos reflejados. Y, para desmontar esos tópicos, basta con reflejar los datos objetivos. Esos, como bien sabe Bieito Rubido, director de ABC, nunca mienten, y en ellos quiso centrarse ayer durante su intervención en la mesa redonda «La autoestima de España», que se celebró en la Real Academia de Doctores de España, en Madrid.

Rubido, al que acompañaron Antonio Bascones, presidente de la institución que acogió la charla, y Federico Fernández de Buján, académico de número de la sección de Derecho de la misma, incidió en el hecho de que «la terca realidad es que somos uno de los mejores países del mundo, una democracia plena». Y lo hizo denunciando, al tiempo, el origen de la «baja autoestima» que nuestra sociedad tiene y que se manifiesta en «esa especie de permanente desprecio de la realidad española»: el desconocimiento de la situación real del país y la estrategia –liderada, sobre todo, por la izquierda durante el franquismo– de desprestigiar la Historia de España para desprestigiar, así, a la clase política.

Pero lo cierto es que, como bien destacó Rubido, «la Historia de España es admirable, como lo es su realidad». Basta con reparar en una serie de aspectos, fundamentados en esos datos a los que antes aludíamos y que el director de ABC quiso resaltar ayer: la Escuela de Salamanca, artífice de «la idea de derechos humanos»; el mestizaje como valor, gracias a la civilización hispana; la incorporación de América a Occidente («el continente americano permanecía sin ser descubierto, pero quiso el destino que fuera España su descubridora»); el fin de las hambrunas en Europa y la revolución económica que eso supuso («España realizó un gran trasiego de cultivos y alimentos que solucionaron las hambrunas»); la supervivencia de las razas indias; la primera vuelta al mundo, en 1519, capitaneada por Fernando Magallanes, y el descubrimiento y la exploración del Pacífico.

Actualidad

Ante la evidencia, la conclusión es clara: «No valoramos lo que tenemos». Y es mucho, también en la actualidad. Como recordó Rubido, «España es el quinto país más seguro del mundo, el octavo que más destina al Estado del bienestar, el quinto más seguro para las mujeres (mucho más que, por ejemplo, Alemania), el segundo con más esperanza de vida (se estima que en 2040 será el primero, ya que, gracias al sistema de protección social y de salud pública, mejora noventa días cada año) o el primero de Europa en fibra óptica». Además, «la riqueza de España en cuarenta años supone una de las grandes historias de éxito económico del mundo», como demuestran, una vez más, los datos: si en 1977 nuestro PIB era de 132 millones de euros, en 2017 pasó del billón. Y es que, «para quererse, no hay nada mejor que conocerse», remató el director de ABC.

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