España culpa a May y al equipo negociador de marginar a España

Buenas noticias, la Unión Europea y el Reino Unido dijeron ayer haber llegado a un acuerdo sobre la declaración política que regulará sus relaciones futuras. Malas noticias, esa declaración no sirve ni para contentar a los distintas facciones en Londres ni mucho menos para tranquilizar las inquietudes españolas sobre la cuestión gibraltareña. Es más, esas preocupaciones se convirtieron desde Madrid en acusaciones de deslealtad contra el equipo negociador de la Comisión. El Consejo Europeo extraordinario convocado para este domingo para aprobar el tratado de retirada del Reino Unido de la UE se vislumbra todavía rodeado de nubarrones y ayer por la tarde en Bruselas ni siquiera se descartaba que se suspendiera. Según fuentes europeas, la Comisión intentará salvar la reunión añadiendo una profusión de declaraciones anexas en las que se harían encajar cuestiones como la que se refiere a la colonia británica en el sur de España, aunque esta fórmula no estaba siendo del agrado de Madrid. En todo caso, el hecho de que el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez, haya preferido irse a Cuba ha causado también extrañeza en la Comisión. Sobre todo porque la primera ministra británica Theresa May, que está utilizando el tema de Gibraltar para cohesionar a sus filas, no dasu brazo a torcer y ha programado varios viajes a Bruselas antes del domingo.

La cuestión de Gibraltar parece haber trasladado a Bruselas la inestabilidad política que reina en Londres y que allí tampoco permite prever si cualquiera que sea la solución que se decida en Bruselas va a ser aprobada en el Parlamento. En el borrador de declaración política sobre la futura relación entre el Reino Unido y la UE que anunció a bombo y platillo el presidente del Consejo Donald Tusk tampoco se menciona el tema de Gibraltar, por lo que el secretario de Estado de Relaciones con la UE, Luis Marco Aguiriano, ya dijo ayer tarde, en Madrid, que «tenemos el mismo problema que con el Tratado de Retirada» por lo que se mantiene la intención del presidente del Gobierno Pedro Sánchez de votar en contra del acuerdo. Aguiriano añadió que el texto del acuerdo de Retirada fue modificado «con nocturnidad y alevosía» eliminando las referencias a Gibraltar a instancias de la primera ministra británica Theresa May, de lo que se deduce que el negociador europeo, Michel Barnier, lo aceptó sin rechistar.

Para los diplomáticos españoles que están negociando sobre el tema, resulta difícil de explicar que lo que se dejó negro sobre blanco en las directrices de la negociación aprobadas desde el pasado mes de marzo por el Consejo Europeo, (y que dice que «después de que Reino Unido abandone la Unión, ningún acuerdo entre la UE y Reino Unido podría aplicarse al territorio de Gibraltar sin el acuerdo entre España y Reino Unido») no aparezca en el texto final del borrador del Tratado de Retirada que los líderes deben aprobar el domingo ni siquiera de forma implícita.

El Consejo extraordinario convocado para este domingo debe dar su visto bueno, según se especifica en el artículo 50 del Tratado de la UE, por mayoría cualificada, lo que excluye la posibilidad de vetarlo para un solo país. Sin embargo, en caso de que el presidente del Gobierno Pedro Sánchez optase por no acudir a Bruselas sin designar a otro de los miembros para representarle haría que automáticamente la reunión fuera anulada porque el Consejo Europeo no se podría constituir. La canciller alemana Angela Merkel también ha amenazado con no venir a la capital comunitaria el domingo si el sábado no hay un acuerdo claro entre todos y no queda más que el trámite formal de bendecirlo.

El ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, es el único que está satisfecho con esta situación y en su informe al Parlamento de la colonia se felicitaba ayer de haber logrado junto a Theresa May una situación en la que «no hemos cedido en ninguna de nuestra linbeas rojas». Al final, si hay alguien satifecho.

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