España considera «un gesto hostil» el apoyo flamenco al independentismo

El Gobierno español convocó el día 20 al embajador belga, Marc Calcoen, para trasladarle su «profundo malestar» por el contenido y los términos de la carta dirigida por el presidente del parlamento de la región de Flandes, Jan Peumans, a la expresidenta del parlamento catalán, Carme Forcadell.

La misiva del representante flamenco, hecha pública a través de redes sociales, argumentaba que «el Gobierno en España ya no puede cumplir las condiciones para ser parte de una Unión Europea democrática». Además, Peumans ratificaba su compromiso para que Cataluña «tenga la oportunidad de elegir su propia identidad».

La carta fue entregada a Forcadell por el eurodiputado Mark Demesmaeker, quien le visitó en la cárcel de Mas d’Enric, en El Catllar (Tarragona), el 7 de septiembre.

Tanto Peumans como Demesmaeker forman parte del partido nacionalista flamenco N-VA («Nieuw-Vlaamse Alliantie»), gran apoyo en tierras del Reino de Bélgica del expresidente catalán prófugo de la justicia, Carles Puigdemont.

En paralelo, y en la sede del Ministerio de Exteriores belga, el encargado de negocios de la Embajada española ante Bélgica, Jorge Notivoli, y un representante de la Dirección General de Europa del Gobierno federal belga mantuvieron una reunión a petición de España.

En esa reunión se le hizo llegar al representante del Gobierno belga la misma carta de protesta que también se le entregó al embajador belga Marc Calcoen con destino para el presidente del parlamento flamenco.

En el segundo párrafo de la misiva del Gobierno español se lee: «Entiendo que Vd. quiera trasmitir sus mejores deseos a quien fue homóloga y está atravesando un momento complicado. Es Vd. por supuesto libre de tener cualesquiera opiniones políticas respecto de Cataluña. Sin embargo, que un responsable político de una región de un país de la Unión Europea se manifieste desde su puesto institucional insultando a un país amigo y aliado como es España al afirmar que no cumple los requisitos para formar parte de la Unión Europea y -sobre todo- faltando a la verdad, es no ya un gesto inamistoso sino francamente hostil».

Por su parte, el embajador belga trasladó al Gobierno español que «la política exterior de Bélgica la decide el Gobierno federal y no el señor Peumans».

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