Equilibrio fiscal: qué es y por qué, si se logra o no influye en mi bolsillo

Fuente: LA NACION

1 ¬ŅQu√© es? El equilibrio fiscal es el resultado de que se equiparen los ingresos y los egresos de una Naci√≥n, provincia o municipio. Tambi√©n podr√≠amos aplicar este concepto al total de ingresos o egresos de una empresa, una cooperativa, una familia, etc√©tera. Pero haremos eje ahora en las cuentas p√ļblicas, para entender c√≥mo su situaci√≥n nos afecta como ciudadanos. Cuando las cuentas p√ļblicas no est√°n en equilibrio, existen dos opciones. Una es que el pa√≠s tiene d√©ficit: gasta m√°s de lo que le ingresa. La otra es que tiene super√°vit: le ingresa m√°s dinero del que gasta.

2 D√©ficit versus super√°vit. ¬ŅEst√° mal que un pa√≠s tenga d√©ficit? ¬ŅEst√° mal que tenga super√°vit? Lo cierto es que ninguna de las dos alternativas est√° mal per s√©, pero cualquiera de las dos debe ser sostenible. Cada pa√≠s, al igual que cada casa o cada empresa, elige cu√°les son sus gastos y de qu√© manera ejecutarlos, como tambi√©n en qu√© a√Īos se podr√° gastar m√°s que lo que ingresa y en qu√© a√Īos no. Pero queda claro que hacer esto eternamente ser√° poco sostenible. Nosotros, como ciudadanos, nos vemos afectados tanto por lo que el Estado gasta como por lo que recauda. Por eso, es necesario comprender las necesidades y las demandas que hoy tiene la sociedad, para entender en qu√© estamos gastando y cu√°n sostenible es.

3 ¬ŅGastamos bien o mal? Es imposible definir si se gasta bien o no, porque todos tenemos gustos, necesidades y pretensiones diferentes. A modo individual, si a m√≠ me gusta tomar gaseosas y me compro una, ser√° un gasto muy satisfactorio; en cambio, en la visi√≥n de mi amigo que toma solamente agua, yo estar√© derrochando mis ahorros. Por eso, la definici√≥n de bien o mal no existe: gastamos sobre la base de lo que la sociedad demanda o necesita en un determinado momento. Nuestro pa√≠s hoy tiene ciertas demandas que exigen gastos en un sistema jubilatorio universal, la educaci√≥n p√ļblica, la universidad p√ļblica, la salud p√ļblica, el transporte, etc√©tera. Y esas erogaciones deben solventarse con ingresos.

4 Los ingresos. Son cinco las formas que podemos enumerar para financiar los gastos de un pa√≠s. Cada una de ellas tiene sus consecuencias para los ciudadanos. Si no fuera as√≠, el financiamiento ser√≠a interminable y el gasto podr√≠a ser infinito. En primer lugar est√°n los impuestos como fuente de ingresos. Y sabemos que un exceso de impuestos hace que la producci√≥n sea poco rentable y la desincentiva, por lo que hace que la econom√≠a se contraiga. La segunda fuente podr√≠a ser privatizar, ya que ingresa dinero por el bien p√ļblico vendido, pero tambi√©n se pierde soberan√≠a y poder de manejo. En tercer lugar tenemos la venta de servicios de alguna entidad p√ļblica que haga llegar el gas, la electricidad o el agua a las viviendas y cobre por eso. El cuarto origen posible de los ingresos es la emisi√≥n monetaria (imprimir dinero): esto solo puede hacerlo el Banco Central y si lo hace por encima de lo que la gente demanda, el valor de ese bien cae, como pasa con cualquier activo. Por √ļltimo, existe la alternativa de endeudarnos. Eso no est√° mal, pero hay que saber c√≥mo financiar el pago de la deuda a futuro.

5 Quiero versus puedo. Muchas veces no podemos decidir si un gasto es adecuado o no y debemos adaptarnos a las circunstancias. Si se rompe el lavarropas, el gasto para repararlo o comprar otro ser√° la respuesta a una necesidad del momento. Con las cuentas p√ļblicas pasa algo similar. Hay gastos que la sociedad elige y otros que la coyuntura lleva a hacer, como abultar los gastos en asignaciones y pensiones. Por esa raz√≥n, a la hora de analizar los gastos que queremos que el Estado ejecute para poder beneficiarnos de ellos, tenemos que tener en cuenta el punto anterior (los ingresos) y entender qu√© combinaci√≥n es la menos da√Īina, porque todas tendr√°n influencia en nuestra econom√≠a cotidiana

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