Enrique Pinti. “Me fue muy bien y me sobraba el dinero, hoy necesito seguir trabajando”

Es uno de los humoristas argentinos m√°s respetados y le hace frente a la diabetes trabajando en su unipersonal Al fondo a la derecha…

Crédito: Alejandro Guyot

El l7 de octubre cumplir√° 80 a√Īos y el n√ļmero no le preocupa. Salvo por un problema de salud que lo aqueja desde hace un tiempo, sus ganas por seguir entreg√°ndolo todo sobre un escenario siguen intactas. Es cierto que ahora debe descerrajar sus incisivos mon√≥logos sentado y acudir a asistentes para entrar y salir de escena. Pero su humor sigue siendo el de siempre. Y su agudo an√°lisis de la realidad, tambi√©n. Solo basta asistir de mi√©rcoles a domingos al Multiteatro, donde protagoniza el unipersonal Al fondo a la derecha…, para comprobarlo. “El cuerpo me ha abandonado, pero la cabeza no”, dir√° en medio de la entrevista con LA NACION. Y es cierto, en dos horas de espect√°culo no pierde nunca el hilo del intrincado discurso sobre la realidad nacional, maneja los tonos como nadie y no se permite pausas ni respiros, ni siquiera para tomar un vaso de agua.

-Hace un mes tuviste que suspender varias funciones. ¬ŅC√≥mo est√°s hoy de salud?

-Eso fue por afon√≠a, no tuvo nada que ver con la diabetes. La diabetes me jodi√≥ en cuanto a que me obliga a trabajar sentado, porque las piernas se me han aflojado por la acumulaci√≥n de l√≠quidos. Pero en el resto no me ha afectado en nada. De todos modos es jodido, porque despu√©s de Al fondo a la derecha… me gustar√≠a hacer otra cosa, como preparar una comedia. ¬ŅPero qu√© personaje podr√≠a interpretar en este estado? Salvo un paral√≠tico en silla de ruedas no se me ocurre ninguno. Y ojo, no es que yo en realidad est√© paral√≠tico, porque vos me viste caminar, pero para el juego esc√©nico estoy un poco complicado.

-¬ŅCu√°ndo se te declar√≥ la enfermedad y cu√°ndo empez√≥ la limitaci√≥n f√≠sica?

-La diabetes me vino en 2015, se desat√≥ de golpe. Por el asunto de la obesidad desde chico. Siempre tuve que someterme a controles, pero nunca hab√≠an aparecido se√Īales de diabetes. Hab√≠a antecedentes familiares, s√≠, pero por suerte no me alcanzaban. Por eso esto a esta altura de la vida me sorprendi√≥. No me lo esperaba. Reci√©n ahora siento una limitaci√≥n f√≠sica. Hasta comienzos de 2015, cuando volv√≠ a hacer Salsa criolla para celebrar el 30¬ļ aniversario del espect√°culo, no sent√≠a ninguna dificultad: hac√≠a el cuadro de la bicicleta y todo lo dem√°s. A partir de ah√≠, me empez√≥ a doler todo. Al principio me dije: bueno?, se acercan los 80. Pero despu√©s me top√© con el diagn√≥stico de la diabetes.

-¬ŅSos insulinodependiente?

-S√≠, desde 2016. Tres veces por d√≠a me aplico insulina: a la ma√Īana, antes del almuerzo y previo a la cena. Me la aplico yo mismo, es una tonter√≠a total, lo hac√©s con una lapicera. Prefiero esto a las pastillas, porque pueden da√Īar el ri√Ī√≥n. Y, como te imaginar√°s, lo √ļltimo que quiero es pasar por la di√°lisis.

-¬ŅEs verdad que hasta hace poco tu prepaga te cobraba la insulina que deb√≠a darte gratis?

-Sí, me decían que tenía que comprar una insulina importada. ¡Y no existe la insulina importada! Llegué a pagar 35.000 pesos mensuales por la insulina.

-¬ŅLe iniciaste acciones legales?

-No. Eso ser√≠a pasar por un estr√©s espantoso, y yo ya tengo bastante con la enfermedad. No sirvo para entrar en pleitos. Adem√°s, me pidieron que por favor me calle. Y me dijeron que fue una confusi√≥n de formularios… ¬°Qu√© mierda! ¬°Me estafaron! Habr√°n dicho: este es un boludo, si pasa, pasa. Ahora me lo est√°n devolviendo, descont√°ndomelo mes tras mes, de las cuotas.

-¬ŅA cu√°nto asciende el costo de tu tratamiento?

-Y…, no s√©. M√°s all√° del costo de la prepaga, de la que soy socio desde 1984, y de lo que pagu√© indebidamente por la insulina, debo tomar siete pastillas por d√≠a, ¬°que son car√≠simas!; por ejemplo, tengo que tomar un diur√©tico especial porque el exceso de diur√©tico puede perjudicarme el ri√Ī√≥n. Por eso cuando Cristina (Fern√°ndez de Kirchner) dijo que la diabetes era una enfermedad de ricos…, ¬°ten√≠a raz√≥n! Doy fe. Y me congratulo de poder afrontarla.

-A prop√≥sito, ¬Ņcu√°l es hoy tu situaci√≥n econ√≥mica? En el verano dijiste “el agua me lleg√≥ al cuello”.

-Fue una manera de decir… Todo hab√≠a aumentado de una manera disparatada y me asust√©. A los 35.000 pesos de la insulina se me juntaban los 14.000 de la prepaga y un mont√≥n de gastos fijos m√°s: los servicios de mi casa, las dos personas que me ayudan y mi asistente en el teatro. Y as√≠ llegaba a los 250.000 pesos de gastos. ¬°Una barbaridad! Siempre me sobr√≥ dinero porque tuve mucha suerte y en los 30 a√Īos de Salsa criolla me fue muy bien. Aun en momentos de mierda, cuando el pa√≠s se iba para abajo y luego para arriba, y m√°s tarde para abajo. Y pese a la inflaci√≥n, el corralito y todo lo que se te ocurra, me alcanzaba para irme todos los a√Īos dos meses de viaje a los Estados Unidos y Europa, y en business. As√≠ fue desde los a√Īos 80 hasta 2017. Evidentemente he sido un se√Īor muy gastador, lo reconozco. El tema es que no invert√≠ en propiedades. Si hubiera comprado seis departamentos hoy estar√≠a mejor econ√≥micamente, pero ser√≠a un burro, no hubiera conocido el mundo como lo conoc√≠. Tampoco fui especulador. Jam√°s entr√© en la timba financiera porque la detesto y porque creo que es la forma opuesta a la verdadera riqueza de un pa√≠s y su poblaci√≥n. El dinero solo debe ganarse trabajando.

-¬ŅAhora el agua te tapa la cabeza o pod√©s respirar un poco?

-Y… con solo 25 o 30 espectadores de promedio por funci√≥n?, digamos que el agua no baj√≥ mucho. Pero me las arreglo igual porque tengo ahorros. Pero no tantos como para decir: ahora me duelen las piernas y entonces no voy a trabajar un a√Īo. No es as√≠. M√°s all√° de que mi profesi√≥n me encanta y me genera un gran placer, tengo que seguir trabajando para pagar las cuentas. A lo sumo podr√≠a dejar de hacerlo por seis meses, no m√°s.

-Por aquella frase fuiste muy criticado por Alfredo Casero, quien te tild√≥ de “verdadero cagueta”. ¬ŅC√≥mo est√° tu relaci√≥n con √©l? ¬ŅHicieron las paces?

-Mi relaci√≥n con √©l no existe ni nunca existi√≥. As√≠ que no tengo que perdonarle nada. Pero s√≠ me pareci√≥ inmerecido lo que dijo de m√≠. A Alfredo lo respeto un mont√≥n, me ha hecho re√≠r mucho desde la √©poca de Cha cha cha y creo que es un excelente actor; tiene una gran capacidad intuitiva, puede hacer sin problemas un juez de la Naci√≥n, como lo hizo en La due√Īa junto a Mirtha Legrand. √Čl sol√≠a saludarme arrodill√°ndose y dici√©ndome: “Maestro, maestro”. Y dos veces me lo encontr√© en el aeropuerto de Puerto Madryn y me invit√≥ a comer un asado a la casa que ten√≠a all√°. Qued√≥ en llamarme al teatro donde yo iba a hacer funciones y luego no lo hizo. Eso es todo. No ten√≠amos una amistad profunda. Despu√©s, cuando sali√≥ a criticarme, no me enter√© inmediatamente porque no tengo redes sociales. Cuando lo supe me sorprendi√≥ y mucho. Dijo que era un gordo culo chato y un asqueroso porque en la √©poca del kirchnerismo me hab√≠a callado la boca. Y no es que me haya callado, es que en 2004, despu√©s de Candombe nacional, me apareci√≥ la propuesta de hacer el musical Los productores, un sue√Īo de toda mi vida, en el que obviamente no ten√≠a por qu√© hablar de la realidad nacional. Pero m√°s tarde hice Pingo argentino y ah√≠ a Cristina la hice c… porque no me gust√≥ c√≥mo manej√≥ el conflicto del campo. Despu√©s vino otro musical, Hairspray, y m√°s tarde un cl√°sico en el San Mart√≠n: El burgu√©s gentilhombre, de Moli√®re. Acto seguido, Carlos Rivas me propuso protagonizar Lo que vio el mayordomo, de Joe Orton, un autor al que ador√© toda la vida, un iconoclasta, un loco de la guerra talentos√≠simo, y por √ļltimo Javier Faroni me ofreci√≥ un papel divino en el musical Vale todo, con Florencia Pe√Īa. ¬ŅIba a decir a todo esto que no por tener que criticar al gobierno? Lo que m√°s me sorprende de Alfredo es que nunca me vino a ver al teatro, jam√°s, as√≠ que est√° entre los tantos que hablan de m√≠ sin haberme visto. Otra cosa: como √©l es un fan√°tico de este gobierno podr√≠a haberse agarrado con un militante de la oposici√≥n, como Dady Brieva. ¬ŅPero por qu√© conmigo? ¬°Yo no soy un militante de nada! Pero, bueno, si ha insultado al Papa?

-Dijiste que hoy en d√≠a ten√©s una media de 25 o 30 espectadores. ¬ŅEs duro pasar de llenar salas de 700 localidades a trabajar para tan poca gente? ¬ŅO lo viv√≠s como una contingencia m√°s de la profesi√≥n?

-No, no es duro. Es parte de la monta√Īa rusa que es esta profesi√≥n, ni m√°s ni menos. Les pasa a todos, ¬Ņpor qu√© no me iba a pasar a m√≠? Yo no tengo coronita. ¬ŅPor qu√© antes ven√≠a m√°s gente? ¬ŅPor qu√© era divino y sublime? No, porque ca√≠ en un momento justo, que no fue un furor de solo seis meses, sino de 20 a√Īos, en los que expres√© cosas que una parte del colectivo ten√≠a como deudas pendientes y se las ofrec√≠ en forma graciosa y amena. Despu√©s se empez√≥ a agrietar la cosa y apareci√≥ aquello de que est√°s ac√° o est√°s all√°. Y yo no sirvo para eso, porque no estoy ni ac√° ni all√°, estoy donde quiero estar. Es probable que se haya desgastado la f√≥rmula, y que el equilibrio no rinda m√°s. O simplemente que se hayan cansado de escucharme. Y yo no voy a cambiar, esto es lo que me gusta hacer y decir.

-¬ŅLa grieta tuvo que ver en la disminuci√≥n de tu p√ļblico?

-Es muy dif√≠cil asegurarlo, pero a lo mejor la gente que puede pagar 1000 pesos la entrada pertenece m√°s al grupo que simpatiza con Macri que con el kirchnerismo. Y esta gente ya me tom√≥ ojeriza como que soy medio K. Entonces para que hable mal de Mauricio y defienda a la chorra, pensar√°n ellos, no vienen. ¬ŅViste el conflicto Mirtha Legrand? “Me decepcionaron, Macri es un fracasado, pero lo voy a volver a votar. Dar√≠a mi vida para que no vuelva el kirchnerismo”. Bueno, es ese quilombo que Mirtha verbaliza sin filtro y en un mismo programa dice “lo odio, lo detesto, lo voto, es mi amigo”. Algo as√≠ le debe pasar al p√ļblico que tiene plata para venirme a ver, pero duda: “S√≠, Pinti tiene raz√≥n, pero me da no s√© qu√©, habla mal de Mauricio, no quiero”. En cambio, la gente que podr√≠a pagar una entrada de 200 pesos seguramente estar√≠a m√°s de acuerdo conmigo. Ojo, esto me pasa con el p√ļblico de la Capital, porque el otro d√≠a fui a Mor√≥n y met√≠ 350 personas; eso s√≠, a 600 pesos la platea, y en La Plata me fue a√ļn mejor: 650 personas en dos funciones.

-Hace poco dijiste: “Macri no me ilusion√≥ nunca”. ¬ŅAlberto Fern√°ndez te ilusiona?

-No, tampoco la pavada. Pero le tengo m√°s confianza. Porque hay cierta semejanza con lo que pienso, y con las maneras. Yo tambi√©n soy prudente, ideol√≥gicamente. Soy muy lanzado en un escenario y puedo decir barbaridades, pero esa es la parafernalia. Pero en lo personal soy muy equilibrado o al menos trato de serlo, no me caso con nadie. Veo en √©l prudencia y eso me gusta. Lo que me molesta de los dirigentes es la imprudencia, me molesta tanto en Cristina como en Patricia Bullrich. La Bullrich no puede decir: “Ac√° no se muere nadie de hambre y si no que vayan a los comedores”, cuando 15 minutos antes hab√≠a salido la gente de los comedores diciendo que no hab√≠a arroz, y que solo hubo 20 raciones para 70 personas. Pero peor fue cuando asegur√≥: “Ac√° no hay hambre, hay necesidades”. Eso me mat√≥, realmente me hizo mal. En este pa√≠s y en este momento, lo que hace falta es prudencia. Y en ese aspecto, a Alberto lo veo equilibrado; a Mauricio, no. Y adem√°s creo que a Macri le falta sensibilidad, por eso nunca me ilusion√≥. Una persona que se duerme en un teatro, como yo lo he visto dormir, no me despierta confianza como dirigente.

-¬ŅUn pol√≠tico debe tener sensibilidad art√≠stica?

-No, es una cosa m√≠a… Pueden no ir al teatro porque est√°n muy ocupados o directamente no tener sensibilidad art√≠stica, pero deben tener sensibilidad. Lo importante es la actitud. Yo analizo la actitud de ciertos presidentes o mandatarios. Alfons√≠n, por ejemplo, no iba mucho al teatro, pero ten√≠a un respeto enorme por la gente del arte. Evidentemente en √©l hab√≠a una sensibilidad especial. A Per√≥n le gustaban mucho los artistas, medio al estilo Mussolini, pero le gustaban. Y despu√©s debo nombrar a Menem, que era un cholulo y un tipo muy considerado con la gente del arte. Eso no se lo podemos negar.

-¬ŅYa sab√©s a qui√©n vas a votar?

-Es dif√≠cil que vaya a votar. Porque tengo dificultades para subir las escaleras y me toca votar a solo dos cuadras de casa, pero en un tercer piso. La √ļltima vez tuve que hacer bajar la urna y me rodearon todas las viejas de Recoleta al son de “vote bien, vote bien”. Me sent√≠ muy observado y me agarr√≥ un ataque de culo tal que no sab√≠a si matarlas o qu√©. Pero, bueno, como estoy en contra de cualquier tipo de femicidio, me control√©. Yo votar√≠a a Lavagna porque nos sac√≥ de la crisis de 2001. Est√° bien, en ese entonces no era presidente, sino ministro de Econom√≠a. Okey a lo mejor ahora como presidente y con 20 a√Īos m√°s por ah√≠ no sirve. Por eso hoy dudo entre Fern√°ndez y Lavagna.

-Se te podr√≠a definir como el primer standapero argentino. ¬ŅC√≥mo te llev√°s con ese g√©nero?

-Me encanta. Pero el stand up es una invenci√≥n bien norteamericana, que tiene la impronta de hablar m√°s bien de cosas cotidianas, de lo que te pasa en el supermercado o en el estacionamiento. Es una cosa fant√°stica, maravillosa, que de alguna manera aqu√≠ la han tenido siempre Carlos Perciavalle y Antonio Gasalla. Yo m√°s bien era discursero. Mi primer espect√°culo unipersonal fue Historias recogidas, la historia de las tragedias. Hac√≠a de un profesor con peluca, al estilo Peter Sellers, y hablaba de las tragedias en forma muy grotesca, pero siempre bas√°ndome en hechos reales. Carlos y Antonio, adem√°s de monologar, ten√≠an reservado un espacio para la participaci√≥n del p√ļblico, algo que es habitual en los shows de los standaperos norteamericanos. Yo, en cambio, ten√≠a un cagazo terrible de que alguien me interrumpiera en el medio del mon√≥logo, por eso hablaba tan r√°pido.

-¬ŅY fue as√≠ que naci√≥ tu estilo tan verborr√°gico?

-Exacto, fue por cagazo a que me interrumpieran. Yo pensaba: no tengo que dejar espacio para que nadie diga nada. Porque en los caf√© concert la gente, un poco relajada con un whisky en la mano, se hab√≠a acostumbrado a hablar de repente; un poco alentados por Carlos y Antonio. O por el gordo Bergara Leumann que en La Botica del √Āngel les preguntaba qu√© hab√≠an tra√≠do y hasta les abr√≠a las carteras. A√ļn hoy, que soy tan conocido, tengo terror tanto de que me interrumpan sobre un escenario como de que me hagan participar en un espect√°culo de otros. No niego que lo m√≠o podr√≠a verse como un stand up, y de hecho creo haber participado del comienzo del g√©nero en el pa√≠s, pero m√°s armado. Y mis mon√≥logos siempre estuvieron y est√°n basados en la historia, la pol√≠tica y la actualidad. Pero no en la actualidad cotidiana, que es el ingrediente com√ļn del stand up.

-Hacia el final de Al fondo a la derecha… confes√°s que nunca tuviste una pareja. ¬ŅPor qu√©?

-No sé, me dio pereza. Te juro: ¡ni siquiera tuve una pareja de truco! Seguramente se debió a que estaba tan metido en mi trabajo que puse toda la libido ahí. Nunca tuve esa necesidad de pareja o no la encontré o no dejé que los otros la encontraran en mí. Con una mano en el corazón te digo que si alguien estuvo interesado, nunca me di cuenta; ni vi ni sentí a nadie que estuviera perdidamente enamorado de mí.

-¬ŅTe enamoraste alguna vez?

-S√≠, cuando ten√≠a 16, 17 y 18 a√Īos. Pero eran todas fantas√≠as porque nadie respond√≠a con hechos a mi enamoramiento. Y yo no iba a ir a atacar, de ninguna manera. Estaba totalmente inseguro de m√≠, siempre me vi horrendo, feo, gordo y fofo. Fue ah√≠ que me dije: “El amor no es para m√≠”. Yo era muy primitivo, pensaba que el romance solo era para gente hermosa, divina y perfecta. Un concepto obviamente equivocado, pero que de alguna u otra manera me acompa√Ī√≥ toda la vida.

-Te casaste con el teatro…

-Sí, es evidente. El teatro fue y es mi gran amante.

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