En pleno idilio, Trump dijo que quiere un TLC con Bolsonaro

El magnate prometió trabajar en un tratado de libre comercio con Brasil

RÍO DE JANEIRO.- El idilio entre Donald Trump y Jair Bolsonaro va viento en popa. Ayer, el presidente estadounidense no solo se deshizo en elogios hacia el mandatario brasileño, sino que, además, resaltó su interés en firmar un acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Brasil.

“Tengo una gran relación con Brasil. Tengo una relación fantástica con su presidente; es un gran caballero. Dicen que es el Trump de Brasil; me gusta eso, es un elogio”, señaló Trump en un comentario a una periodista brasileña durante un breve encuentro con la prensa en la Casa Blanca.

La mención a la familia de Bolsonaro no parece ser casual, sino más bien un guiño a Brasilia: el presidente brasileño ya indicó su intención de designar como futuro embajador de Brasil en Washington a uno de sus hijos, el diputado Eduardo Bolsonaro.

A juzgar por las palabras de Trump ayer, el nuevo representante diplomático de Brasil -sea quien sea- ya tendría una “misión” muy clara. “Trabajaremos en un acuerdo de libre comercio con Brasil. Es un gran socio comercial; nos cobra muchas tarifas, pero nosotros amamos esa relación”, afirmó el mandatario. Sus declaraciones coinciden con una gira del secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, por Brasil, la Argentina y Perú.

Concebida a principios de los 90, la idea de un convenio de libre comercio entre Estados Unidos y Brasil -las dos mayores economías de América- fue retomada por Bolsonaro el mes pasado, en una reunión con Trump durante el G-20 en Osaka, el mismo día en que se anunció la firma del demorado tratado de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur. El gobierno argentino de Mauricio Macri dio su apoyo a la iniciativa, que incluiría a todo el Mercosur. Desde este mes hasta fin de año, Brasil ocupa la presidencia rotativa del bloque sudamericano, por lo que se puede suponer que Bolsonaro intentará darle tracción al asunto, si bien las dificultades son muy grandes, según los especialistas.

“Es más un deseo político que una realidad económica. Hasta que Brasil no ponga en marcha reformas estructurales que abaraten los costos locales y aumenten la competitividad, su industria está en gran desventaja con la estadounidense, y el país sería inundado de manufacturas importadas de Estados Unidos. Además, el agronegocio estadounidense no está dispuesto a renunciar a los subsidios del gobierno, sin los cuales los principales productos agrícolas de exportación brasileños -soja, azúcar, maíz, jugo de naranja, carne- podrían tener más espacio en Estados Unidos. Las negociaciones serán mucho más duras que las que tuvimos con la UE”, destacó a la nacion José Augusto de Castro, presidente ejecutivo de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil.

En pleno proceso de revisión técnica y jurídica, el acuerdo UE-Mercosur recién entraría en vigor en unos dos años, luego de que sea ratificado por todos los Parlamentos de los países involucrados. Y en Francia son crecientes los cuestionamientos al tratado por las críticas que pesan sobre la -falta de- política de preservación ambiental de Bolsonaro. Por otra parte, ya están mucho más avanzadas las conversaciones con otros eventuales socios del Mercosur como Canadá, Corea del Sur, Singapur y la Asociación Europea de Libre Comercio.

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