En plena lucha por su futuro político, Trudeau suma un factor inesperado: su madre

Margaret Trudeau, una celebridad desde los a√Īos 70 en Canad√° Cr√©dito: NYT

El show unipersonal en el que ella revela detalles de su vida irrumpe en la campa√Īa del premier para su reelecci√≥n

WASHINGTON.- Margaret Trudeau, exmujer de un primer ministro canadiense y madre de otro, pas√≥ gran parte de su vida en la vidriera p√ļblica. Hubo un tiempo en que absolutamente todo lo que ten√≠a que ver con ella, desde su vida amorosa y sus supuestos flirteos con Ted Kennedy, Jack Nicholson y un integrante de los Rolling Stones, hasta el largo de su pollera, al parecer impropio para una visita a la Casa Blanca, fueron pasto de la prensa sensacionalista y de una Canad√° con hambre de celebridades.

Y ahora, a los 70 a√Īos, Margaret Trudeau decidi√≥ despertar esa misma atenci√≥n que antes la atormentaba. La madre del actual primer ministro Justin Trudeau y exmujer del difunto Pierre, tambi√©n premier, desembarc√≥ este fin de semana en Montreal con un descarnado espect√°culo unipersonal en el que cuenta todo sobre su vida.

En Certain Woman of an Age (“Cierta mujer de una √©poca”), Trudeau se explaya sobre sus matrimonios y sus divorcios, la muerte de su hijo Michel y su posterior diagn√≥stico de desorden bipolar, y su activismo en temas de salud mental.

Pero ¬Ņser√° el momento de hablar de todo eso? Justin Trudeau ya vio el espect√°culo en Chicago, donde se estren√≥ en mayo pasado, pero el debut en Canad√° se produce menos de tres meses antes de las elecciones federales, y el primer ministro, que seg√ļn algunas encuestas est√° rezagado, pelea por su supervivencia pol√≠tica.

¬ŅPens√≥ en posponer el estreno, o en bajar el tono del espect√°culo? Ella se r√≠e.

“¬ŅMe est√°s cargando?”, dijo telef√≥nicamente desde Montreal. “Me llena de orgullo que Justin sea primer ministro, pero yo ya estuve ah√≠, ya me toc√≥. Y no creo que nadie de su oficina se atreva a levantar el tel√©fono para decirle a mam√° Margaret lo que puede o no puede hacer”.

Margaret encara de entrada el tema de su salud mental. “Habr√°n escuchado rumores de que estoy loca”, le dice al p√ļblico, seg√ļn la rese√Īa del Chicago Tribune. “Est√° todo bien. No hace falta que lo digan bajito”. Al primer ministro, “su actuaci√≥n le pareci√≥ incre√≠ble”, dijo su vocera, Eleanore Catenaro.

Seg√ļn el analista de opini√≥n Shachi Kurl, los adversarios de Trudeau correr√≠an “un grave riesgo” si intentaran sacar r√©dito pol√≠tico del espect√°culo de su madre, debido al modo en que evolucion√≥ la mirada de la sociedad canadiense sobre la enfermedad mental y la vida privada de los funcionarios p√ļblicos.

“Me cuesta creer que alg√ļn candidato o alg√ļn partido pol√≠tico piense que puede sacar ventaja haciendo campa√Īa negativa con este tema”, dijo Kurl, director ejecutivo del Instituto Angus Reid, de Vancouver.

Críticas

Certain Woman of an Age tiene muy buenas cr√≠ticas. El Chicago Tribune dijo que era “atrapante, encantadora e intensamente valiente”. El diario conservador National Post, que suele criticar a su hijo, la elogi√≥ por hacer que el p√ļblico “encuentre puntos de contacto con algunos momentos de esa vida de celebridad”.

Hija de un ministro del gabinete, Margaret ten√≠a 19 a√Īos cuando conoci√≥ a Pierre Elliot Trudeau, 29 a√Īos mayor, mientras estaba de vacaciones en Tahit√≠ con sus padres. Seg√ļn escribi√≥ Margaret en su libro de memorias de 2010, Changing my Mind ( Cambiar de idea), de inmediato le impact√≥ “el torneado perfecto” de las piernas de Trudeau.

Margaret entr√≥ entonces a la universidad en su Columbia Brit√°nica natal. En 1968, Pierre se convirti√≥ en primer ministro, y el casamiento, en 1971, catapult√≥ a Margaret a la tapa de diarios y revistas. √Čl ten√≠a 51; ella, 22, y hab√≠an mantenido la relaci√≥n en secreto. El sorpresivo matrimonio del primer ministro con un pimpollo de esp√≠ritu libre de la costa oeste hizo volar la imaginaci√≥n.

En cuatro a√Īos, tuvieron tres hijos: Justin, Alexandre y Michel. Tras el nacimiento de Alexandre, Margaret cay√≥ en una profunda depresi√≥n posparto. Ya antes de eso se hab√≠a empezado a sentir como un p√°jaro en una jaula de oro. Seg√ļn escribi√≥ en sus memorias de 2010, Pierre la quer√≠a “descalza, embarazada y en la cocina”, y ella quer√≠a ser m√°s que “la rosa en su solapa”.

La opini√≥n p√ļblica juzgaba cada uno de sus movimientos. La criticaron por cantar durante una cena de Estado en Venezuela; la destrozaron por ir a la Casa Blanca con un vestido hasta la mitad de la pantorrilla -cuando el resto de las mujeres estaba de largo-, diciendo que era un insulto al pueblo norteamericano.

En 1977, el d√≠a de su sexto aniversario de casada, Margaret estuvo de fiesta por todo Toronto con los Rolling Stones, alimentando especulaciones sobre la salud de su matrimonio. Pierre y Margaret se separaron en mayo de ese a√Īo y se divorciaron en 1984.

Durante esos a√Īos, se mud√≥ a Nueva York, tom√≥ clases de actuaci√≥n y llev√≥ adelante una carrera como fot√≥grafa junto a Richard Avedon. Sus escapadas y supuestos romances con Jack Nicholson, Ryan O’Neal y Ron Wood, de los Rolling Stones, acaparaban los titulares.

En 1984 se casó con el desarrollador inmobiliario Fried Kemper, con quien tuvo dos hijos más. Y después golpeó la tragedia: en 1998, Michel murió en una avalancha mientras esquiaba, se divorció de Kemper, y en 2000, murió Pierre.

“Es muy triste perder a un hijo, y el proceso de duelo el doloros√≠simo”, dijo en sus memorias. La familia intervino y le diagnosticaron desorden bipolar, una enfermedad a la que ella atribuye los episodios que cautivaban a los medios.

Hoy disfruta de sus nueve nietos, dice estar disgustada con el tono negativo que tiene la pol√≠tica, y advierte que tal vez tenga que “reprender” a los liberales, el partido de su hijo, si durante la campa√Īa se desviaban hacia un discurso m√°s agresivo.

El a√Īo pasado, cuando el presidente Donald Trump atac√≥ a su hijo como “muy deshonesto y d√©bil”, ella no se alter√≥. “Yo lo que veo es un nene celoso y petulante que se puso loco porque Justin tiene todas las cualidades que realmente atraen a la gente”, dijo con serenidad. “Una de ellas es la bondad, y no creo que este tipo ponga nunca la bondad delante de nada”.

The Washington Post

Traducción de Jaime Arrambide

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