En la muerte de Vicente Martínez de la Torre, infatigable promotor ciclista

Vicente Mart√≠nezera un entusiasta de la bicicleta, deporte que hab√≠a practicado como aficionado y que, profesionalmente, promovi√≥ en y desde Cuenca durante muchos a√Īos, desde los a√Īos ochenta del siglo pasado hasta bien entrado el presente.

Hombre de extremada cordialidad, Vicente tiene en su haber, entre otras muchas cosas, la creaci√≥n e impulso de la Pe√Īa Luis Oca√Īa, la formaci√≥n y lanzamiento de muchas vocaciones ciclistas conquenses desde el equipo Nagares, as√≠ como la organizaci√≥n de numerosos trofeos, entre los que cabe destacar el Luis Oca√Īa y la Vuelta Ciclista a Cuenca, entre otros.

Fue amigo y estrecho colaborador de los m√°s grandes, tanto dentro como fuera de la regi√≥n. Pero quiero destacar ahora su entra√Īable amistad con los dos ciclistas m√°s grandes que ha dado Cuenca hasta la fecha. Jaime Hu√©lamo, bronce en el campeonato de Espa√Īa de ciclismo en ruta 1975 y medalla de bronce en los Juegos Ol√≠mpicos de M√ļnich 1972, y el legendario Luis Oca√Īa.

La gran humanidad de Vicente Mart√≠nez le llev√≥ a apoyarlos en sus horas m√°s bajas, cuando Jaime fue despose√≠do de su galard√≥n ol√≠mpico o Luis, en sus postrimer√≠as en los a√Īos 90, padec√≠a un serio contratiempo de salud y problemas familiares.

Sobre Luis Oca√Īa, mi h√©roe de preadolescencia, el √ļnico capaz de plantar cara al ¬ęcan√≠bal¬Ľ Eddy Merckx, segundo espa√Īol en alcanzar lo m√°s alto del podio de Par√≠s (tras el √Āguila toledana), nunca olvidar√© la oportunidad que Vicente, junto a mi hermano Pepe, me brind√≥ de conocerlo. Fue en 1994, apenas un mes antes de su fallecimiento, en la cafeter√≠a del Hotel Torremangana. El de Priego iba a tratar de comercializar los excelentes vinos y champanes de sus vi√Īedos en las Landas en una gran superficie reci√©n abierta en Cuenca.

En torno a unos caf√©s, le propuse escribir un libro sobre su vertiginosa trayectoria, muy literario (a caballo entre la l√≠rica y la √©pica), donde se conjugasen el rigor period√≠stico con la literatura y, desde luego, no exento de mitoman√≠a. √Čl rechaz√≥ mi propuesta. Ante mi evidente decepci√≥n, explic√≥ que viv√≠a un momento dulce: estaba mejorando de su dolencia hep√°tica (provocada por una transfusi√≥n tras un accidente de coche en Portugal), que hab√≠a vuelto a encontrar el amor y que se propon√≠a triunfar como director deportivo, su asignatura pendiente. Cuando lo hiciera, volver√≠amos a hablar de ese libro. A las pocas semanas, la noticia de su presunto suicidio salt√≥ a los titulares de todos los peri√≥dicos.

Vicente Mart√≠nez, republicano entra√Īable, hijo ilustre del ilustre pueblo de Nohales, el deporte de Castilla-La Mancha pierde contigo un valioso referente. Yyo, sin compartir tu gran fe en la forma del Estado, a√Īorar√© tus wasaps apasionados de estos √ļltimos tiempos. Descansa en paz, viejo gladiador, amigo.

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