En el Gobierno se preparan para dar “una batalla a todo o nada” con el kirchnerismo

Macri recibió en Olivos a los senadores de Cambiemos Crédito: Presidencia

Macri les dijo a los senadores oficialistas que la oposición busca extremar la incertidumbre para acrecentar sus chances en octubre

¿Endurecer o poner paños fríos? ¿Confrontar o dialogar? La pregunta recorrió los principales despachos de la Casa Rosada en las últimas horas, al compás de nuevos cimbronazos en la economía, y parece ya tener respuesta.

“Vamos a pelearla con todo”, fue la frase utilizada ayer por Mauricio Macri, en su encuentro con los senadores de Cambiemos, en el quincho de la quinta de Olivos. Una reacción inmediata y en línea con el ala más dura, hoy mayoritaria en el Gobierno, que adjudica al kirchnerismo la intención de “incendiar” el país para llegar al poder en octubre. Dinamitar los pocos puentes que quedaban sanos en la relación con Fernández y los gobernadores que lo apoyan será la tónica, de aquí en más, coincidieron distintas fuentes oficiales.

“Con la marcha del sábado quedó claro que representamos a un montón de argentinos. Hay que estar a la altura y defender nuestros valores”, dijo el Presidente a la veintena de senadores del oficialismo. Incluso, afirmó la necesidad de “llegar al ballottage”, que para él “es la posibilidad de que nadie tenga la suma del poder público” a partir del próximo mandato.

¿Y la crisis? “Acá lo que podría destrabar todo es el desembolso del FMI. Pero desde el otro lado quieren incendiar todo, así es muy difícil”, afirmaban a LA NACION en el bloque oficialista en la Cámara alta, por la mañana, mientras el dólar pasaba los $61. La reacción del Banco Central, que luego de consultas con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el titular de Hacienda, Hernán Lacunza, decidió obligar a los grandes exportadores a liquidar más dólares, tiene que ver con la batalla “a todo o nada” con Fernández y el Frente de Todos, a quienes acusan de querer “acelerar la crisis” para sacar rédito político.

La opinión de muchos dirigentes de la UCR y del propio Pichetto, expresada ante los medios y en el almuerzo con el Presidente, es que hay que “quemar las naves”, no solo para intentar ganar la elección, sino -en primer lugar- para sostener la continuidad del Gobierno hasta el 10 de diciembre. Una idea compartida es que el kirchnerismo -y no solo Fernández- buscan “debilitar y desestabilizar” al Gobierno.

Mauricio Macri Fuente: Reuters

Según asistentes al almuerzo, del que participaron senadores radicales, de Pro y aliados recientes, Macri insistió en la necesidad de explicar “todo lo bueno que se hizo” en materia institucional, más allá de lo económico. Pichetto y el senador radical Ángel Rozas (Chaco) fueron los más enfáticos en apuntar a una campaña “con más convicción” y a dar señales de cohesión.

Atrás parecen haber quedado las posiciones más moderadas, que buscaban sostener puentes de diálogo con los gobernadores y también con Fernández. Seis administraciones provinciales habían optado por abrir anteayer un diálogo con la Casa Rosada, motorizado por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y no se sumaron a la presentación en la Corte Suprema que 13 gobernadores opositores sí llevaron adelante, contra el decreto presidencial que estableció rebajas en el IVA y el impuesto a las ganancias.

Desconfianza

Luego de las declaraciones de los radicales Mario Negri y Luis Naidenoff, y también del diputado Juan López, de la CC-ARI, en la que calificaron de “extorsionadores” a los caciques provinciales, Entre Ríos también se sumó a la demanda judicial, y Río Negro podría seguir el mismo camino.

Según pudo saber LA NACION, el Presidente se alegró con el éxito parcial de aquellas gestiones para tender lazos de diálogo. Y desconfía de la real disposición del kirchnerismo para colaborar en esta etapa.

Durante el almuerzo, varios senadores se quejaron de la falta de apoyo de Balcarce 50 a sus candidatos provinciales. “Nos pedían que no les peguemos a los gobernadores amigos, y ahora ellos nos matan a nosotros”, afirmó una figura del espacio oficialista, que jugará su destino político en la próxima elección. También hubo lugar para jurar mayor empeño conjunto en la fiscalización de la elección.

En el almuerzo hubo, de todos modos, espacio para el optimismo. El senador Julio Cobos (Mendoza) expresó su confianza en que la UCR -a través de su candidato Rodolfo Suárez- retendrá el poder de su provincia en las elecciones del próximo 29 de septiembre. “Puede ser un punto de inflexión a nivel nacional”, se esperanzó Cobos, frente al próximo compromiso electoral importante, el último antes de las decisivas elecciones de octubre, hoy un escenario cuesta arriba para Juntos por el Cambio.

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