El vicealmirante Pedro S√°nchez en Trafalgar

La historia de nuestro pa√≠s est√° salpicada por personas de dudosa capacidad que llegan a ocupar un puesto de alta responsabilidad con funestas consecuencias. Se dice que una persona preparada puede perder un tren, que probablemente pasar√° otro que podr√° coger. Pero parece evidente que cuando uno llega a la cima y es consciente que una oportunidad como esa jam√°s se va a volver a repetir, se aferre a ella con toda su energ√≠a. Es probable que al leer este p√°rrafo piense inmediatamente en nuestro presidente de Gobierno actual, Pedro S√°nchez, pero a m√≠ me gustar√≠a recordar una historia que me encogi√≥ el coraz√≥n, al leer en mi juventud la novela de Benito P√©rez Gald√≥s, ¬ęTrafalgar¬Ľ.

Imagino que el autor ser√≠a el tema del a√Īo y la profesora reparti√≥ a cada uno de los estudiantes uno de los episodios nacionales. A m√≠ me toc√≥ ¬ęTrafalgar¬Ľ y sus historias de los valientes capitanes espa√Īoles y el incompetente vicealmirante franc√©s Villeneuve.

Era dif√≠cil de entender que el gran Napole√≥n dejara a Villeneuve al mando de la armada franco espa√Īola que deb√≠a permitir al emperador franc√©s invadir Inglaterra. Dif√≠cil de entender ya que el vicealmirante acumulaba derrota tras derrota frente a su rival ingl√©s, el almirante Nelson. Pero Napole√≥n pensaba que Villeneuve era un hombre con suerte, que hab√≠a sido capaz de sobreponerse a todas y cada una de sus derrotas. Algo as√≠ pod√≠amos pensar del presidente Pedro S√°nchez, que tras obtener por dos veces los peores resultados del partido socialista en Espa√Īa desde la transici√≥n y haber sido desbancado por sus compa√Īeros al intentar llegar al poder con una coalici√≥n dif√≠cilmente digerible, consigui√≥ finalmente hacerse con el mismo por la todav√≠a inexplicable postura del Partido Popular y su presidente Mariano Rajoy.

Imagen del presidente del Gobierno, Pedro S√°nchez, tomada este jueves en Austria

Encerrado con su armada en Cádiz, Villeneuve esperaba que la suerte volviera a él de alguna forma, pero mientras tanto la paciencia de Napoleón se agotó y envió a un sustituto más preparado y con algo más de agallas. Al enterarse de eso, Villeneuve quiso mantenerse en su cargo y lanzó a todos sus barcos hacia la experimentada armada de Nelson. Ser vicealmirante no te hace ser más listo ni preparado para la guerra, al igual que ser presidente no te da un poder especial, ni siquiera para poder ocultar las informaciones iniciadas por este periódico, y seguidas por otros medios, acerca del posible plagio de tesis y libros.

Aquel d√≠a de 1805, los avisos de los experimentados capitanes espa√Īoles no sirvieron de nada y la armada franco espa√Īola fue destrozada en Trafalgar por culpa de la huida hacia adelante del vicealmirante Villeneuve. Es posible que Pedro S√°nchez utilice todos los conejos de la chistera para intentar desviar la atenci√≥n de la presi√≥n a la que est√° siendo sometido, pero parece haber perdido los papeles, incluso en el congreso, como cuando se dice que amenaz√≥ a los diputados de Ciudadanos con el famoso ‚Äúos vais a enterar‚ÄĚ. Sus ministros y los dirigentes socialistas est√°n cerrando filas con S√°nchez, ya que ven que posiblemente no se van a ver en una situaci√≥n de poder como √©sta en mucho tiempo. La √ļltima, ha sido la portavoz socialista, Adriana Lastra, diciendo algo as√≠ como que, vamos, que copiar trescientas o quinientas palabras no es un plagio.

Los ciudadanos asisten impertérritos al espectáculo dado por un presidente que recordaba, no hace mucho, como dimitió un ministro alemán por copiar una tesis o como llamaba indecente al entonces presidente Mariano Rajoy. Ya no estamos en los tiempos de Lenin y Stalin donde los personajes que caían en desgracia se borraban de las fotos o podías negar que hubieras dicho casi cualquier cosa. Los documentos visuales están ahí y los videos con las afirmaciones en el pasado de Sánchez comprometen su futuro.

Jam√°s sabremos qu√© hubiese pasado si Villeneuve hubiese asumido su incompetencia y la armada la hubiese dirigido el sustituto que hab√≠a enviado Napole√≥n. Lo √ļnico que sabemos es el triste final que tuvo en Cabo Trafalgar lo mejor de la mariner√≠a espa√Īola y que ahora recordamos, muchas veces sin saberlo, por los nombres de muchas calles en nuestro pa√≠s. Mientras tanto, en la Espa√Īa actual seguimos esperando un poco de sentido com√ļn.

Fernando LlopisFernando Llopis

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