«El VAR tiene que avisar más al árbitro»

Respecto a la implantación del VAR en un fútbol español cada más radicalizado, una de las frases más afortunadas de Enrique Cerezo en la última década dice lo siguiente: «Antes teníamos un problema (el árbitro) y ahora tenemos dos (el VAR)».

El VAR, método presuntamente científico que se recibió como una bendición por su capacidad para resolver conflictos y administrar justicia, empieza a derivar en chanza sin jerarquía definitiva. El penalti ficción del levantinista Doukoure (que sufrió una rotura de ligamento cruzado en la pierna de apoyo en esa maniobra) a Casemiro ha provocado otro rasguño en la credibilidad del VAR. Suma así otro cero en legitimidad con otras intervenciones o inacciones, como el penalti de Rulli a Vinicius, la entrada de Luis Suárez a Cuéllar o el gol anulado por fuera de juego a Morata. Tan lejos y fantasmagórica suena ahora aquella premonición optimista de Pier Luigi Collina, el fabuloso excolegiado italiano. «El VAR acierta en el 99,3 por ciento de las ocasiones».

Después de siete meses de vida en España, el VAR no ha logrado responder a la pregunta clave de su existencia: ¿cuándo existe un error claro y manifiesto del árbitro que obliga al VAR a dar la alarma? Cuestión de interpretación, imposible convertir en ciencia lo que siempre es una apreciación personal. Recordemos que, según el protocolo vigente, el árbitro solo va al VAR si el VAR le llama. Y el VAR solo le llama si detecta un fallo claro y manifiesto. ¿Fue un error claro y manifiesto el penalti de Doukoure a Casemiro? Incluso para el forofismo, parece claro que sí.

«El error es inapelable –explica a ABC el excolegiado Martín Navarrete, empresario de la construcción en la actualidad–. El VAR, que es buenísimo para el fútbol y para los árbitros, pierde credibilidad con este tipo de intervenciones».

«El árbitro dirige, nunca pide el VAR», recordó en la última reunión con los medios Carlos Velasco Carballo, el presidente del comité arbitral (CTA). El vídeo solo puede accionar el botón en cuatro casos: goles legales o no, penaltis, rojas directas y confusión de identidad. Lo que se detecta últimamente, a falta de confirmación de estadísticas oficiales en el CTA, es que la sala de VAR se ausenta más de la cuenta en los partidos, no avisa de errores a los árbitros y estos acuden cada vez menos a la pantalla de revisión.

«Es cierto, habría que modificar el protocolo para que el VAR avise más veces al árbitro y éste revise las acciones polémicas», argumenta Martín Navarrete. «Siempre es subjetivo lo del error manifiesto, pero el árbitro tiene que consultar más veces la pantalla. Se puede discutir si hay voluntariedad o no en según qué lances, pero no en otros. Por ejemplo, un derribo. Si el VAR deja de ser un elemento de consulta para verificar, pierde la mayor parte de su crédito».

¿Por qué el VAR es tímido en su aplicación en España? Se ha extendido la idea de un corporativismo nocivo entre los colegiados. Al ser todos compañeros en la misma categoría, puede cundir el efecto adverso. No se corrigen unos a otros. Antonio Martín Navarrete piensa que esto puede suceder en la Liga española. «Puede que esté pasando, sí. Los árbitros siempre hemos sido un colectivo cerrado, que nos hemos agrupado unos en torno a otros. El corporativismo existe no solo entre los árbitros, sino en casi todas las profesiones. Si no se abre la ventana para que el árbitro puede acudir más veces a la pantalla de televisión, el sistema se va a estancar».

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