El último escenario de Lorca antes de ser fusilado

El Teatro de la Zarzuela puede presumir de ser el único recinto en el mundo dedicado principalmente a la lírica española. «El 80% del patrimonio cultural nacional se ha estrenado aquí», destaca su director, Daniel Bianco. Aunque en el exterior pase algo desapercibido por encontrarse en la calle Jovellanos junto a otros edificios, destaca por su interior, uno de los más bellos, y por su programación, donde la música española es la protagonista.

Este teatro nace en el siglo XIX gracias al impulso de un grupo de músicos e intelectuales entre los que se encontraba Joaquín Gaztambide y Francisco Asenjo Barbieri. Todos ellos habían constituido la Sociedad Artístico Musical y «decidieron que era necesario tener un teatro con nuestra música y lo hacen de forma privada», resalta el director. Fue inaugurado el 10 de octubre de 1856 coincidiendo con el cumpleaños de la reina Isabel II «aunque ella finalmente no acudió al estreno porque se quedó en un besamanos», cuenta como anécdota Daniel Bianco. En este escenario de la plazuela de Jovellanos se oye por primera vez Los magyares, El juramento y Una vieja de Gaztambide; Los diamantes de la corona, Pan y toros y El barberillo de Lavapiés de Asenjo Barbieri; El primer día feliz, Gigantes y cabezudos y La viejecita de Fernández Caballero, entre otros muchísimos autores y títulos. El Teatro de La Zarzuela entró en el siglo XX con los trabajos de los jóvenes autores que se inspiran en géneros como la opereta o la revista. La administración del coliseo estuvo en manos de distintos empresarios, entre los más conocidos figuran Lleó y Vives (1908) o Moreno Torroba y Luna (1925).

Daniel Biancho, director del teatro, en el escenario de la obra La casa de Bernarda Alba – BELÉN RODRIGO

Incendio

El edificio, obra de los arquitectos Jerónimo de la Gándara y José María Guallart y Sánchez, contaba en un principio con un gran pórtico, un vestíbulo principal con escaleras a ambos lados, el ambigú o café para el público, la sala con tres plantas y el escenario. Tuvo como referencia la Scala de Milán. Un terrible incendio en 1909 acabó con gran parte del edificio que tuvo que ser reconstruido por el arquitecto Cesáreo Iradier de 1910 a 1913, esta vez utilizando mucha menos madera y se mejoraron distintos, aspectos de la estructura como la accesibilidad, la seguridad y el confort de los espectadores. En 1956, un siglo después de su construcción e inauguración, es adquirido, gestionado y reformado -escaleras, decoración y fachada- por la Sociedad General de Autores que eligieron a Antonio Vallejo y Fernando R. Dampierre, como responsables. Más tarde pasó a ser propiedad del Estado y desde 1984 pertenece al ministerio de Cultura.

Tan solo ha estado cerrado en los años posteriores al incendio y durante los periodos de reformas pero permaneció abierto durante toda la Guerra Civil. Federico García Lorca actuó en el estreno de Los cuernos de Don Friolera, de Valle Inclán, el 14 de febrero de 1939. Meses después fue fusilado y en este teatro la Asociación de Periodistas le rindió homenaje con un acto. En una de las reinauguraciones se estrenó con La Francisquita, que fue todo un acontecimiento. «Muchas de las obras aquí representadas pasaron al olvido. Fue una época muy fértil, se producían muchos textos. La zarzuela siempre ha sido un género muy conectado con la gente», afirma el director. Además recuerda que ese éxito se logró también en el extranjero en países como en Argentina o en Cuba donde aparecieron sus propias representaciones inspiradas en la zarzuela.

La lámpara de art decó que pesa 600 kilos
La lámpara de art decó que pesa 600 kilos – BELÉN RODRIGO

Desde el escenario, el lugar que más le gusta al director, escenógrafo de profesión, se puede apreciar la armonía del lugar, con una espectacular lámpara art decó de 600 kilos de peso. «El escenario es como la cocina de un restaurante, necesitas entablar diálogo con quien está ahí. Me gusta estar con los técnicos, los actores….», confiesa a ABC Daniel Bianco. Llegó en noviembre de 2015 aunque la primera temporada que programó fue la de 2016/2017. Su objetivo, desde entonces, ha sido «recobrar el pulso de la ciudad que ha tenido siempre el teatro, ponerlo en boca del ciudadano». Para ello ha tenido en cuenta a todos los públicos: al más fiel, «gracias al cual ha sobrevivido esta casa», a aquel al que le gusta ir al teatro y al más joven, «que no sabe lo que es la zarzuela». De momento ya ha logrado bajar la media de edad 5 años. Daniel Bianco se muestra orgulloso de que sea un teatro público tan accesible, con precios entre 4 y 50 euros, por el que pasan las mejores compañías y «realmente ampara y cuida la música española y a sus intérpretes. Es algo muy nuestro», puntualiza.

Para llevar a cabo la programación su director intenta escuchar lo que pasa fuera, entender lo que quiere el público. «Nunca faltan títulos clásicos pero tenemos la obligación de hacerlo con nuestros ojos, intentar que ese concepto y texto se pueda disfrutar y entender», añade. Y para ello le gusta incorporar a gente del teatro y otra que no sabe lo que es la zarzuela porque «aporta otra visión». Bianco reconoce que los 40 años de dictadura se apoderaron de la zarzuela pero que se trata de una música popular «que está en nuestro ADN». Se ha propuesto que sea una casa muy viva y lo está consiguiendo. Han aumentado el número de abonados y en la programación se pueden encontrar obras muy variadas y conciertos de músicos tan diversos como Ainhoa Arteta, Rosana o Marta Sánchez (el famoso concierto en el que puso letra al himno de España). Además, como un proyecto muy personal, Daniel Bianco quiere «recuperar las obras guardadas en un archivo». La semana que viene recuperan María del Pilar de Jiménez y esta temporada también se podrá escuchar Sueño de una noche de verano, «una de mis preferidas». Y siempre contando con la orquesta de la Comunidad de Madrid, la orquesta titular de este teatro desded 1998.

Cada obra se representa entre 8 y 14 funciones. Y el resultado no podría ser mejor. La casa de Bernarda Alba acaba de finalizar dos semanas de funciones con la casa llena. «Se ha unido a uno de los grandes poetas con la música. Lorca estaría feliz de ver el resultado, el libreto es casi su obra original», afirma el director.

Fachada del teatro en la calle Jovellanos
Fachada del teatro en la calle Jovellanos – BELÉN RODRIGO

Acercamiento de los jóvenes

Para acercar más a los jóvenes a la Zarzuela y a este género musical se ha puesto en marcha el proyecto Zarza realizado «por jóvenes y para jóvenes». Se representan obras con 18 actores y 8 músicos seleccionados. «Hacen zarzuelas adaptadas a su tiempo aunque la música es sagrada y se respeta», advierte el director. La Revoltosa fue un ejemplo de éxito y al mes que viene se estrena La verbena de la Paloma done «la esencia existe». Este proyecto les ha permitido acercarse a gente muy joven, entre 15 y 19 años, que goza de descuentos tanto en la entrada como en el bar y que además, tras la representación, «participan en un coloquio con los actores». De esta forma entran en el teatro, «empiezan a familiarizarse con él».

Los niños también están muy presentes para Daniel Bianco cuando elabora la programación. Por eso se realizan unos espectáculos para los más pequeños (niños entre 4 y 6 años), en el ambigú. «Es una fábula con música medieval. Se les da un cojín en forma de Z que es su asiento. Existe una gran conexión con ellos, también con los profesores», afirma el director. En esta misma zona, donde el bar, hay espacio para conferencias, presentaciones y conciertos.

En esta casa los protagonistas son los niños, los jóvenes, los adultos y todos los que hacen posible el teatro, que Daniel Bianco define como «una casa de sueños donde uno entra con un gesto de solidaridad para compartir con los demás. Y algo nos produce el teatro en nuestro interior porque reaccionamos ante lo que vemos».

Zona de entrada del teatro vista desde el tercer piso
Zona de entrada del teatro vista desde el tercer piso – BELÉN RODRIGO

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