El turismo del esquí cierra en Aragón un diciembre negro por la falta de nieve

Los empresarios aragoneses del esquí -y los muchos del sector servicios que viven de la actividad que generan las estaciones- se disponen a cerrar un diciembre negro, uno de los peores que recuerdan en décadas por la acusada falta de nieve. Solo una estación de esquí, la de Cerler, ha podido aprovechar el tirón de diciembre al completo.

Las nevadas de noviembre acabaron arruinadas por unas temperaturas inusualmente altas para esa época del año. Y, después, la falta de precipitaciones impidió que el manto blanco hiciera acto de presencia con intensidad suficiente como para estrenar la temporada del esquí.

Cerler abrió sus pistas el 30 de noviembre, pero las demás se han tenido que resignar a seguir cerradas en diciembre. Ni aprovecharon el Puente de la Constitución, ni los primeros días de las fiestas navideñas. Las hay que todavía no tienen ni fecha cierta para abrir sus puertas.

A las pistas de Cerler se les unieron, este miércoles 26 de diciembre, las estaciones oscenses de Formigal-Panticosa y Astún, y la turolense de Valdelinares. Eso sí, han abierto a medio gas, lastradas por la escasez de nieve. También está en funcionamiento la estación de esquí de fondo de Llanos del Hospital. Pero Candanchú (Huesca) y Javalambre (Teruel) siguen cerradas.

Diciembre es uno de los meses relevantes para la cuenta de resultados de la temporada invernal. Y no solo en las estaciones de esquí propiamente dicha, sino en todo el tejido turístico que mueve esta actividad.

Aragón tiene siete estaciones de esquí alpino, dos independientes –Astún y Candanchú- y las otras cinco pertenecientes al grupo Aramón, sociedad perteneciente al 50% al Gobierno aragonés y a la entidad financiera Ibercaja –Formigal, Panticosa y Cerler, en el Pirineo aragonés; y Javalambre y Valdelinares, en Teruel-.

El grupo Aramón registró en la pasada campaña 1,2 millones de esquiadores y ha invertido 8,1 millones de euros en instalaciones para esta nueva temporada. Sus estaciones de esquí emplean a más de mil personas de forma directa a lo largo del año, entre personal fijo, fijos discontinuos y empleos temporales. A ello se suma el impacto en la economía y el empleo de la zona donde se enclavan las estaciones de esquí. Se calcula que, por cada empleo directo en las estaciones, se generan otros doce puestos de trabajo indirectos en la economía de la zona –tiendas, hoteles, restaurantes, alojamientos…-.

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