¬ęEl tesoro del Cisne Negro¬Ľ, un c√≥mic sobre la victoria de Espa√Īa contra los cazatesoros

Los ingredientes de la mejor intriga cl√°sica est√°n en la √ļltima obra de Paco Roca y Guillermo Corral, ¬ęEl tesoro del Cisne Negro¬Ľ (Astiberri). El nuevo c√≥mic del autor de ¬ęArrugas¬Ľ cuenta la historia del mayor expolio de la historia de Espa√Īa, el que cometieron los cazatesoros de Odyssey Marine Exploration en el pecio de la fragata Mercedes.

La portada del cómic
La portada del cómic

Pero esta novela gr√°fica, basada en hechos muy reales, tiene la voluntad de atrapar al lector con el ritmo de la ficci√≥n m√°s calibrada y la aventura sutil que nace en los despachos del poder. Recordemos: en 2007 una empresa (aqu√≠ Ithaca) se llev√≥ a Florida 600.000 monedas de un pecio espa√Īol, el de la fragata (aqu√≠ la Merced). Hubo un juicio en los tribunales de EE.UU. que otorgaron la propiedad del tesoro a Espa√Īa. Las monedas regresaron en 2012 a nuestro pa√≠s.

Guillermo Corral era agregado cultural en Washington y vivi√≥ todo aquello en directo. Luego, fue director general en el Ministerio de Cultura, durante las √ļltimas etapas del caso. As√≠ que la idea surgi√≥ de su experiencia personal y su amor por el c√≥mic: ¬ęEstaba Quai D‚ÄôOrsay, un c√≥mic sobre la pol√≠tica exterior francesa, muy bueno. Y pens√© que en Espa√Īa nadie ha contado c√≥mo es la Administraci√≥n desde dentro. No hemos visto suficientemente como materia literaria ese mundo de la alta pol√≠tica¬Ľ, dice Corral.

Personajes reconocibles

Dicho y hecho: como si fuera una de la CIA, aqu√≠ salen ministros, esp√≠as del CNI, funcionarios buscando documentos y argumentos para ganar el juicio a los cazatesoros, abogados y profundidades marinas, he ah√≠ los ingredientes del c√≥ctel. ¬ęNuestras historias pueden ser tan intensas como las de los dem√°s. Puedes ver una pel√≠cula americana y te parece la leche lo que pasa en los despachos. Pues aqu√≠ tambi√©n hay tensi√≥n, riesgo y aventura¬Ľ. Corral subraya que cuenta lo que vivi√≥, aunque concede que fue un esfuerzo colectivo y que muchos ayudaron desde la sociedad civil en aquella batalla.

Lo m√°s gracioso es que la libertad que les di√≥ contarlo con herramientas de ficci√≥n ¬ęnos permiti√≥ ser m√°s fieles al relato, le hemos sacado la grandeza a la historia, que la tiene¬Ľ, a√Īade Corral. Y en esa libertad los personajes reconocibles cobran protagonismo: un ministro que se parece a C√©sar A. Molina, varios funcionarios con los nombres apenas trasliterados, incluso el jefe de los cazatesoros se parece mucho al fundador de Odyssey. ¬ŅLo habr√°n le√≠do? De esa parte no les ha llegado nada a los autores.

Paco Roca se enamor√≥ de la historia cuando Corral se la cont√≥ en Washington. Es heredero de la l√≠nea clara (Tint√≠n y la tradici√≥n franco-belga), pero ten√≠a ideas s√≥lidas sobre el c√≥mic que deb√≠an salir: ¬ęMe gustaba la idea de quitarle al relato de los cazatesoros todo el romanticismo que suele acompa√Īarlos y contar las cosas m√°s como ocurrieron en realidad¬Ľ, dice.

Fue una ardua negociaci√≥n. Paco Roca comenta que ¬ęGuillermo buscaba el Tint√≠n y la aventura. Yo vengo de intentar buscar nuevos caminos al c√≥mic, de alejarme de los clich√©s de la aventura y explorar el camino de la no ficci√≥n o el m√°ximo realismo posible. El quer√≠a huir de donde yo iba y yo quer√≠a huir de donde √©l ven√≠a. Hemos hallado un punto de encuentro en la mitad del camino entre la aventura y el realismo¬Ľ, dice orgulloso el dibujante.

Roca quer√≠a salir del registro intimista de sus obras m√°s famosas: ¬ęLo dif√≠cil no era encontrar la √©pica en los despachos, sino elegir bien las conversaciones que portaban el inter√©s del relato. Reflejar el romanticismo de la aventura cl√°sica, de Tint√≠n, de Stevenson y todo ese tipo de historias, pero siendo realista. Que la acci√≥n ocurra en despachos -sobre todo los momentos de crisis- me parece muy interesante, pero hab√≠a que hac√©rselo interesante al lector¬Ľ. El resultado devuelve con creces el empe√Īo.

Tesoro de cubos

Guillermo ten√≠a fotos del b√ļnker en el que los cazatesoros ten√≠an las monedas. Y cuando se abre, resulta que el tesoro era una acumulaci√≥n de cubos de pl√°stico. ¬ęSi te tienes que inventar c√≥mo es todo eso, te lo imaginar√≠as m√°s √©pico y glamuroso. La realidad es como es, y ese es el momento cumbre del c√≥mic, al abrirse la c√°mara y ver el tesoro, los cubos de pl√°stico que lo contienen, que parece una ferreter√≠a m√°s que el bot√≠n de plata¬Ľ, dice Roca. ¬ęPero yo creo que ese realismo llega al lector y hace que el comic gane¬Ľ, a√Īade.

El dibujante se col√≥ en el Ministerio a hacer fotos hasta que le echaron por llegar a zonas protegidas. Trabaj√≥ con fotos y v√≠deos de los protagonistas reales. Visit√≥ el Museo Naval (un lugar maravilloso donde se puede conocer la mejor historia que nos queda por contar como pa√≠s). Queda muy claro ¬ęc√≥mo un cazatesoros est√° alejado de la arqueolog√≠a y debe ser controlado si se quiere evitar un expolio¬Ľ.

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