El salvavidas de la Champions

Fue un decepcionante inicio de una semana definitiva para Solari, en la que se está jugando su puesto como entrenador del Real Madrid de cara a la próxima campaña, y ante la cual tendrá que sacar ahora su mejor versión para evitar el hundimiento de sus futbolistas, que en apenas 72 horas tienen otro clásico para, al menos, seguir metido en la pelea de la Liga, y en solo cinco días se juega el pase a cuartos de la Champions, hábitat natural de los blancos desde hace ocho temporadas. Irse de vacaciones de vacío, aunque sea una temporada de transición, no es consuelo ninguno.

Otro análisis es debatir si un club de la grandeza y de la entidad del Real Madrid puede permitirse un año de puente entre una era única y la creación de otra etapa brillante. Zidane, que era el más inteligente, ya se olió lo que estaba por venir. Lo de Cristiano, fue más el ego que sus dotes de futurólogo, pero está claro que su ausencia explica la gigante carencia del equipo blanco este curso.

De momento, y la espera de que la dirección deportiva del Real Madrid haga este verano el trabajo que no hizo el pasado, los blancos tienen que poner a volver todas las fichas en la Champions para poder irse a la playa con una sonrisa, pero incluso saliendo cara otra vez, es obvio que este equipo que ha marcado una época necesita un par de manos de pintura que inicie de cero el Real Madrid de la tercera década del siglo XXI.

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