¬ę√Čl sab√≠a que llorabas, pero insist√≠a¬Ľ

Se considera probado que cometi√≥ ¬ęun delito grave de abusos sexuales a menores¬Ľ y, por este motivo, el Vaticano, a trav√©s de la Congregaci√≥n de la Doctrina de la Fe -que es el organismo competente para juzgar estos casos- ha decidido y ordenado que el sacerdote Jos√© Manuel Ramos Gord√≥n sea apartado de sus funciones, suspendido por un periodo de diez a√Īos en los que deber√° residir en un monasterio o convento fuera de la Di√≥cesis de Astorga. Una pena que ayer comunic√≥ el obispo de Astorga, Juan Antonio Men√©ndez, quien advirti√≥ que pese a que los hechos est√°n prescritos -ocurrieron entre los a√Īos 1981 y 1984 y se denunciaron por parte de un exalumno del Colegio Juan XXIII de Puebla de Sanabria en febrero del a√Īo pasado- su gravedad y ¬ęreincidencia¬Ľ motivaron que que concluy√≥ con una decisi√≥n que Men√©ndez valor√≥ como ¬ęmuy dura¬Ľ (la m√°xima ser√≠a la expulsi√≥n del estado clerical) y que se ha circunscrito √ļnicamente al caso denunciado, pese a que otros alumnos de la √©poca tambi√©n han trasladado que sufr√≠an y conoc√≠an estas pr√°cticas.

Han pasado m√°s de tres d√©cadas, pero entre los antiguos alumnos que estuvieron internos en el colegio diocesano zamorano se mantiene muy vivo el recuerdo de Chema. No olvidan al cura que les daba clases de m√ļsica, y no precisamente por su virtuosismo, sino por las visitas clandestinas que por las noches realizaba a los dormitorios. Uno de los estudiantes de la √©poca, animado por el caso de La Ba√Īeza (Le√≥n), se decidi√≥ a dar el paso de denunciar al sacerdote. Esta nueva v√≠ctima rubric√≥ por escrito lo que hab√≠a vivido a mediados de los a√Īos ochenta cuando estuvo interno en el colegio sanabr√©s, a√Īos antes de que Jos√© Manuel fuera enviado al seminario de La Ba√Īeza.

Durante el paso del sacerdote por la localidad zamorana, algunos de los alumnos externos, al igual que la mayor√≠a de vecinos de la villa sanabresa, permanec√≠an ajenos a lo que ocurr√≠a por las noches puertas adentro del centro escolar. Pero entre los internos, todos sab√≠an lo que hab√≠a porque el rumor se extend√≠a de unos a otros y algunos despu√©s comprobaban en carnes propias las visitas nocturnas intempestivas del p√°rroco. ¬ęDe la gente de mi generaci√≥n todos sabemos quien es, marc√≥ mi infancia… hubo un antes y un despu√©s¬Ľ, ¬ęcasi todos tuvimos problemas, unos m√°s y otros menos¬Ľ. Esos testimonios de exalumnos del colegio diocesano fueron recogidos en su d√≠a por el programa ¬ęSalvados¬Ľ, de La Sexta. Uno de los estudiantes lleg√≥ incluso a dar la cara y explicar las tretas que ideaban para intentar evitar que entrara en los dormitorios. La zona en la que dorm√≠an los internos, de entre seis y trece a√Īos, estaba dividida en tres partes, seg√ļn edades, y √©l iba siempre a los de los peque√Īos y los medianos. En su caso sufri√≥ los tocamientos en dos ocasiones mientras dorm√≠a. ¬ęLa primera vez yo despert√© y se fue. El (compa√Īero) que estaba a mi lado me dijo que estaba destap√°ndome. La segunda vez que me estaba tocando le pill√© y le dije que si volv√≠a le dir√≠a a mi padre lo que me estaba haciendo y √©l se fue¬Ľ, confes√≥ este exalumno. De ah√≠ se fue tres a√Īos al seminario menor de La Ba√Īeza, en Le√≥n, y all√≠ continu√≥ su conducta. Fue un exalumno de este √ļltimo centro el que formul√≥ la denuncia inicial que destap√≥ lo ocurrido d√©cadas despu√©s. Aunque los casos pudieran estar prescritos, la autoridad de derecho eclesi√°stico levant√≥ la prescripci√≥n y ello ha permitido la condena actual de diez a√Īos de reclusi√≥n en un monasterio y la del primer caso de un a√Īo.

El primer denunciante lleg√≥ incluso a escribir al Papa y a mediar ante partidos pol√≠ticos para reclamar que en la Justicia civil tampoco puedan prescribir los delitos de pederastia. Cuando ten√≠a catorce a√Īos, el sacerdote abus√≥ de √©l y eso le marc√≥ la vida y le origin√≥ no pocas noches de desvelos, preocupado por si regresar√≠a el cura. ¬ęIba directamente, se arrodillaba y empezaba a tocarte mientras √©l tambi√©n se tocaba a s√≠ mismo, si cog√≠a confianza iba m√°s all√°¬Ľ, relat√≥ a La Sexta sobre las visitas furtivas que recib√≠a del sacerdote. Tambi√©n describi√≥ c√≥mo el miedo le paralizaba y en esos casos se quedaba ¬ęquieto, inm√≥vil¬Ľ y en alguna ocasi√≥n incluso ¬ęapretabas tu cara sobre la almohada y llorabas, √©l sab√≠a que llorabas pero insist√≠a¬Ľ.

Del homenaje a la denuncia

Tras su paso por el seminario entre 1987 y 1990, el sacerdote tuvo como nuevo destino la parroquia de la localidad zamorana de T√°bara, donde permaneci√≥ hasta 2016. En ese pueblo, ajenos a su pasado, el sacerdote fue muy querido e incluso llegaron a tributarle un homenaje para despedirlo, sin saber que los motivos de su marcha era por la primera condena eclesi√°stica en firme por los abusos al primer denunciante. √Čste sinti√≥ tal impotencia que se puso en contacto con La Opini√≥n de Zamora para contar los verdaderos motivos de su marcha y a partir de ah√≠ se destap√≥ el oscuro pasado del cura en sus primeros destinos.

Tanto el sacerdote como la v√≠ctima ya conocen la resoluci√≥n. ¬ęMe he puesto a su disposici√≥n para acompa√Īarle espiritual y humanamente en aquello que leg√≠timamente pueda hacer¬Ľ, afirm√≥ Men√©ndez respecto al denunciante, al que tambi√©n comunic√≥ su dolor por lo sucedido y pidi√≥ perd√≥n ¬ęen nombre de toda la comunidad diocesana reiterando su firme condena y repulsa¬Ľ hacia unos hechos que consider√≥ ¬ęexecrables y vergonzosos¬Ľ, y contra los que se debe luchar, dijo, ¬ęcon todos los medios leg√≠timos¬Ľ. Respecto al sacerdote apartado, reclam√≥ que se pida por √©l para que pueda vivir ¬ęuna verdadera conversi√≥n¬Ľ.

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