El rol clave de la energ√≠a en el desarrollo de la Rep√ļblica

El Grupo de Ex-Secretarios de Energ√≠a, del que soy parte, ha vuelto a someter a la consideraci√≥n de la dirigencia pol√≠tica y social un documento de consensos que contiene los lineamientos de una pol√≠tica energ√©tica de largo plazo (se puede bajar de la p√°gina www.exscretarios.com.ar). El grupo naci√≥ en 2009, cuando junto a otros colegas que hab√≠amos ocupado responsabilidades en el √°rea energ√©tica en distintas administraciones de la democracia, preocupados por la crisis energ√©tica que todav√≠a no era evidente para muchos, privilegiamos el di√°logo y la necesidad de superar el problema con pol√≠ticas de largo plazo que tradujeran acuerdos b√°sicos entre gobierno y oposici√≥n. No hubo eco en el oficialismo de entonces, pero sucesivos pronunciamientos y documentos del Grupo de Ex-Secretarios fueron esclareciendo a la opini√≥n p√ļblica el diagn√≥stico del paciente energ√©tico y las dificultades que iba a tener su recuperaci√≥n.

En 2015, los principales precandidatos y candidatos a la presidencia de la Rep√ļblica, entre ellos el actual presidente, suscribieron un documento de consensos b√°sicos elaborado y acordado por los exsecretarios. Los lineamientos de ese documento han servido de gu√≠a y referencia a las sucesivas gestiones energ√©ticas de la actual administraci√≥n. La Naci√≥n y la mayor parte de las provincias suscribieron en 2017 el Acuerdo Federal Energ√©tico, fundado en el documento de consensos b√°sicos.

No es casual que el sector energ√©tico, que form√≥ parte de la peor herencia recibida, y que estuvo sujeto a traum√°ticos reajustes de precios y tarifas, hoy luzca como uno de los m√°s promisorios, en condiciones de volver a proveer energ√≠a abundante y a precios competitivos. El diagn√≥stico y las terapias planteadas en los consensos energ√©ticos permearon el debate de ideas y facilitaron el proceso de cambio. La energ√≠a todav√≠a es parte del problema econ√≥mico, pero puede transformarse en un cap√≠tulo clave del programa de desarrollo econ√≥mico y social que nos debemos. De all√≠ el planteo de estos nuevos consensos, que abordan los principales desaf√≠os de la industria energ√©tica argentina en la pr√≥xima d√©cada. Proponen la necesidad de que la pol√≠tica energ√©tica sea asumida como pol√≠tica de Estado y que el sector energ√©tico cuente con un plan estrat√©gico de largo plazo “consistente con la necesidad de transformaci√≥n del modelo productivo argentino”. Se insiste en la diversificaci√≥n de las fuentes de energ√≠a, asumiendo la transici√≥n gas√≠fera, por ser el gas natural el recurso primario predominante. Dentro de los recursos f√≥siles, el gas y el petr√≥leo son objeto de especial consideraci√≥n. Hay que aprovechar el potencial que ofrecen los hidrocarburos no convencionales con Vaca Muerta a la cabeza; con el desarrollo petrolero en lo inmediato, y con el gas natural, que es m√°s abundante, y cuyo desarrollo intensivo implica una estrategia espec√≠fica de penetraci√≥n en el mercado regional y en el mercado internacional. Preocupa la ca√≠da sistem√°tica de la producci√≥n convencional y se recalca la necesidad de que la pol√≠tica energ√©tica aliente los programas de recuperaci√≥n asistida para sumar reservas y reducir las tasas de declinaci√≥n productiva. Hay que promover nueva exploraci√≥n como se lo ha hecho en la Plataforma Econ√≥mica Exclusiva en la exitosa licitaci√≥n del corriente a√Īo, y hay que incentivar la pol√≠tica exploratoria en las √°reas de jurisdicci√≥n provincial.

Previendo un desarrollo intensivo de los recursos hidrocarburíferos y la consiguiente apropiación de renta petrolera por parte de la Nación y las provincias, se propicia la creación de fondos contracíclicos que acumulen dólares y eviten la apreciación cambiaria de corto plazo con perjuicio de otras actividades productivas. Reconstituidos los mercados mayoristas de gas natural y de electricidad, los precios y las tarifas deberán reflejar costos económicos eficientes. Solo habrá subsidios focalizados mediante la tarifa social. Hay definiciones en materia de biocombustibles (no solo para sustituir importación de derivados, sino también para desarrollar valor agregado exportable) y de inversión en nuevas centrales nucleares e hidroeléctricas. Se vuelve a enfatizar la importancia de la conformación de mercados regionales integrados de energía (gas y electricidad), todo un desafío anticipatorio del relanzamiento de la plataforma regional tras los acuerdos Unión Europea-Mercosur. La eficiencia energética y el desarrollo sustentable cierran la propuesta.

Conviene dejar en claro que los consensos energ√©ticos no propician un blindaje sectorial ajeno a los desaf√≠os pol√≠ticos y econ√≥micos que tiene la Argentina. Primero, porque presuponen la alternancia republicana en el ejercicio del poder. En la Rep√ļblica, donde hay pluralidad de ideas, el di√°logo acerca a los diferentes y genera m√≠nimos comunes denominadores que se traducen en pol√≠ticas de Estado. Entre adversarios, entre oficialismo y oposici√≥n. No puede haber consensos cuando el diferente es mi enemigo, y donde prevalece el pensamiento √ļnico del que se apropia de la voluntad popular. Segundo, porque los consensos asumen que las ventajas y abundancias relativas de los recursos energ√©ticos con que cuenta el pa√≠s no pueden ser ajenas a la realidad energ√©tica que plantea el mundo y sus principales tendencias. No podemos seguir haciendo “ombliguismo” a contrapelo de lo que pasa en la regi√≥n y en el mundo. Hay una transici√≥n gas√≠fera en la matriz mundial que nos favorece, y hay una creciente inserci√≥n de energ√≠as renovables que se han vuelto m√°s competitivas. Crece la electrificaci√≥n en la matriz de consumo final, y las redes el√©ctricas inteligentes est√°n transformando la interacci√≥n entre la oferta y la demanda de electricidad.

El cambio climático impone nuevas exigencias para mejorar la productividad energética (reducir la tasa de intensidad) y descarbonizar su oferta. Hay irrupciones tecnológicas que pueden acelerar las transformaciones. Los consensos se formulan con una mentalidad flexible y abierta a los cambios en el paradigma energético mundial; porque los consensos asumen que la microeconomía energética está expuesta como sector capital intensivo a los avatares de la inestabilidad macroeconómica y de un modelo productivo fallido orientado al mercado doméstico que hay que cambiar. Los barquinazos de la política energética están relacionados con los vaivenes de la política económica y las explosiones cíclicas del modelo productivo.

La econom√≠a condiciona la energ√≠a. Un p√°rrafo introductorio del documento lo expresa: “Se impone, por lo tanto, adoptar un cambio del paradigma productivo argentino de sustituci√≥n de importaciones por una estrategia alternativa de valor agregado exportable que es consustancial con el desarrollo de nuestros inmensos recursos energ√©ticos. Para ese desarrollo se requiere del concurso de inversiones de magnitud, las que solo se lograr√°n con una estrategia energ√©tica de largo plazo que asegure estabilidad institucional y opere con un set estable de precios competitivos”. En el marco de las instituciones de la Rep√ļblica, integrados a la regi√≥n y al mundo, y en un contexto de estabilidad macroecon√≥mica y nueva orientaci√≥n productiva, los nuevos consensos energ√©ticos propuestos pueden dar fundamento a una pol√≠tica de Estado.

Exsecretario de Energía y extitular de YPF

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