El Rey convocará ronda, a más tardar, el 16 de septiembre

El Rey lleva todo el verano atento a la actualidad política, por si tuviera que convocar una nueva ronda de consultas que permitiera dotar a España de Gobierno. Su teléfono está a la espera de que le llame la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, para poner en marcha las consultas. Sin embargo, el tiempo pasa -ya han transcurrido 121 días desde las elecciones-, y no hay novedad a la vista.

Don Felipe ya urgió a los partidos a primeros de agosto desde Palma de Mallorca, cuando les dijo que «lo mejor es encontrar una solución antes de ir a elecciones», aunque añadió que «si no la encuentran también hay una solución dentro de las previsiones constitucionales», en referencia a la convocatoria electoral.

El Rey hizo este llamamiento a todos los partidos, en general, desde su neutralidad, con el fin de recordarles algo tan evidente como que las elecciones son un instrumento que utilizan las naciones democráticas para dotarse de gobierno. Y es que, en los 121 días que han transcurrido desde las elecciones del 28-A, solo se ha negociado una semana, la de las votaciones de investidura del 23 y 25 de julio.

Escuchará a los partidos con tiempo

Tres días después de aquella declaración, Don Felipe recibió en Marivent al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, que llegó al encuentro con los deberes sin hacer y, además, apareció 50 minutos tarde sin facilitar ninguna razón de peso que justificara tal plantón al Jefe del Estado.

De momento, el Rey sigue atento a la actualidad política, y su teléfono sigue pendiente de una supuesta llamada de Batet. Pero el contador de dos meses que establece la Constitución para convocar elecciones terminará el próximo 23 de septiembre. Si no hay novedades antes, Don Felipe deberá convocar una ronda de consultas, a más tardar, la semana del 16 de septiembre, para constatar que ninguno de los candidatos a presidente del Gobierno reúne los apoyos necesarios para ser investidos.

El Rey escuchará a los partidos con tiempo suficiente para que, si hubiera alguna oportunidad, pudieran celebrarse las dos votaciones antes del domingo 22 de septiembre. O, en caso contrario, disolver las Cortes y convocar otra vez a las urnas.

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