El reencuentro de una madre con dos hijos robados

Tenía doce años cuando fue violada por su padre. Fue en los Ochenta y con casi catorce años cuando su progenitor la mandó embarazada a un centro de menores de Cantabria. Antes de llegar a los 18 años Dolores Gómez, que ahora vive en Canarias, era madre de dos niños en paradero desconocido. Los dos producto de repetidas violaciones de su padre.

En junio de 1982 nació su hija. En la Semana Santa de 1983 su padre volvió al centro, y la sacó sin permiso. La encerró en un hostal. Volvió a violarla. Un mes después estaba embarazada. Nadie le preguntó cómo. «Éramos putas, allí nadie nos decía nada ni siquiera cómo cuidar a tu hijo. Éramos niñas que teníamos niños».

Nació un niño, su segundo hijo, en diciembre de 1983. Cuando le quedaba un mes para ser mayor de edad, los dos niños desaparecieron. Era agosto de 1984: la niña con dos años y el niño de ocho meses.

Movida por el interés en recuperar su vida, se puso a investigar y dio con una web, Madres Olvidadas, donde expuso su caso. En 2011 una chica, que recordaba las canciones que su madre le cantaba mientras la amamantaba en Nuestra Señora de la Almudena, en Peñagrande, le mandó un mensaje: debemos hablar. Lo ha contado este 2018 tras madurarlo con sus hijos. Ella está casada y hace su vida en Fuerteventura.

Inventarse una vida paralela

Tras salir del centro de menores donde fue «entregada» por su padre, se inventó una realidad para aislarse. Ha tardado más de dos décadas en contar la historia porque, primero, ha debido encontrar a sus hijos y, después, llegar al convencimiento de contar su historia. Agradece a la periodista Consuelo García de Cid la energía moral para dar el paso y reconstruir su vida.

Dolores Gómez ha sufrido mucho en la vida hasta el punto de estar percibiendo actualmente una paga por el daño psíquico y emocional que ha sufrido. «Eran otros tiempos, mucho tabú, y no se podían hablar de estas cosas», afirma Gómez que, tras desvelar su caso en «Diario de Fuerteventura», pide a todas las mujeres que se encuentran igual que den un paso adelante. Que lo cuenten. Que se lancen porque hay redes de apoyo.

«Es muy duro pero por salud mental, por quitarse ese lastre, hay que contarlo»

Afirma que perdió los niños porque la Administración forzó el robo. Asegura que, por fortuna, sus hijos fueron a parar en familias que le han dado a sus hijos una extraordinaria formación. En la diputación de Cantabria le dijeron que: en menos de quince minutos me dijeron que si no entregaba a los niños estarían desprotegidos en la calle.

«Desde el momento en el que dejo los niños me creo una vida paralela», afirma Gómez. «A raíz de encontrar a mis hijos, lo hemos decidido contar», afirma. De aquella época recuerda que «me llevan a la diputación de Cantabria y en 15 minutos tuve que decidir: si dejaba a los niños en la calle conmigo o encontraban amparo oficial».

Ubicó estos acontecimientos en Peñagrande, Cantabria. Un centro de menores y un periodo de democracia en España. Entrados en los años Ochenta, afirma, «se les quitaban los niños a las madres, les decían que el bebé había muerto y había niñas de doce años, de once años», recuerda.

Descontrol

A su juicio, el descontrol era de tal calibre que un Jueves Santo se presentó su padre, que fue quien provocó su llegada a ese centro al violarla y no tener donde vivir, y se la llevó. «En Semana Santa me sacó del centro de forma totalmente irregular, sin ninguna autorización, el tribunal de menores nunca se enteró, y al mes siguiente estaba embarazada otra vez, nadie me preguntó».

De ese segundo periodo, agrega que «todas las salidas debían ser aprobadas por el tribunal tutelar de menores» y nadie hizo nada para defender que pudiera tener la custodia de sus hijos. «Entré en 1982 y salí en 1984 con plena democracia», afirma Dolores Gómez.

Reencuentro

De todo aquel periodo en el que ha vivido desolada «ha pasado dos décadas y cuatro años» y, quizás un sexto sentido de ser madre le indicaba que «yo estaba segura que iba a encontrarlos. O ellos darían conmigo». Así ha sido. Obviamente, en estos 24 años ella ha estado preocupada aunque no lo dijera a nadie. «No sabía la situación en la que se encontraban», subraya.

«Han tenido una educación maravillosa. Soy abuela de dos nietos que son dos encantos»

Sin entrar en aspectos sobre cómo se estableció el encuentro, «hablamos y ellos mismos fueron los que me apoyaron, me dijeron adelante mamá». Este encuentro fue «meses atrás».

Agradece que la familia que acogió a sus hijos «han tenido una educación maravillosa» y que «antes que lo cuente nadie, lo cuento yo». Para el futuro, además de aprovechar el tiempo con sus hijos, tiene otras ocupaciones: «Soy abuela de dos nietos que son dos encantos».

Experiencia atroz

Sobre qué ocurre en España con las madres que no cuentan con protección, Dolores Gómez afirma que «Asuntos Sociales sigue haciendo lo mismo» porque le quitan los niños a las madres bajo el argumento de darles cobertura y le pagan a las familias receptoras.

«Los están quitando de las manos y con esto de la protección superior de la madre, no puede ser. Se pagan a familias, por acoger niños, en lugar de ayudar a las madres». A su juicio, «no ha cambiado nada».

Demandó valentía a las mujeres que se encuentran en su misma situación. «Lo que y quiero es que todas las que han pasado por algo semejante, lo cuenten, que hay un grupo de mujeres que están dispuestas a apoyarlas», afirma. «Es muy duro pero por salud mental, por quitarse ese lastre, hay que decirlo, que hoy en día todo el mundo sabe todo».

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