El PSOE envía una carta a Rivera y teatraliza su «pesar» por el veto de Ciudadanos

La presidenta del PSOE, Cristina Narbona, ha enviado una carta al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, en la que afea la decisión de la formación liberal de no pactar con los socialistas tras el 28 de abril. Un recurso que, más que buscar la rectificación de Rivera, pretende seguir erosionando a su competidor, con el que se disputa una bolsa de importante de electores.

Narbona arranca su carta poniendo en valor la trayectoria «intachable» del PSOE en el año de su 140 aniversario y le expresa a Rivera su «pesar» por la decisión de Ciudadanos de extender «una suerte de cordón sanitario para aislar al PSOE de cara al escenario postelectoral del próximo 28 de abril».

El PSOE lleva desde el otoño de 2017 con una campaña para derechizar a Ciudadanos y escorarlo hacia el PP, tendencia agudizada tras la aparición de Vox en escena. Los socialistas escenifican ahora un enfado con Rivera que no es tal. En la formación están convencidos de que la decisión de Ciudadanos les viene bien porque corrobora su discurso y les abre espacio electoral en el centro.

La misiva es por tanto una victimización que tampoco se corresponde con el trato que Sánchez como presidente ha concedido a Rivera. En nueve meses como presidente Pedro Sánchez ha recibido varias veces en Moncloa a Pablo Iglesias. Y también han pisado la residencia presidencial Quim Torra o el presidente del PP, Pablo Casado. Hay por tanto una estrategia de distanciamiento hacia Ciudadanos por parte del PSOE que casa mal con el lamento que expresa esta misiva.

Connivencia con el PP

Toda la carta es una sucesión de consignas para seguir acusando la decisión de Ciudadanos: «Su decisión de priorizar los acuerdos con fuerzas de la extrema derecha no sólo es imposible de explicar; es imposible de entender viniendo de una organización que se dice a sí misma liberal y europeísta. Entre otras cosas, porque ningún partido liberal europeo se prestaría jamás a una estrategia como la que usted sostiene en España. Sólo desde el miedo se puede explicar tal incoherencia. El miedo a la fuga de votos hacia esa extrema derecha a la que usted abre la puerta con enorme irresponsabilidad», escribe Narbona.

La presidenta del PSOE cuestiona a Ciudadanos por haber frenado iniciativas en la Mesa del Congreso «en connivencia con el Partido Popular», y acusa también a Rivera de «falta de impulso político para desbloquear la grave crisis en Cataluña». Después de elogiar la apuesta política de Sánchez por «el camino del entendimiento, la sensatez y la lealtad institucional», Narbona juzga «enormemente descorazonador que Ciudadanos haya abandonado esa senda».

«Ni siquiera el temor a perder votos en el concurrido espacio electoral de la derecha puede justificar que usted invoque los mismos argumentos y consignas que exhiben los extremistas. Consignas contrarias al espíritu del consenso constitucional», escribe una Narbona que sin duda ha leído la prensa los últimos días y sabe que la decisión de Rivera trata de revertir el daño que Vox está haciendo a una parte importante de su base electoral.

Prudencia

También afea Narbona a Rivera que se refiera como golpistas a los lideres independentistas fugados o encausados: «El verdadero patriotismo constitucional no se construye banalizando términos como “golpismo”. En un país como España, cuya historia está repleta de pronunciamientos y golpes de Estado, responsables políticos como usted debieran hacer un uso más prudente del lenguaje. El verdadero patriotismo constitucional no se construye vetando a actores políticos con innegables credenciales como las que ostentan el PSOE y toda su militancia».

Narbona manifiesta que «la desesperación nunca es buena consejera en política», y acusa a Ciudadanos de «cinismo y falsedades» para justificar «sus preferencias por un entendimiento con la extrema derecha». Y trata de alimentar la división en Ciudadanos, que aprobó esta decisión estratégica por unanimidad pero tras un profundo debate de su dirección: «Tengo la certeza de que muchos votantes y afiliados de Ciudadanos no comparten sus decisiones recientes. De ellos depende, en último término, que la cordura vuelva a imperar en una fuerza política como la suya, llamada a jugar un papel importante en la búsqueda de soluciones a los desafíos que España afronta en este cambio de época, en lugar de abrir -como único escenario posible- el acuerdo con quienes no sólo cuestionan muchos de nuestros principios constitucionales; sino la esencia misma del proyecto europeo».

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