El preso gallego que no regresó al penal en agosto aparece muerto y con signos de violencia

El preso gallego Fernando Iglesias Espiño, que el 13 de agosto tendría que haber regresado al centro penitenciario de Pereiro de Aguiar (Orense), donde cumplía condena por haber matado a su mujer y a sus dos hijos en Jinámar (Gran Canaria), ha sido hallado muerto este jueves en una granja del ayuntamiento orensano de Piñor de Cea. La Guardia Civil ha informado de la localización de su cuerpo en una finca junto a una granja y de la detención de dos personas en el marco de una investigación sobre la cual está decretado el secreto de las actuaciones. Los indicios obtenidos, infomar fuentes judiciales, apuntan a una muerte violenta y descartan un fallecimiento fortuito. Los dos detenidos pasarán estar tarde a disposición judicial y la causa ha sido declarada secreta.

El hombre se encontraba en la recta final de su condena de 25 años, que inició el 19 de octubre de 1996 con fin previsto el 9 de octubre de 2021.

Desde un inicio los investigadores mantenían todas las hipótesis abiertas, al no descartar que le hubiese podido suceder algo y tampoco que simplemente hubiese decidido no regresar, pese a haber cumplido más de tres cuartas partes de la condena.

Fernando Iglesias Espiño, de origen pontevedrés, había sido condenado a 54 años de prisión por el triple parricidio tras matar a su esposa y a sus dos hijos, de 18 y doce años.

Había cumplido 22 de los 25 años que como máximo puede pasar en la cárcel según el código vigente. En la actualidad, se encontraba en régimen de tercer grado y cumplía su pena en el módulo del centro penitenciario donde se encuentran los presos en régimen de semilibertad. Salía de la prisión cada dos fines de semana.

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