El premio El Primer Palau constata el impulso de una nueva generación de organistas

El joven organista Joan Seguí recogió ayer el premio el Primer Palau de este año. Nacido en Barcelona hace veintidós años, Seguí se une a una impresionante nómina de premiados en este certamen: tras veintitrés ediciones, el ciclo-concurso organizado por el Palau de la Música puede presumir de tener entre sus ganadores nombres como el de los pianistas Javier Perianes, Enrique Bagaría, Daniel Ligorio y José Menor; el violoncelista Pau Codina; y formaciones como el Cuarteto Quiroga, todos ellos con fructíferas carreras. En la lista aparece también otro organista, Juan de la Rubia. Maestro de Seguí, lo eligió además como su asistente en la basílica de la Sagrada Familia, de la que De la Rubia es organista titular.

Algo abrumado aún por el galardón, Seguí admite que «habiendo crecido en Barcelona, tocar en el Palau es llegar a una cima: es la única sala de conciertos de la ciudad que dispone de órgano». El músico añade: «El ciclo Primer Palau ya ofrece de por sí la oportunidad de tocar ahí. Además, haber recibido el premio…». Cada año, el Primer Palau selecciona un grupo de jóvenes intérpretes a los que se les da la oportunidad de ofrecer un recital de 45 minutos. Un jurado elige, tras escucharlos en directo, al ganador. La coordinadora del ciclo, Mercedes Conde, explica éste nació de la consciencia que «uno de los puntos más críticos de la larga y no siempre fácil carrera profesional de cualquier músico es el momento en que el alumno se gradúa en estudios superiores y, a pesar de haber completado su formación integral como músico, debe enfrentarse al mundo real». Darles la ocasión de actuar en un escenario como el del Palau es una manera de ayudarles en este proceso.

Seguí convenció al jurado presentándose con una sola obra al concurso, el gigantesco «Ad nos, ad salutarem undam» de Franz Liszt, partitura virtuosística y exigente que ejecutó de memoria, en una maniobra arriesgada que dio sus frutos. También ha recibido el premio especial de Catalunya Música, gracias al cual la emisora pública catalana especializada en música clásica pone sus equipos a la disposición del intérprete para grabar una maqueta. Por tanto, el siguiente paso, además de buscar conciertos, será decidir qué obras elige para la ocasión. De momento, asegura: «No me quiero especializar en un repertorio concreto para no renunciar a otros».

Por lo que respecta al futuro de los organistas, Seguí constata que «está surgiendo una nueva generación y me gusta saber que no estoy solo, sino que somos unos cuantos, que además tenemos muy buena relación entre nosotros». El premio de este año, además, viene a certificar una sensación cada vez más extendida: «Parece que el mundo del órgano está renaciendo en Barcelona, con la inauguración de nuevos instrumentos», explica el joven intérprete, que ya piensa a largo plazo: «Ojalá detrás nuestros aún vengan más generaciones con el mismo nivel o todavía mejor».

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