El portazo del BNG a una coalición deja aún más tocado a Villares

La «candidatura gallega única» de Luís Villares, el que podía ser su último tren, no salió siquiera de la estación. Ayer, sobre la bocina del plazo para conformar coaliciones de cara a las elecciones generales del 10-N, recibió un sonoro y definitivo portazo del BNG. La líder nacionalista, Ana Pontón, compareció para trasladar un rotundo «no» que vino acompañado de recados contundentes. «Para lo que no está el BNG es para definir sus posiciones en base a los problemas o líos que tengan otras fuerzas ni a las calabazas que se den entre sí», lanzó Pontón, según recogió Ep. «Somos un proyecto serio, y creo que si algo nos están diciendo los gallegos es su ‘no’ a la política del circo. No vamos importar el circo madrileño a Galicia».

La alargada sombra de Íñigo Errejón, con la expansión de su proyecto Más Madrid por toda la arena nacional —este lunes se confirmó que registrarán candidaturas con Equo en La Coruña y Pontevedra, según Efe—, ha hecho triunfar en los últimos días el gentilicio para restar validez a todo lo que salpiquen los movimientos del ex de Podemos. En esa línea ya el pasado sábado Pontón avanzaba que no habría entente con Villares. «No creo en el poliamor», describía entonces. «Cuando uno negocia con Más Madrid no puede pretender defender una candidatura gallega sin ataduras», reprochaba. Este lunes hubo más: «Cuando alguien está preocupado por el relato, por airear e intentar construir su verdad, a lo mejor lo que no quiere son acuerdos». A juicio de la líder del Bloque, el juez en excedencia se ha conducido sin la necesaria «seriedad».

Anova no concurre

Las duras palabras de Pontón barrieron la mano tendida previamente por Villares, quien consideraba que, aunque todo apuntaba a que sus posibilidades de éxito eran más que escasas, todavía había margen para ahormar esa coalición a la que intentaba atraer, además del BNG, a Anova, que informó mediante comunicado de que no concurrirá.

Villares pregonó a la desesperada una «ilusión» que no caló entre los nacionalistas. Tampoco su advertencia de que «nadie comprendería que alguien se quedase fuera y pusiera en riesgo la representación de una agenda gallega». En el BNG se ven fuertes yendo en solitario. Son «optimistas». No parece el caso de En Marea, que tras fracasar el llamamiento reiterado «in extremis» por su portavoz reunirá «próximamente» a su directiva para decidir los próximos pasos, según Efe. Galicia en Común tampoco logró cerrar alianzas y solo tendrá el respaldo de Unidas Podemos. El rupturismo continúa desunido.

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