El plan de Gallardo: River se aferra a la experiencia de cara a otro superclásico copero

Crédito: Prensa/River

Marcelo Gallardo vive buscando en River nuevos desafíos que lo alimenten. No concibe el trabajo diario sin plantearse objetivos revitalizadores que vuelvan a impulsarlo más allá de lo que ya se consiguió. Intenta combatir la obsesión, pero también disfruta la adrenalina de los momentos decisivos y de alta tensión, basándose en la confianza ciega que tiene en su equipo de trabajo y en el plantel que conformó. Y, por sobre todas las cosas, busca transmitirle a todo el grupo ese sentimiento de renovación, búsqueda y ambición constante que está en su ADN.

Si había alguien que veía con buenos ojos y mucha motivación volver a enfrentar a Boca en una serie de Copa Libertadores era Gallardo, un DT que no esquiva los duelos límites, sino que los desea. Lejos está de verse como una posible revancha de la final de Madrid con la que River conquistó la Copa del año pasado, pero el plantel que comanda el Muñeco lo entendió como una nueva posibilidad de reconfirmar lo logrado y reafirmar el buen camino que se emprendió desde el 6 de junio de 2014, cuando el Muñeco asumió su cargo.

“Lo bueno de vivir este tipo de partidos es la experiencia que tenemos de haber jugado varias series de este calibre. Sabemos lo que significa y lo que se siente. Eso no lo comprás en ningún lado, lo tenés que vivir y con este grupo lo venimos viviendo. Confiamos y creemos en nosotros, estamos con ganas e ilusión de jugar esta serie, que genera mucho estrés por todo lo que se habla y todo lo que se va hablar después del martes con 20 días para el otro partido. Pero haberlo vivido nos permite asimilarlo con mayor tranquilidad”, reconoció el entrenador tras la victoria 2-0 sobre Gimnasia con un equipo alternativo para cuidar a los titulares.

Ya pasaron cuatro series superclásicas definitorias, con cuatro triunfos millonarios en las semifinales de la Sudamericana 2014, los octavos de final de la Libertadores 2015, la final de la Supercopa Argentina 2017 y la final de la Libertadores 2018. Pero hay una máxima fundamental que vuelve a ponerse sobre la mesa: “Desde que estoy yo acá siempre fuimos exigentes para no quedarnos con lo logrado. Voy a exigir para que nos preparamos para competir y ganar”. La frase la dejó el DT tras el Mundial de Clubes en diciembre pasado.

Una vez más, el destino vuelve a poner a Boca en el camino y la preparación comenzó hace más de un mes, el 29 de agosto pasado luego de conseguir ante Cerro Porteño en Paraguay la clasificación a las semifinales. Desde allí, pasaron cinco partidos, entre ellos el superclásico de Superliga que terminó 0-0 en el Monumental y fue un primer parámetro de lo que podría ser la serie que se aproxima. Pero durante la semana pasada se ultimaron detalles, que se terminarán de trabajar en el Hotel Hilton de Pilar, donde el plantel está concentrado desde ayer al mediodía.

La reclusión para descomprimir y liberar tensiones es una fija en el ciclo Gallardo. Desde 2015 hasta hoy, ante cada desafío crucial, River optó por alejarse del bullicio y aislarse para mantener los pies sobre la tierra, buscar tranquilidad y asimilar todo con libertad para rendir al máximo pese a la alta tensión. Antes se apostaba por el famoso Sofitel de Cardales, que se dejó de utilizar por el mal estado de los campos de juego, y ahora los 23 convocados se encuentran a puro hermetismo en el Hilton de Pilar, tal como ocurrió antes de las series con Cruzeiro y Cerro Porteño en la presente Libertadores.

Fortalecer la confianza, afianzar vínculos, disfrutar y compartir momentos, alimentar la unión de grupo, potenciar el estado anímico y enfocar la cabeza son algunos de los objetivos que se busca con la concentración lejos del Monumental. Además de los entrenamientos que se realizan en el complejo, también se comparten las comidas, se suelen realizar torneos de trucos por la noche y hay metegol y ping-pong, entre otras cosas, para despejar la cabeza tras las prácticas.

Entre ayer y hoy, River terminará de moldear el plan de juego para intentar quebrar a un sólido Boca que solo recibió dos goles en los 13 partidos que jugó en el semestre y todavía no perdió, con ocho triunfos y cinco empates. Por eso, la seguridad para poder ser contundentes en el área rival será un punto fundamental.

“Estamos por jugar el primero de dos partidos. Imagino que va a ser muy vibrante, eso es lo que nosotros intentaremos proponer. Esperemos hacer un buen trabajo, con la dinámica que venimos teniendo en el juego, poder tener contundencia en lo que podamos llegar a crear y jugar un partido con muchísima entereza, como lo jugamos en las últimas series”, reconoció Gallardo. “En este partido no se va a definir la serie. Sin embargo, apostaremos a conseguir el triunfo en casa. Pero si no lo obtenemos, tenemos una chance más. Somos un equipo que de visitante siempre ha estado presente. Somos peligrosos”.

Mantener vivo el poder de fuego que se ha generado es una premisa fundamental en Núñez. Para lograrlo, más allá de los nombres que finalmente salgan al campo de juego a jugar el superclásico, se necesita un equipo seguro de sí mismo, que tenga clara su estrategia y confíe al máximo en su potencial. River sabe que lo tiene. Y está convencido de que volverá a decir presente.

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