El plan de Alfaro: seguir convenciendo al grupo y sostener el ciclo en Boca más allá de los próximos resultados

Se sabe que los entrenadores pueden declarar p√ļblicamente cosas que no coinciden con lo que realmente sienten. A veces, por ejemplo, para quitarle presi√≥n a sus dirigidos. Otras, para no revelar su pensamiento sobre ciertas cuestiones. Gustavo Alfaro no es de esos. Suele sacar a relucir su m√°s sensata visi√≥n. No esquiva las preguntas, pese a ser un estratega. La palabra ‘miedo’ no est√° en su diccionario y, en cambio, habla de ‘valent√≠a’. A√ļn cuando en Boca le ponen enfrente un tema sensible que a muchos otros los incomodar√≠an: la posibilidad de que una eliminaci√≥n ante River, en las semifinales de Copa Libertadores que se avecinan, simbolice el “juicio final” de un ciclo al que hay muy poco que reprocharle desde los n√ļmeros.

La igualdad ante Newell’s (1-1), por la Superliga, no dej√≥ parado a Boca como al entrenador le hubiese gustado en la previa de la visita al Monumental. Sin embargo, esos dos puntos perdidos que m√°s adelante pueden lamentar -como bien remarc√≥ Carlos Tevez-, tambi√©n significan la obtenci√≥n de una unidad que contin√ļa afirmando esta etapa post Madrid: Alfaro lleg√≥ al partido oficial N¬į40 con 23 √©xitos, 14 igualdades y solo tres derrotas.

La final de la Copa de la Superliga perdida ante Tigre (0-2) y la eliminaci√≥n -por penales- ante Almagro de la Copa Argentina son las manchas que est√°n, por ahora, a cubierto, esperando salir para generar m√°s dolor o quedarse en el olvido: el term√≥metro River marcar√° eso. Pero entre los aspectos valiosos, adem√°s, est√°n la obtenci√≥n de la Supercopa Argentina ante Rosario Central, haber llegado tan pronto a las semifinales coperas y dem√°s datos que impactan, como aquel que se√Īala que no pierde por el torneo local desde el 20 de febrero (1-2, con Atl√©tico Tucum√°n).

No obstante, Alfaro no es necio. Sabe que el gigantesco Mundo Boca se mueve en el d√≠a a d√≠a. Y √©l asume esa realidad. “Qu√© finito es el f√ļtbol para que dos partidos te digan si tu trabajo es bueno o malo. Pero s√© que es as√≠, eso se va a definir de acuerdo a si pasamos a River o no. De nada sirve todo lo anterior. Aunque, m√°s all√° de que quiero pasar de etapa y ganar la Libertadores, que es el sue√Īo y el pedido m√°ximo de los hinchas… hay una realidad: si fuese algo f√°cil, Boca no hubiese esperado 12 a√Īos para volver a ganarla”, sentenci√≥.

Tan centrado est√° con esta situaci√≥n delicada que, mientras detallaba un di√°logo reciente con Nicol√°s Burdisso (director deportivo que lo eligi√≥ en enero), Alfaro se refiri√≥ por primera vez a la posibilidad de no ser m√°s el entrenador si las cosas no salen como pretenden. “Le dije que somos fusiles en este camino, pero que, m√°s all√° de que las cosas nos puedan salir bien o mal, no tenga dudas de que √©ste es el camino. Boca est√° en el camino correcto. A lo mejor, en alg√ļn momento yo tenga que irme para que venga otro DT que d√© el impulso, despu√©s de nuestro proceso de armado”, abri√≥ su coraz√≥n, sin ego√≠smos.

Aunque, claro, no cedi√≥ en todo momento. Inteligente como es, tambi√©n se puso un escudo protector: “Yo no ser√© quien defina mi labor en esos par√°metros, porque tengo otros medios. Por ejemplo, utilizo jugadores que antes no jugaban, como Bebelo (Reynoso), Carlitos mismo o Mauro (Z√°rate). Tambi√©n, j√≥venes que empezaron a jugar en Primera, como Capaldo, Weigandt y Obando. Jugadores por los que apostamos y vinieron a darnos una mano como Alexis (Mac Allister). El hecho de intentar darle un perfil al equipo. Tener una comuni√≥n de pensamientos con las inferiores de Boca, reuniones constantes con los t√©cnicos y futbolistas de abajo. El trabajo integral…”, dijo en funci√≥n de lo que cree debe valorarse de su ciclo, vaya como le vaya en el supercl√°sico.

El duelo con River no es uno m√°s para Alfaro, m√°s all√° del significado que ya conlleva. Pese a que el 2019 fue mucho m√°s destacado de lo que los propios hinchas de Boca esperaban, el t√©cnico deber√° ratificar su gran a√Īo en esta semifinal. Sobre √©l recaen las tantas frustraciones ante el Millonario del √ļltimo tiempo, pero son las reglas del juego: si no evita una nueva ca√≠da, puede que nada haya servido. Porque estar√≠a en una situaci√≥n similar a la de Rodolfo Arruabarrena y Guillermo Barros Schelotto: hombres que han ganado, pero no dieron la talla en los momentos claves con River y por eso se fueron. Y si espanta los fantasmas, su espalda se ensanchar√°.

√Čl est√° convencido de que es el momento: “No tengo dudas de que Boca va a terminar recuperando, m√°s temprano que tarde, lo que fue hist√≥ricamente. Y yo tengo fe de que lo vamos a recuperar ahora. Porque yo vine ac√° con la ilusi√≥n de ganar la Copa Libertadores y, en eso, estamos todos metidos”.

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