El perpetuo esc√°ndalo ¬ęLa religiosa¬Ľ

Pocas obras en la historia de la literatura han provocado tanto esc√°ndalo como La religiosa, publicada 12 a√Īos despu√©s de la muerte de Denis Diderot, su autor. Hubo que esperar a 1796 para que esta novela pudiera ver la luz tras la ejecuci√≥n de Robespierre y durante el Primer Directorio gracias a que sus amigos hab√≠an guardado el manuscrito del escritor y enciclopedista.

Los ecos del rechazo que supuso la aparici√≥n de La religiosa han llegado a nuestros d√≠as en los que todav√≠a es considerada una provocaci√≥n y un texto irreverente en algunos √°mbitos de la Iglesia, que la puso en el Index de libros prohibidos. El realizador franc√©s Jacques Rivette hizo una pel√≠cula que no pudo ser estrenada en 1966 porque el Gobierno del general De Gaulle la prohibi√≥, debido a las protestas de las asociaciones cat√≥licas. Finalmente pudo ser exhibida en las pantallas un a√Īo despu√©s tras intensos debates en la Asamblea y gestos como el de Jean Luc Godard, que dirigi√≥ una carta a Andr√© Malraux, ministro de Cultura, con duras descalificaciones por la censura al filme de Rivette que segu√≠a fielmente la obra p√≥stuma de Diderot.

Contra su voluntad

La religiosa narra la historia de Suzanne Simonin, una joven de 17 a√Īos que es internada en un convento de clausura por decisi√≥n de sus padres y contra su voluntad. En realidad, es hija ileg√≠tima de su madre, que oculta la verdad a su progenitor. Suzanne es proscrita por su familia y forzada a jurar los votos pese a que siente un rechazo invencible por la vida mon√°stica.

Diderot cuenta la peripecia de Suzanne a lo largo de los a√Īos en tres conventos en los que es maltratada. En uno de ellos, la madre superiora es una s√°dica que la castiga a torturas psicol√≥gicas y f√≠sicas, llegando incluso a simular un ahorcamiento para aterrorizar a la indefensa novicia. Suzanne, que es una joven ingenua y que lo ignora todo acerca del sexo, es tambi√©n sometida a abusos por otra madre superiora, que es lesbiana y que luego muere a causa de sus remordimientos.

El retrato que hace Diderot de la vida de las monjas en estos conventos de clausura es devastador. Salvo contadas excepciones, las religiosas son retratadas como personas sin fe, frustradas, maledicentes y sujetas a una autoridad arbitraria. Las monjas son cómplices, y a veces instigadoras, de los malos tratos que sufre Suzanne, a la que la niegan comida, vestido y alojamiento y a la que no pierden la ocasión de someter a humillaciones sin cuento.

La novela fue vista como un ataque brutal a la Iglesia católica, ya que la visión de Diderot sobre las autoridades eclesiásticas era pésima. Pero el escritor, que no era creyente, no cuestiona la fe en Dios, ya que, además de Suzanne, aparecen en la obra una superiora llamada Madame de Moni y otra monja, Thérèse, que se comportan con extraordinaria bondad y que repudian las arbitrariedades de su comunidad.

Diderot pretendía, sin duda, escribir una novela realista sin buenos ni malos. Quería describir la realidad de los conventos franceses de la época, en los que miles de mujeres eran privadas de su libertad y confinadas contra sus sentimientos. Y ello con la legitimidad que proporcionaba la ley civil, que validaba los votos como una condición irrevocable que obligaba a las monjas a someterse a los mandatos de la jerarquía hasta su muerte.

Frente al fanatismo

A diferencia de los registros cómicos e irónicos a los que Diderot recurre en otros textos como Jacques el fatalista, La religiosa está redactada en tono sobrio y distante, sin concesiones a la retórica, como si se tratara de una crónica periodística escrita en primera persona porque es la propia Suzanne la que narra sus desgracias en una larga carta al marqués de Croismare, su benefactor.

Leída más de dos siglos después de su publicación, La religiosa podría ser interpretada como un alegato feminista. Pero también se puede percibir en la novela una encendida defensa de la razón y de la ciencia frente al fanatismo de las autoridades católicas que se oponía a la Ilustración como un movimiento herético.

No hay que olvidar que Diderot, segundo hijo de un maestro cuchillero, fue el principal promotor y redactor de la Enciclopedia, a la que dedicó una parte de su vida. Fue el autor de casi 6.000 entradas de las 72.000 que componían la obra, realizada contra viento y marea. Sufrió un arresto en 1749 por sus ideas heterodoxas, aunque pudo salir bien librado gracias a la protección de Madame Pompadour y otras personalidades de la corte de Luis XV.

Lo mejor que se puede decir de La religiosa es que su lectura consigue atrapar al lector de hoy, que difícilmente puede resistirse a la calidad de la prosa y la profundidad moral de este clásico.

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