el motor económico de Vitigudino

NUNCHI PRIETO

Unos 600 ganaderos propietaros de 30.000 vacas nodrizas, 65.000 ovejas y 500 reproductoras ibéricas, 65 puestos de trabajo directos y otros tantos indirectos, y un volumen de negocio de 35 millones de euros en 2018 -un 10 por ciento más respecto a 2017- son solo algunos de los indicadores de la cooperativa de segundo grado Dehesa Grande que, a punto de cumplir sus dos primeras décadas, se erige en «motor económico» de la comarca de Vitigudino, en la zona oeste de Salamanca, según indica su gerente, Octavio Gonzalo, «gracias a la comercialización de la carne de vacuno de los socios como función principal».

Para ello, Dehesa Grande, en la que se acaba de integrar la Cooperativa Ganaderos de Morucha formada por medio centenar de criadores salmantinos inscritos en la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Carne de Salamanca, posee un matadero, actualmente en proceso de ampliación y mejora, una sala de despiece, así como un cebadero comunitario y un centro de manejo de ganado de vida de terneros pasteros, instalaciones a las que se suman secaderos de productos ibéricos y fábrica de embutidos.

Precisamente, las reformas en las instalaciones, que cuentan desde hace casi un año con el certificado de Bienestar Animal AENOR Conform, «que es el estándar más importante que hay en el mundo del vacuno de carne», en palabras de Gonzalo, están dirigidas a hacer más eficiente el proceso de frío. También está previsto acometer mejoras de cara a la exportación a Asia y Estados Unidos, para ampliar de este modo el actual mercado nacional y europeo que absorbe las 30.000 cabezas de vacuno, los 70.000 lechazos y los 25.000 cerdos ibéricos que las actuales infraestructuras son capaces de sacrificar anualmente.

El gerente realiza un balance positivo de estas dos décadas de actividad que están a punto de cumplirse. «Año a año estamos creciendo un 10 por ciento en facturación y también estamos incorporando clientes a nuestra cartera», asegura. En todo caso y de cara al cierre del presente ejercicio, explica que la tónica es ascendente, «aunque no sea el mejor año debido a la importante bajada de precio porque la exportación no está como la anualidad anterior, y se percibe bastante en la rentabilidad económica de las explotaciones y también en la propia facturación».

Respecto al cebadero, con una capacidad para 7.000 animales al año, Gonzalo señala que se halla al 100 por ciento de su producción después de dos años, lo que permite «amortiguar un poco la producción cuando no tienen nuestros socios para atender a nuestros clientes. Asimismo, nos sirve para hacer pruebas de alimentación, y también es en estas instalaciones donde comercializamos los terneros pasteros», que son los criados en régimen extensivo con la madre hasta su destete.

Poseedora del título Sociedad Cooperativa Prioritaria desde 2017, Dehesa Grande cuenta con técnicos en el campo que asesoran en materia de alimentación, de bienestar animal y en todos los sentidos a nuestros ganaderos y socios desde que el ternero nace hasta que el animal llega al matadero. «La diferencia con otras industrias cárnicas es, precisamente, que controlamos el producto desde que nace hasta que servimos la carne a los clientes», afirma el gerente. Además, unifica la alimentación del ganado, que es de todo tipo de variedades genéticas. «Cada día de la semana sacrificamos un tipo de ganado en función de peso, sexo y genética para poder dar salida a los diferentes mercados a las distintas razas, la mayoría es vaca cruzada y con segundo cruce de charolés y limusín», concluye Octavio Gonzalo.

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