El MNAC explora la posguerra e incorpora tres obras de Picasso

No se conforma el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) con ser uno de los centros de referencia a la hora de recorrer las luces y sombras del arte medieval y, a la espera de que la ampliación que viene reclamando desde hace años le permita acomodarse con mayor soltura en el siglo XX, sigue añadiendo nuevos flecos con los que completar su recorrido por el arte de posguerra y la segunda vanguardia.

Así, cuatro años después de presentar una versión reformada y ampliada de su colección de arte moderno, el museo barcelonés presentó ayer dos nuevas salas con las que que busca «enriquecer el relato del siglo XIX y primera mitad del XX con nuevas lecturas y rotaciones de obras». Un nuevo vistazo a la historia del arte más reciente que se traduce en un itinerario por los años cuarenta y cincuenta que, bajo el título «Una vanguardia posible», reúne obras de Català-Roca, Modest Cuixart, Ràfols-Casamada, Joan Josep Tharrats y Joan Ponç, entre otros.

Tàpies y Miró

No faltan en este paseo por la posguerra y la segunda vanguardia obras de Mirò ni de Tàpies, protagonistas de excepción de una línea argumental que ahonda en la precariedad de los años cuarenta, ilumina el ilusionismo de Dau al Set y la figuración moderada y asiste al nacimiento del informalismo de Tàpies. Según se avanzó desde el MNAC, a estas dos salas se sumará, a partir de la primavera, un nuevo espacio dedicado a presentar los nuevos ingresos de la colección. «Con este montaje ha quedado demostrado que necesitamos más espacio», insistió el director del museo, Pepe Serra, quien ha hecho de la ampliación del museo en uno de los pabellones de Fira de Barcelona en Montjuic uno de sus caballos de batalla.

Con permiso de Pedro G. Romero y su intervención en el museo a partir de la checas psicotécnicas diseñadas por Alphonse Laurencic, otro de los grandes protagonistas de la jornada de ayer fue Pablo Picasso, de quien el MNAC acaba de incorporar tres obras de juventud: un autorretrato de 1896; «Academia», de 1896-97; y «Copia parcial de Estudio de Arcadi Mas», de 1895-96. Tres óleos de los «años catalanes» que se exhiben en Montjuïc gracias a un acuerdo con el Museo Picasso de Barcelona. «Esta colaboración ha de ser algo normal y habitual», destacó Serra.

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