El milagro de los Grizzlies

Las reconstrucciones en la NBA suelen costar varias temporadas. Es extraño ver un vuelco radical en la clasificación de los equipos de un año para otro a no ser que se produzca un traspaso muy sonado o que aterrice en el vestuario un fenómeno tipo LeBron James o Kevin Durant procedente del draft. No es el caso de los Grizzlies y aun así el cambio del conjunto de Marc Gasol ha sido radical. Tanto, que ha pasado de terminar la temporada pasada con 22 victorias –solo una más que los Suns, que fueron el peor equipo de la liga– a liderar la conferencia Oeste por delante de aspirantes al anillo como los Warriors o los Rockets.

«El año pasado tuvimos algunos problemas, pero hasta entonces habíamos sido un equipo muy físico que se sentía orgulloso de ello. Esa capacidad defensiva es lo que nos da la oportunidad de ganar a cualquier equipo». Las palabras de Marc Gasol constrastan con las que el pívot hacía en plena racha de derrotas el año pasado. Entonces hablaba de frustración y falta de carácter. «Nos hemos vuelto egoístas y los malos hábitos han aparecido. Los chicos han empezado a pensar demasiado en ellos», apuntaba Marc para explicar una situación extrema del conjunto de Memphis, que atravesaba la mayor crisis de los últimos años. El español, único líder sobre la cancha tras la prematura lesión de Mike Conley, clamaba por la ausencia de compromiso. Justo lo que ha recuperado el conjunto en este inicio de campaña, en el que han logrado ya doce victorias tras la sumada en casa de los Spurs, donde no hubo cara a cara entre los dos Gasol por la baja de Pau, lesionado.

El regreso de Conley

A pesar de su ausencia, el mayor de los dos hermanos tuvo que pagar la cena tras el partido. «Una apuesta es una apuesta», señalaba Marc, feliz por cómo le están yendo las cosas. Para explicar la mejoría de los Grizzlies hay que hablar de Mike Conley. El base forma junto a Gasol la columna vertebral del equipo. Ambos generan más de la mitad de los puntos de manera directa o indirecta, pero también son claves en la retaguardia. Los Grizzlies son la mejor defensa de la NBA, con 100,2 puntos en contra por partido, y ahí radica la base de su éxito. Porque más allá de Marc y Conley el talento escasea en un vestuario lleno de gladiadores que han entendido que el camino hacia la victoria reside en el esfuerzo colectivo.

Gasol, que en verano será libre para decidir su futuro, podría ser traspasado en febrero. Una posibilidad que se escapa a su voluntad y que podría llevarlo a luchar por el anillo. Su única obsesión si eso ocurre es dejar a los Grizzlies en una buena posición.

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