El miedo a la debacle electoral eleva la presión interna sobre Iglesias

En La Moncloa tienen la esperanza de tirar del hilo y dinamitar a Unidas Podemos en septiembre. Eso piensan al menos quienes de manera sincera prefieren que no haya nuevas elecciones. La intención es que Pedro Sánchez sitúe a Pablo Iglesias entre la espada y la pared para que éste, llegado el vértigo ante el precipicio de otros comicios, ceda ante el acuerdo programático que ofrece el PSOE.

La presión interna y externa aumenta en el seno del grupo confederal ante la posibilidad de que el PSOE presente una propuesta a última hora que deje al secretario general de Podemos sin margen de movimiento y resulte irrenunciable para Unidas Podemos y todo su entorno. Porque esa es precisamente la intención que tiene el PSOE, que desde julio prepara un documento programático que ya han anticipado que incorporará una parte muy importante de las propuestas clave de la formación morada.

Los socialistas coquetearon desde el principio con la posibilidad de que la disciplina en el grupo confederal se rompiese. Con el precedente del mes de julio, en el Ejecutivo en funciones dan por hecho que eso sucederá. «Si pusieran a Alberto Garzón…», plantea una fuente del Gobierno. Tras el fracaso de la investidura de julio la Ejecutiva de Izquierda Unida emitió un comunicado de cara a una nueva negociación que defendía un Gobierno monocolor del PSOE para evitar las elecciones «en el supuesto de que no existiera acuerdo para constituir un Gobierno de coalición». Una herida abierta que el PSOE aprovechará.

Eso sí, desde La Moncloa tampoco se plantea que vaya a hacerse ningún gesto hacia otras formaciones dentro de Unidas Podemos, como sí se hizo hace un mes. El plan es seguir con la calma sin reunirse por ahora con «los socios preferentes» y que opere el miedo dentro de las filas moradas porque de lo contrario, dicen, «pasarán a la historia por haber evitado tres veces una presidencia del Gobierno socialista».

El temor a que ese estigma sea letal en una eventual repetición electoral y que eso conduzca a un descalabro electoral está presente en la bancada que lidera Iglesias. Un alto representante del grupo confederal admite a ABC que tras la división que surgió en el mes de julio se ha trabajado en lograr una «cohesión» entre las diferentes formaciones porque «existen debates y muchos matices». No obstante, desde el grupo parlamentario insisten en que durante todo el mes de agosto se han esforzado en pulir divergencias internas con la intención de mermar a los diputados más críticos con la estrategia de la dirección morada.

«Otras opciones»

El líder de Podemos Euskadi, Lander Martínez, defendió ayer la coalición, pero aseguró que existen otras alternativas antes de un adelanto electoral. «En este momento nos toca pensar en un Gobierno de coalición, pero si llega el momento de tomar una decisión y hay que pensar en más opciones, habrá que ampliar nuestro marco de acuerdo», dijo entrevistado por «Euskadi Irratia».

La posibilidad de estudiar otras vías al Gobierno de coalición también es admitida desde Podemos Andalucía, uno de los territorios más importante del partido morado desde las pasadas elecciones del 26 de mayo. El responsable de la Secretaría Política y de Comunicación de Podemos Andalucía, Pablo Pérez Ganfornina, aseguró a primeros de agosto que la mejor opción es «entrar en un Gobierno a la portuguesa», es decir, con un acuerdo programático. La sucursal andaluza quiere evitar a toda costa otras elecciones, aunque eso sí culpan a Sánchez del bloqueo.

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