El marido de una de las víctimas de los perros podría ser acusado de homicidio imprudente

Luisa Pozas y su hija, Eva González, murieron el miércoles en su vivienda de Colmenar de Oreja atacadas a mordiscos por sus perros. Los canes, dos dogos de Burdeos cruzados con la raza american staffordshire terrier, carecían de la licencia obligatoria por ser considerados potencialmente peligrosos. Asimismo, tampoco tenían un microchip de identificación. Por ello, el marido de Luisa y padre de Eva podría ser acusado de homicidio imprudente y negligencia grave en la tenencia de animales, al ser el dueño de la casa en la que residían los seis perros. También carecían de seguros y permisos.

Al parecer, los maridos de ambas, que eran hermanos entre sí, tienen antecedentes por riñas, lesiones y hurtos, según los agentes del caso.

Los investigadores tratan de confirmar ahora cuáles de los perros atacaron a sus dueñas, de 57 y 40 años, respectivamente. Para ello necesitan el resultado de la autopsia de las víctimas y el de las muestras de ADN practicadas a los animales, que permanecen en cuarentena en el Centro Integral de Acogida de Animales de la Comunidad de Madrid (CIAAM). Allí los veterinarios de la región los están examinando a fin de determinar su estado de salud y si están vacunados o, por el contrario, presentan alguna enfermedad. Permanecerán en el centro hasta que concluya la investigación que determine las causas del ataque.

Los cuerpos de las víctimas, que fueron conducidos hasta el Instituto Anatómico Forense de Aranjuez, presentaban un gran número de lesiones; mayor en el de la madre, aunque la hija recibió un mordisco en la yugular, lo que acabó con su vida.

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