El Madrid de Solari, ante un viejo fantasma

Tras dos meses en el cargo, -«¿ya ha pasado tanto?», se preguntaba el técnico blanco a sí mismo en la conferencia de prensa-, Solari está ante su primer gran reto. El Mundial de Clubes es un torneo siempre complicado para el campeón de la Champions, más si es el Real Madrid y no pasa por un buen momento. Poco que ganar y mucho que perder, aunque el entrenador argentino prefiere hacer otra lectura y no pensar en posibles consecuencias si el próximo sábado no levanta al cielo de Abu Dabi la copa de campeón del mundo: «Tengo la misma visión que el primer día que me senté ante ustedes, que cuando llegué en 2013 para dirigir el Cadete B, y que cuando llegué como jugador en el 2000. Estoy aquí para intentar dar lo mejor de mi trabajo cada día. Es mi filosofía y de ver este trabajo tan peculiar y tan bonito».

El argentino, que no teme por su puesto, ni siquiera tampoco ahora que Mourinho está sin equipo, tiene mirada cortoplacista. Lo mollar es el Kashima Antlers, rival de los blancos hoy en la segunda semifinal del torneo: «Tiene más experiencia que hace dos años, que llegó como invitado y se enfrentó a nosotros en la final. Ahora lo hace como campeón del continente. Es un equipo rápido, dinámico, que le gusta el fútbol directo y que será un duro rival», explicó Solari, antes de confesar que él es un enamorado de esta competición, hasta el punto de saltarse clases cuando era un adolescente.

Respeto al torneo

«No me gusta que se hable de que hay rivales menores. Aquí no hay equipos improvisados, son todos ganadores de su confederación. Yo soy un apasionado de este torneo. Os voy a confesar que cuando tenía 13-14 años, y se jugaba la Intercontinental en Tokio, horario de mañana en Argentina, yo me escapaba del colegio para ver este partido con mis amigos. Recuerdo al gran Milán, al Estrella Roja, al Sao Paulo… Este nuevo formato es más democrático y más bonito aún, pero también mas difícil. Cambio de clima, de horario, muchas circunstancias novedosas alrededor del torneo. No subestimaría a ninguno de los rivales. Es una competición mundial preciosa».

Ayer, tras días de dudas y entrenamientos light de Asensio y Bale, ambos se ejercitaron con total normalidad, por lo que Mariano, todavía aparte del grupo, será la única baja segura para el encuentro de hoy. Las recuperaciones exprés del balear y del galés dejan a Isco con pocas opciones de entrar en el once. El consuelo es que por fin Solari le ha regalado un piropo. Con letra pequeña, eso sí: « A mí Isco me encanta, y puede ser determinantes en este Mundial, pero como el resto de sus compañeros. Mi trabajo es que todos estén al máximo de posibilidades, y que si no lo están lo logren lo antes posible y que si lo están lo mantengan. Lo que pasa que una de mis funciones es elegir, y todos no pueden jugar»

Solari ve en sus jugadores un alegría especial para este título, que los blancos pueden ganar por tercer año consecutivo, en el que sería el cuarto entorchado en cinco años, un camino paralelo al de la Champions que saca el orgullo del argentino: «Lo conseguido estos años es una gesta excepcional que será muy difícil que se repita».

En el bando japonés, se mantiene la base del equipo que casi le gana la final al Madrid en 2016, con las incorporaciones del goleador Serginho y el extremo izquierdo Leandro, dos talentos low cost brasileños que ponen la calidad en el Kashima. El físico y los kilómetros son propiedad del resto del equipo, que lleva los duelos hasta el límite físico, virtud que le hizo eliminar al Chivas en cuartos de final y que será el primer escollo del Madrid hacia un Mundial con el que sueña Solari que no acabe en pesadilla.

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