El Madrid buscar√° una salida a Isco si no recupera su nivel

Solo ha sido titular en dos partidos con Solari. El entrenador argentino le ha tenido como suplente en otros once encuentros. Francisco Alarcón, Isco, no puede continuar así. O juega o debe ser traspasado, sea en enero o en junio. La relación entre el entrenador y el futbolista no existe y es tan tensa que se convierte en demasiado evidente ante la afición y ante la prensa. La tirantez se escucha, se masca, agrede. El Madrid desea que Solari e Isco mantengan ineludiblemente un dialogo abierto para solventar esta situación.

El t√©cnico y el futbolista deben reunirse a partir de hoy en el regreso de las vacaciones navide√Īas. La necesidad es tan irrevocable como que ambos comparten vestuario y no pueden evitarse. El Real Madrid quiere que Isco contin√ļe en la casa, pero si esta diatriba persiste en el tiempo, tampoco cierra las puertas a un posible traspaso, sea en el inminente mercado de invierno o en el verano. Para el club este di√°logo de besugos, inexistente por falta de un m√≠nimo entendimiento primario, no puede continuar. Debe atajar este distanciamiento, porque el valor del futbolista, considerado el l√≠der por Luis Enrique para la selecci√≥n espa√Īola, se deprecia peri√≥dicamente. No puede ser que un jugador sea el l√≠der de la selecci√≥n espa√Īola y se convierta en el futbolista n√ļmero 16 en el Real Madrid desde que Solari est√°. En este antagonismo hay mucho m√°s que f√ļtbol. Nada menos que quince futbolistas han disputado m√°s minutos que el malague√Īo. Lo peor no es que sea reserva, sino que tampoco es habitual en los tres cambios de cada partido. Ahora mismo el andaluz es un suplente residual. Tambi√©n se lo ha ganado con su carencia de actitud.

Disparidad de caracteres

Isco era titular fijo para Lopetegui. Fue el hombre fundamental del equipo madrile√Īo y de la selecci√≥n espa√Īola. Jug√≥ con el preparador vasco incluso tras su operaci√≥n de apendicitis, la dolencia que rompi√≥ su estado de forma magn√≠fico. El guipuzcoano le sacaba para crear en ataque, pero no bajaba a defender y eso se not√≥ en partidos que el Real Madrid fall√≥. El 5-1 en el Camp Nou fue el final para Lopetegui y el final tambi√©n para Isco. Lleg√≥ Solari y el primer d√≠a le dijo en la cara que se pusiera en buena forma. No jugar√≠a hasta que recuperase un buen estado f√≠sico. El argentino tambi√©n le pidi√≥ cambiar su estilo de juego y ese fue el detonante de esta situaci√≥n.

Solari le expuso que deseaba un ataque m√°s r√°pido y que no detuviera el contragolpe. Que soltara antes la pelota. Es decir, le estaba rogando que cambiara su estilo, que no caracoleara. Al malague√Īo le sent√≥ bastante mal. As√≠ empez√≥ una mala relaci√≥n que ha acabado en esta crisis que ahora el Real Madrid intenta solucionar.

El colmo del enfrentamiento se produjo en √Čibar cuando Solari sac√≥ a Isco en el segundo tiempo con el 3-0 en el marcador. El malacitano se tom√≥ esa entrada al campo como un castigo y no le dio la mano al entrenador. Discuti√≥ con Santiago S√°nchez, ayudante del t√©cnico, antes de partir hacia Madrid. Esa pelea verbal formaliz√≥ todo el antagonismo que hoy vemos y vivimos cada d√≠a en las declaraciones y en los comportamientos. El castigo disciplinario fue viajar a Roma y no vestirse. Qued√≥ relegado en el estadio Olimpico romano. La sanci√≥n interna se hizo externa, p√ļblica, notoria.

El Real Madrid, un club pr√°ctico por experiencia de la historia, quiere solucionar esta guerra de la cocina del vestuario que mina la uni√≥n del grupo. El entrenador debe utilizar en el campo a Isco si lo considera conveniente, olvidando que no tenga ¬ęfeeling¬Ľ con √©l. Pero Solari afirma que no es una cuesti√≥n de disparidad de caracteres, piensa que hay falta de voluntad y de motivaci√≥n en el futbolista y prefiere otros hombres disciplinados que cuando salen intentan comerse el bal√≥n. Isco no se lo come, como hacen Marcos Llorente y Dani Ceballos, eso es verdad, pero los comportamientos de ambos son crudos, insostenibles en el tiempo.

Solari le dio quince minutos frente al Kashima en las semifinales del Mundial de Clubes y despu√©s no le concedi√≥ ni un minuto en la final. Tampoco jug√≥ frente al Rayo en la √ļltima jornada liguera del conjunto blanco. Los n√ļmeros no enga√Īan. Isco ha participado en 17 partidos pero solo ha disputado 872 minutos. Es decir que en realidad ha jugado una decena de partidos completos en esta temporada. Ha marcado cuatro goles y ha dado una asistencia. Ahora mismo no cuenta para el entrenador. Isco se ha visto superado por Ceballos, por Fede Valverde y hasta por Asensio, tambi√©n discutido.

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