El legado de Julio Strassera

En febrero de 2015 habl√© por √ļltima vez con Julio Strassera. Estaba planeando un viaje, hablamos de nuestras familias y despu√©s pasamos al tema recurrente de nuestras charlas: la Justicia. Recuerdo una frase que me dijo antes de cortar: “Nunca dejes de luchar por la justicia, Lynette”. √Čl me llamaba por mi nombre, pero yo siempre le dec√≠a doctor. El 27 de febrero, Strassera falleci√≥.

Se cumplen cuatro a√Īos de su partida y aquellas palabras a√ļn resuenan. Su significado se renueva. Luchar por la justicia, para Strassera, trascend√≠a el √°mbito de los tribunales y de los profesionales del derecho, y deber√≠a asumirse como un compromiso colectivo. Todos podemos ser parte de las transformaciones de nuestra sociedad.

Strassera tenía un andar sereno y una personalidad intensa y definida. Era vehemente y coherente. Siempre lo escoltaban la convicción, la valentía y el coraje. Siempre fue un caballero de la Justicia.

Entend√≠a la lucha de un modo pac√≠fico. Estaba lejos de la difamaci√≥n, la confrontaci√≥n hostil, la crispaci√≥n que en tantas ocasiones sufrimos en los √ļltimos a√Īos. Recuerdo el verano en que la Argentina se estremec√≠a con la muerte del fiscal Nisman. Un caso que a √©l lo conmovi√≥ profundamente. En esos d√≠as hablamos sobre su participaci√≥n en el programa de TV Intratables. Strassera fue y actu√≥ con la inteligencia y el respeto que le permit√≠an intervenir en los m√°s diversos escenarios donde la justicia motivaba un debate.

Estaba convencido de que hay que defender lo que es justo y no legitimar aquello que no lo es. Y no eran solo sus acciones, sino el modo en que las llevaba a cabo. Una tarde muy fría de invierno, mientras tomábamos café y él fumaba, me contaba cuánto lo enojaban las injusticias, la manipulación de la verdad, la alteración de los hechos y la cobardía. No los admitía. Solía decir que eran canalladas. Se puede ser cobarde por temor, por ignorancia o conveniencia, pero en cualquiera de sus variantes la cobardía lo irritaba.

Siento la fuerza y la vigencia de sus palabras mientras algunos sectores de la Justicia son fuertemente interpelados por la sociedad, y las causas por corrupción que golpean al gobierno anterior, como sucede con los cuadernos de las coimas, parecen no tener fin. Es necesario recordar a un hombre como el exfiscal Strassera. Y destaco la palabra necesario pensando en la generación presente y en las futuras. Es justo honrar su persona y sus acciones.

Una ma√Īana est√°bamos en la puerta de la Corte Suprema de Justicia. Era un lugar que √©l sol√≠a frecuentar. Me dijo que estaba convencido de que la funci√≥n p√ļblica deb√≠a ejercerse con sobriedad, transparencia, honestidad y firmeza para poder enfrentar las influencias externas. Strassera hablaba y yo lo escuchaba con una sonrisa porque me daba cuenta de que sin propon√©rselo se estaba definiendo a s√≠ mismo y a su trayectoria.

As√≠ era Strassera. Sus principios √©ticos y valores morales trascienden el tiempo. Su lucidez, coherencia y valent√≠a lo transformaron en un s√≠mbolo de la defensa de los derechos humanos, la justicia y la verdad sin importar los costos ni los riesgos. Es uno de los grandes protagonistas de la historia de la Argentina reciente. La √ļltima frase que me dijo se convirti√≥ para m√≠ en un legado que siempre llevo conmigo. Y por m√°s dif√≠cil y duro que sea, ojal√° que nuestra sociedad nunca deje de luchar por la justicia. Usted, doctor Strassera, marc√≥ un camino.

Profesora en Filosofía y magíster en Bioética

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