El juez que incautó los móviles a dos periodistas que cubrían el caso Cursach se sentará en el banquillo

La juez del Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares (TSJIB) Felisa Vidal ha dictado este viernes un auto de apertura de juicio oral por varios presuntos delitos contra el anterior instructor del caso Cursach, el juez Miquel Florit, que fue el magistrado que a finales del pasado a√Īo orden√≥ el requisamiento de los tel√©fonos m√≥viles de dos periodistas que hab√≠an estado cubriendo informativamente el caso Cursach. La apertura de juicio oral ser√° tambi√©n contra el Estado, como responsable civil subsidiario.

En su auto, la juez Vidal se√Īala que ¬ęexisten indicios racionales de criminalidad contra el acusado¬Ľ. Florit ser√° juzgado, en principio, como presunto autor de los delitos de prevaricaci√≥n judicial, contra la inviolabilidad del domicilio, contra el ejercicio del derecho al secreto profesional y de interceptaci√≥n ilegal de comunicaciones. La magistrada requiere adem√°s al acusado que, en un plazo de cinco d√≠as, abone la cantidad de 60.116 euros para asegurar las posibles responsabilidades pecuniarias a que pudiera haber lugar. Contra la resoluci√≥n de este viernes no cabe la presentaci√≥n de ning√ļn recurso.

Cabe recordar que en el caso Cursach se investiga, esencialmente, la existencia de una supuesta trama de corrupci√≥n policial, pol√≠tica y empresarial, cuyo presunto impulsor ser√≠a el magnate mallorqu√≠n Tolo Cursach, quien durante d√©cadas fue el principal empresario del sector del ocio nocturno de Baleares. La clave de la citada supuesta trama estar√≠a en que, presuntamente, Cursach habr√≠a contado durante a√Īos con la ¬ęprotecci√≥n¬Ľ de polic√≠as, cargos pol√≠ticos y funcionarios, que habr√≠an favorecido sus negocios y habr√≠an perjudicado a los de la competencia a cambio de d√°divas y regalos. Por su parte, Cursach siempre ha negado la existencia de esa posible trama.

Un caso complejo

La instrucci√≥n de lo que hoy se conoce gen√©ricamente como el caso Cursach fue iniciada hace algo m√°s de un lustro por la juez Carmen Gonz√°lez, que dej√≥ la causa por un cambio de destino. Seguidamente, pasaron a ocuparse del caso el juez Manuel Penalva y el fiscal Miguel √Āngel Subir√°n. El citado juez fue apartado de la causa en marzo de 2018 por la Audiencia Provincial de Palma por ¬ęp√©rdida de apariencia de imparcialidad¬Ľ. Adem√°s, el propio Penalva y tambi√©n Subir√°n podr√≠an acabar siendo juzgados en los pr√≥ximos meses por varios supuestos delitos cometidos durante la instrucci√≥n, entre ellos los de denuncia falsa, revelaci√≥n de secretos, coacciones y amenazas.

El sustituto de Penalva al frente de la instrucción del caso Cursach fue el ya citado juez Florit, quien, como se ha indicado, se sentará ahora en el banquillo por haber ordenado incautar los móviles a dos periodistas. En previsión de lo que podía llegar a suceder, el pasado mes de julio el Decanato de los Juzgados de Palma había designado ya al juez Antoni Garcías como nuevo instructor del caso Cursach, teniendo además en cuenta que Florit se encontraba de baja en esos momentos.

Esta macrocausa judicial cuenta hoy con diversas piezas separadas, entre ellas una espec√≠fica que abri√≥ el juez Florit el pasado a√Īo y que, en un giro inesperado de los hechos, es la que finalmente ha conducido al propio magistrado a sentarse en el banquillo. Florit hab√≠a abierto esa pieza separada para indagar acerca de las presuntas filtraciones period√≠sticas que se ven√≠an produciendo desde hac√≠a tiempo en el marco de este proceso. Dicha pieza separada fue abierta por Florit a ra√≠z de la denuncia previa presentada en el verano de 2018 por Cursach tras la publicaci√≥n en los medios de comunicaci√≥n de diversas informaciones reservadas.

Una decisión controvertida

Una de las decisiones tomadas por el juez Florit en el marco de la mencionada pieza separada fue ordenar el pasado 11 de diciembre la incautaci√≥n de los m√≥viles del periodista de ¬ęDiario de Mallorca¬Ľ Jos√© Francisco Mestre y de la redactora de Europa Press en Palma Blanca Pou. Ambos profesionales hab√≠an informado con regularidad sobre el caso Cursach y hab√≠an publicado adem√°s alguna exclusiva sobre este proceso. El magistrado devolvi√≥ los m√≥viles a Mestre y a Pou poco despu√©s, el 4 de enero, certificando que dichos tel√©fonos no hab√≠an sido finalmente abiertos y que sus contenidos tampoco hab√≠an sido examinados. Aun as√≠, ya en diciembre ¬ęDiario de Mallorca¬Ľ y Europa Press hab√≠an presentado una querella contra Florit. Poco despu√©s, se person√≥ tambi√©n la Agencia Efe como parte igualmente perjudicada. Posteriormente, en abril de este a√Īo, Florit compareci√≥ ante el TSJIB en calidad de imputado, negando haber vulnerado el secreto profesional de los periodistas.

Para entender el motivo por el que el juez Florit tom√≥ en diciembre la decisi√≥n de incautar los m√≥viles hay que remontarse al verano del pasado a√Īo. En aquellas fechas, agentes de Asuntos Internos de la Polic√≠a Nacional iniciaron una investigaci√≥n para averiguar qui√©nes habr√≠an estado detr√°s del posible suministro de informaciones reservadas a los medios de comunicaci√≥n. Las primeras sospechas recayeron sobre el hoy extinto Grupo de Blanqueo de la Polic√≠a Nacional de Palma, cuyos miembros llevaron el peso de la investigaci√≥n del caso Cursach durante a√Īos. La citada unidad estuvo siempre en contacto permanente con el segundo instructor del caso, el ya citado juez Penalva, y con el fiscal Subir√°n. Fue a ra√≠z de la investigaci√≥n llevada a cabo por Asuntos Internos cuando el juez Florit orden√≥ la incautaci√≥n de los m√≥viles de los citados periodistas.

En cualquier caso, la magistrada que este viernes ha acordado abrir juicio oral contra Florit ya hab√≠a dictado el pasado mes de junio un auto previo de procesamiento del juez. En ese primer auto, la magistrada del TSJIB explicaba que el hoy acusado dict√≥ entre septiembre y diciembre del pasado a√Īo ¬ęcuatro autos susceptibles de ser tildados de prevaricadores¬Ľ. Los tres primeros autos ¬ętuvieron por objeto acceder a los listados de llamadas emitidas y recibidas¬Ľ por parte de los ahora querellantes, a pesar de que seg√ļn la juez Vidal no se daban las condiciones requeridas para adoptar esas medidas concretas. La magistrada critic√≥ igualmente el cuarto auto de Florit, el del 11 de diciembre, al considerar que la incautaci√≥n de m√≥viles que orden√≥ no estaba justificada. A lo largo de aquel escrito, la magistrada reiteraba adem√°s en varias ocasiones la necesidad de salvaguardar el derecho al secreto profesional, algo que por las razones se√Īaladas no habr√≠a ocurrido en este caso.

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