El Guincho, el músico que está detrás del éxito de Rosalía

Rosalía es un portento, sí, pero para ser justos también hay que reconocer el mérito que tiene el trabajo de su principal socio musical, El Guincho. , coproductor y coautor de «El Mal Querer». ¿Quién es es este tipo de extraño nombre que acompaña a la nueva superestrella en todos sus conciertos y periplos internacionales?

Se llama Pablo Díaz-Reixa, nació en 1983 en Las Palmas de Gran Canaria y estudió Comunicación Audiovisual antes de tirarse de cabeza al mundo de la música. Primero tocó batería y percusiones con la banda Coconot, donde ya demostró estar al tanto de las nuevas tendencias sonoras internacionales, y también formó parte de otra banda llamada La Orquesta de la Muerte. No es el único músico de la familia: tiene un primo baterista que toca death metal y progresivo, y otro de sus primos, el guitarrista y teclista Toni Díaz, toca en la banda de Christina Rosenvinge y formó el grupo Solo Astra, que ahora está arrasando con el proyecto colaborativo Cupido, junto al trapero Pimp Flaco. Todos ellos tenían una figura inspiradora: su abuela, que era pianista y profesora de música.

En 2005, Pablo se encerró en un estudio para investigar a fondo la técnica del sampleado y dar a luz su primera criatura, un CD de grabación y edición casera titulado «Folías» en honor a la danza folclórica canaria, en el que desplegó un experimento de hipnótica psicodelia folk-pop con mucho encanto y originalidad.

Pero fue en 2007 cuando el nombre de El Guincho saltó a la palestra: ese año editó «Allegranza» (otro homenaje canario, pues se trata de una pequeña isla del archipiélago), un imponente protototipo de nuevo pop electrónico global que fue elegido tercer mejor disco del año en Rockdelux, y que fue recibido con rendido aplauso en este periódico.

La influencia de Animal Collective siempre estuvo presente en El Guincho, que volvió a arrasar en 2010 con «Pop Negro», mejor disco del año para las revistas «Mondosonoro» y «Rockdelux».

Sus trabajos como productor de otros artistas retrasaron su cuarto trabajo, que llegó en 2016 con el título de «Hiperasia». Intencionadamente lleno de contradicciones sonoras y líricas, plagado de Melodyne (una herramienta de tratamiento sonoro, como el Autotune) y con un espíritu bizarro y desafiante, aquel fue su disco más ambicioso, intrincada y posiblemente anticomercial, que lanzó inicialmente no en CD, ni en vinilo… sino en una pulsera que daba acceso a la escucha de su nuevo disco en una web secreta, acompañada de una experiencia 3D y la película «HiperAsia, La Aventura Lírica Animada».

Seguramente no salió como esperaba (o quizá sí), pero en todo caso, ese sería su último «fracaso». Un año después fue a ver a Rosalía a un tablao, se enamoró (en sentido profesional) y le envió un mensaje por redes sociales para conocerse y ver si podían hacer algo interesante juntos. El resto, como suele decirse, es historia.

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