el golpe contra Josu Ternera hace referencia a los niños asesinados en 1987 por ETA

El exjefe político de ETA José Antonio Urrutikoetxea Bengoechea, «Josu Ternera», ha sido detenido este jueves a primera hora de la mañana en una operación conjunta con la Guardia Civil y Dirección General de Seguridad Interior francesa en la localidad de Sallanches, en los Alpes franceses.

El terrorista estaba en busca y captura desde el año 2002, cuando eludió su cita a declarar en la Audiencia Nacional por el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza (1987).

En aquella matanza fueron asesinadas once personas y cinco de ellas eran menores de entre 3 y 12 años. Precisamente, como homenaje a las niñas que perdieron la vida en este ataque, el operativo ha sido bautizado por la Benemérita como Operación Infancia Robada.

El 11 de diciembre de 1987 la banda terrorista ETA estacionó un coche bomba cerca de la casa cuartel de Zaragoza con cerca de 250 kilogramos de amonal. La masacre fue llevada a cabo por el llamado Comando Argala, del que formaba parte Ternera.

Murieron las niñas Rocío Capilla Franco, que tenía 13 años; Silvia Pino Fernández, de 7; Silvia Ballarín Gay, también de 7; y las gemelas Miriam y Esther Barrera Alcaraz, de 4. Familias enteras quedaron destrozadas: unos perdieron a sus hijos; otros, a sus padres. Los huérfanos acabaron criándose en el Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil y, siguiendo el ejemplo de sus progenitores se convirtieron en salvaguardas de la seguridad nacional.

17 años fugado

El histórico jefe de la banda ETA, autor intelectual del atentado de 1987 y responsable de otros muchos crímenes, era diputado de Euskal Herritarrok cuando se dio a la fuga en 2002 y recuperó su vida en la clandestinidad. En aquel entonces, se libraba una guerra fratricida en la organización y fue apartado del poder para cederle protagonismo al sector más duro encabezado por Javier López Peña, Thierry, y Garikoitz Azpiazu Urbina, Txeroki.

No obstante, en mayo de 2018, la banda recurrió de nuevo a él para que pusiese voz a la declaración de disolución y desmantelamiento de ETA. Su búsqueda ha sido una «labor permanente», según informa la Guardia Civil, pero puntualizan que los esfuerzos se intensificaron a partir de ese último comunicado.

Con Ternera cae el último líder simbólico de la banda. De momento, el terrorista ingresará en una prisión francesa, aunque el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, destacó este jueves la posibilidad de pedir la «entrega temporal» del huido para que sea juzgado por los sumarios que tiene abiertos en los juzgados españoles. La Justicia le requiere para juzgarle por delitos de lesa humanidad.

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