El Gobierno aragonés ha tenido que pedir prestados más de mil millones de euros en cinco meses

El Gobierno de Aragón ha tenido que pedir prestados más de mil millones de euros en solo cinco meses para cuadrar sus cuentas y hacer frente a los gastos que acumula, entre ellos las amortizaciones e intereses que tiene que pagar por la deuda financiera que arrastra. Hace tiempo que el Estado se ha convertido en el gran prestamista del Ejecutivo regional, al amparo de los mecanismos extraordinarios de financiación que habilitó durante la crisis y que mantiene vigentes para inyectar fondos a las autonomías en condiciones más ventajosas que las que ofrecen los mercados ordinarios de deuda.

Año tras año, la deuda amortizada es menor que la que se suscribe de nuevas, de ahí que el endeudamiento sea cada vez mayor. Y, por eso, en lo que va de año ha seguido creciendo la deuda financiera del Ejecutivo aragonés: entre enero y mayo, firmó nuevas operaciones de deuda por valor de 1.078 millones de euros, mientras que solo amortizó 418 millones de préstamos pendientes. Por tanto, el saldo de los cinco primeros meses del año arrojó un aumento del agujero financiero de 660 millones de euros, según se desprende de los datos oficiales de ejecución presupuestaria certificados por el Ministerio de Hacienda.

En estos momentos, de cada diez euros que gasta el Gobierno aragonés, dos los paga con dinero prestado. El año pasado, por ejemplo, la Administración autonómica gastó un total de 5.673 millones, y tuvo que pedir prestados 1.147 millones para poder cuadrar sus cuentas.

De esos 5.673 millones que gastó durante el último ejercicio, más de mil millones fueron para pagar deudas: 855,47 millones en amortizaciones obligatorias de préstamos pendientes, y 172 millones por intereses.

La «factura de la deuda» se ha convertido en uno de los principales apartados de gasto de las autonomías, y el Gobierno aragonés no es una excepción. Entre enero y mayo de este año, en solo cinco meses, el Ejecutivo regional ha tenido que pagar 114,55 millones de euros en intereses, y devolver 418 millones por amortizaciones obligatorias de préstamos recibidos hace años. En total, por tanto, más de 432 millones de euros en cinco meses.

El origen de este abultado coste radica en el déficit acumulado año tras año por las administraciones públicas. Se gasta más de lo que se ingresa, incluso en épocas de bonanza económica, en las que la recaudación es elevada. Y ese endeudamiento creciente hace que vaya en aumento la «factura de la deuda», el dinero que cada año tiene que pagarse en concepto de intereses y amortizaciones. Estos dos conceptos se tragan actualmente casi el 20% de todo el gasto público del Gobierno aragonés. El Ejecutivo autónomo ya dedica anualmente más del doble a pagar la deuda (intereses y amortizaciones) que a acometer inversiones en infraestructuras y equipamientos públicos.

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