El gigante europeo del atún bajo sospecha en el juzgado

Nadie tiene un paladar más exigente con el atún rojo que los japoneses, y en ese mercado tan selecto hay un protagonista europeo indiscutible: el Grupo Ricardo Fuentes e Hijos, de Cartagena. Hasta el punto de desarrollar la cría en cautividad de forma pionera de esta especie salvaje, con respaldo de las administraciones. Y a pesar de este liderazgo y protagonismo, este gigante formado por 40 empresas está ahora bajo sospecha por una investigación judicial de venta ilegal de pescado en mal estado en la que uno de los 79 detenidos es hijo de su fundador, en libertad con cargos, tal como desveló ABC hace unos días.

Desde que iniciaron su actividad en la década de los 50 del pasado siglo, este grupo ha ido creciendo desde aquellos orígenes de modesta empresa familiar que vendía pescado en mercadillos a una estructura que hoy abarca pesca, acuicultura y elaboración de salazones y ahumados -ramo en el que es líder nacional-. Además, cubren todo el proceso desde las capturas y la cría hasta la conservación y el transporte marítimo y terrestre. Actualmente factura 300 millones de euros al año y cuenta con una piscifactoria inmensa -denominadas granjas marinas- en la bahía vecina de Portmán y unos viveros en la también cercana población murciana de San Pedro del Pinatar. También cuentan con tres cámaras para congelar a -60 grados centígrados y una capacidad de 30.000 kilos por ciclo, y una flota de barcos que son la envidia para otros competidores.

Su «revolución» y expansión se produjo en los años 90 con la exportación de atún rojo capturado por barcos españoles y franceses en el Mediterráneo -hoy la mitad del volumen es suyo- que les dio «una gran oportunidad de negocio», tal como recuerdan: «En ese momento asistimos al nacimiento de una actividad que iríamos desarrollando hasta la actualidad y que ha sido la que ha propiciado el espectacular crecimiento de la empresa».

Clientes ilustres

Las magnitudes en las que trabajan en esta nueva era para su producción asustan. Algunos ejemplares han llegado a pesar 625 kilos, aunque la mayoría están en algo menos de la mitad, entre 200 y 300, con los que ya hacen que se les haga la boca agua a sus clientes nipones. Entre otros nombres, la firma cartagenera sirve a Mitsui, Maruha Corporation y Mitsubishi.

También han ampliado horizontes para enviar a sus barcos de cerco, hasta aguas de Italia, Croacia y Túnez, entre otro países ribereños del Mediterráneo, donde se capturan los atunes rojos más apreciados del mundo.

Venta de pescado en el Mercado Santa Florentina de Cartagena – JUAN CARLOS SOLER

Al tener que lidiar con cupos establecidos por la Unión Europea para proteger esta especie marina -aunque también hay exceso de población en zonas del Este de este mar-, y al mismo tiempo atender la demanda creciente, este grupo empresarial ha apostado por la investigación para la cría y engorde de este pescado de gran tamaño. En contra de lo que podrían presuponer algunos por ideas preconcebidas acerca de la acuicultura, en el caso de sus atunes no los alimentan de piensos, una opción más barata, sino que les proporcionan otras especies marinas más pequeñas como la caballa, la sardinella o el arenque, para lo que tienen que proveer de grandes cantidades, ya que un atún puede dar de comer varios kilos al día. Estas necesidades les obligaron a dotarse en su día con una moderna planta frigorífica de 55.000 metros cúbicos.

En el camino de conseguir el «cultivo integral de atún rojo a escala industrial», esta multinacional ha trabajado en líneas de investigación con el Instituto Español de Oceanografía (IEO) y la Universidad Politécnica de Cartagena. Culminaron estos esfuerzos en 2014 con los dos primeros ejemplares en cautividad, «comercializados en un evento en el que tanto las autoridades locales como nacionales asistieron, para presenciar este hito sin precedentes: estos dos ejemplares fueron enviados a Amsterdam, para su exposición y consumo en dos establecimientos de prestigio, donde a su vez, sendos eventos dieron publicidad a este logro», recuerdan.

Documentos falsificados

En cuanto a sus piscifactorias, en uno de los proyectos se realizan prospecciones en áreas de pesca de atún juvenil y se traslada un número autorizado de ejemplares vivos a jaulas para alimentarlos y que crezcan hasta alcanzar su tamaño y peso óptimos. También en este caso, cuentan con el respaldo del citado instituto nacional IEO. Junto con la línea de negocio, colaboran con la Universidad de Texas en un convenio por el que empresas del grupo aportan muestras de otolitos (huesos de la cabeza que indican el origen del ejemplar), para estudiar la mezcla de poblaciones de atún rojo entre el Atlántico oriental y occidental. Asimismo, participan en programas de marcado y suelta de atunes, para el estudio de pautas migratorias y zonas de desove.

Contrasta esta relación estrecha y la supervisión de técnicos cualificados de la Administración, por ejemplo, de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICGAT). Este organismo supervisa todos sus procesos, incluido el sacrificio de las piezas, que hoy se resuelve con precisión en un segundo sin que se estrese el animal y se resienta la calidad de su carne, con la imagen que ha transmitido el escándalo del atún vendido ilegalmente en mal estado, incluso en estado parcial de putrefacción y saneado chapuceramente cortando los trozos peores, según la investigación de la Guardia Civil.

Fábrica de salazones Ricardo Fuentes e hijos en La Palma, Cartagena
Fábrica de salazones Ricardo Fuentes e hijos en La Palma, Cartagena – JUAN CARLOS SOLER

Desde el grupo se desmarcaron por completo de este fraude en el que se han visto salpicados por una red de comercialización desde Valencia. No obstante, la trama desmantelada en la operación Tarantelo del Seprona de la Guardia Civil movía unos 2,5 millones de kilos de atún pescado furtivamente en aguas del Mediterráneo y enviado a España desde Italia y Malta, y el grupo de Cartagena, como otras compañías investigadas, tenía «conocimiento expreso» de la ilegalidad, según las pesquisas.

La Guardia Civil apunta a su gestor, José Fuentes García, uno de los seis hijos del fundador de la empresa originaria, como responsable de haber creado «un complejo sistema de falsificación de documentos» relacionados con los controles, la trazabilidad y orígenes de los atunes capturados ilegalmente de forma furtiva, para así regularizar su comercialización. Fuentes del grupo aseguran que su contacto con la trama de Khalid Mouslim -que operaba desde Valencia- fue solo circunstancial y niegan las acusaciones de la Guardia Civil de haber participado en estas actividades irregulares que se han prolongado durante años.

Sin embargo, la principal puerta de entrada de los ejemplares capturados furtivamente se localiza en Murcia y la Comunidad Valenciana y, según reveló ABC, la trama contó con la implicación incluso de inspectores de Sanidad presuntamente sobornados que les avisaban de los controles sanitarios, de forma que las empresas preparaban muestras de atún de buena calidad para los exámenes de los veterinarios, según las conversaciones telefónicas grabadas por los investigadores. También se detuvo en esta operación a un guardia civil que alertó igualmente a algunos de los investigados de que tenían el móvil pinchado para que cambiaran de número, de forma que violó el secreto de las actuaciones.

Lee más: abc.es


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