El gaucho que se hizo atleta a los 28 a√Īos y se depila las piernas para correr

Fue hace ya dos d√©cadas, pero Gladys Norma Bravo de R√≠os, con 59 a√Īos, a√ļn hoy lo recuerda como si hubiese sido el domingo pasado. Sintonizaba radio Nacional a todo volumen en el patio de su casa en Esquel (Chubut), y mientras lavaba la ropa a mano le dec√≠a a √Ďaco (Zulema) y a Lalo (Dar√≠o): “¬°Shhh! Ustedes ni hablen”. Los vecinos tambi√©n escuchaban la transmisi√≥n estridente que llegaba del patio de los R√≠os. A 600 kil√≥metros se corr√≠a el marat√≥n Tres Ciudades Patag√≥nicas, la carrera de 42km m√°s tradicional desde el r√≠o Negro hasta Ushuaia. Atraviesa Gaiman, Rawson y Trelew y re√ļne a los mejores atletas de mil kil√≥metros a la redonda.

“Corr√≠a Cachano Barr√≠a, que es del barrio. Era emocionante sentir que nombraban a un vecino”, recuerda Gladys. Lo que no imaginaba a√ļn es que en ese mismo patio, por esa misma radio, estar√≠a 20 a√Īos despu√©s esperando escuchar el nombre de su hijo, Lalo. “Vinieron mis consuegras, mi cu√Īada, sus hijas, estaba toda la familia”, describe Gladys. “Hicimos unos churrasquitos y esperamos. Yo pensaba que pod√≠a ganar”. Dar√≠o “Lalo” R√≠os, ya para ese entonces con 32 a√Īos, se hab√≠a convertido en un se√Īor atleta. “Me emocion√© mucho cuando escuch√© que gan√≥”, recuerda su mam√°. “Cuando la llam√© por tel√©fono despu√©s de la carrera, no pude hablar con ella: lloraba tanto que no le sal√≠an las palabras. Me tuvieron que pasar con mi hermana”, cuenta Dar√≠o. Y Gladys da los motivos: “Una se emociona tanto porque empez√≥ de grande”.

El gaucho Darío, el hombre que vivía solo en el campo

¬ŅPero qu√© hac√≠a entonces Dar√≠o R√≠os antes de ganar maratones? “Era gaucho”, explica Eulalio “Coco” Mu√Īoz, atleta, vecino, amigo y quien lo ayud√≥ a ganar su √ļltima marat√≥n, en Rosario, hace menos de un mes. “Gaucho, gaucho, ¬Ņeh? Andaba en las jineteadas, desfilaba a caballo para la fiesta del pueblo, hasta sab√≠a enlazar montado”. Sergio Benjam√≠n R√≠os, el pap√° de “Lalo”, se cri√≥ en el campo y siempre trabaj√≥ con la le√Īa. “Ahora con el gas complica un poco, pero tambi√©n alambra y tiene sus changas”, dice Dar√≠o.

Don Sergio tra√≠a la le√Īa desde el monte en un carro de bueyes y hasta dejaba que manejara Lalo cuando era chico. Creci√≥ aprendiendo el oficio del padre y a los 25 se fue de puestero a un campo perdido en Santa Cruz. Cuatro o cinco meses sin bajar al pueblo. Los peones de la estancia le llevaban los v√≠veres cuando pasaban por el puesto. “En el invierno me abastec√≠a bastante y ya ah√≠ me quedaba tranquilo”, explica Lalo. Cuidaba vacas, ovejas, y se pasaba quiz√° un mes sin ver una cara humana. “A 15 kil√≥metros de mi puesto a veces hab√≠a se√Īal de radio. A veces me iba a caballo hasta ah√≠ para escuchar noticias de Esquel”. As√≠ iba la vida de Lalo all√° por el a√Īo 2005: sab√≠a tanto de atletismo como un atleta de yunta de bueyes.

El Gaucho Ríos en su hábitat Crédito: Franco Peláez

Se hizo atleta a los 28

Fue reci√©n a los 28 a√Īos que el atletismo golpe√≥ su puerta. Dar√≠o estaba de vuelta en Esquel, trabajando de pe√≥n de alba√Īil. Un compa√Īero le pregunta: “¬ŅTe anim√°s a correr?”. Lalo dud√≥, lo m√°s cerca que hab√≠a estado de un atleta fue cuando trabajaba en el campo y por una temporada se sum√≥ a la cuadrilla un chico que corr√≠a, el “Lali” Gonz√°lez. “Lo acompa√Īaba despu√©s del trabajo cuando el Lali sal√≠a entrenar”, recuerda Dar√≠o. “Iba a la par y pensaba: ¬ęMierda que corre este¬Ľ. Por suerte yo iba en tractor”.

Pero se anim√≥. Y bastante m√°s que eso: empez√≥ a correr bajo la tutela de Rodrigo Pel√°ez, su actual entrenador. As√≠ lo describe Coco Mu√Īoz, quien hace siete a√Īos se entrena a la par: “ Lalo es muy disciplinado, no te pone un por qu√©. Le dicen: ‘Hoy hay 50 km’ y √©l contesta: ‘Bueno, son 50, no hay problema’. Cansado o no, va y lo hace”.

A poco de empezar descubrieron que lo suyo eran las grandes distancias. Nada de 10 o 20 kil√≥metros: el gaucho R√≠os afrontaba los 42 kil√≥metros de la marat√≥n como todo un baqueano. Al a√Īo nom√°s debut√≥ en esa hist√≥rica carrera patag√≥nica, la Marat√≥n Tres ciudades, del 2009. Al siguiente a√Īo corri√≥ la marat√≥n de Rosario, el viaje m√°s largo que hab√≠a hecho en su vida. Y meses m√°s tarde larg√≥ la marat√≥n de Buenos Aires, y de yapa tuvo su primer viaje en avi√≥n. Pero a partir de ah√≠ todo se quebr√≥, o al menos su rodilla.

Fueron un par de a√Īos duros, largos y de rehabilitaci√≥n, hasta que volvi√≥ a estar en la l√≠nea de largada de una marat√≥n. Ya era todo un atleta, el campo hab√≠a quedado atr√°s y ahora era conocido como “el gaucho que se depila las piernas”.

A correr: Lalo R√≠os (de naranja, detr√°s de Eulalio Mu√Īoz) se hizo atleta de largas distancias a los 28 a√Īos
A correr: Lalo R√≠os (de naranja, detr√°s de Eulalio Mu√Īoz) se hizo atleta de largas distancias a los 28 a√Īos Cr√©dito: Franco Pel√°ez

Dentro del paquete de costumbres atléticas, viene la de depilarse las piernas. No sirve para evitar infecciones como en las caídas de los ciclistas, ni para favorecer el deslizamiento como en los nadadores, sino simplemente para quedar más lindo.

Depilado y entrenado estaba Dar√≠o “Lalo” R√≠os listo para correr nuevamente la carrera que marc√≥ su infancia mientras la escuchaba en el patio de su casa, donde debut√≥ como maratonista. Con los pies sobre el asfalto de Gaiman, ten√≠a 42 kil√≥metros por delante para atravesar Trelew y cruzar la l√≠nea de llegada en Rawson, casi tocando el mar Argentino. Del otro lado de Chubut, sobre la falda de la cordillera de los Andes, en Esquel, toda su familia llenaba el patio de la casa, esperaba escuchar los pasos de Lalo a trav√©s de la radio.

Ese larguísimo vuelo en avión

La historia ya la conocen, pero no termina ah√≠. El gaucho transformado en atleta reci√©n retomaba el galope. Corri√≥ siempre peleando la punta, en las maratones de La Pampa, Montevideo, Mar del Plata, y so√Ī√≥ en grande. Busc√≥ la marca para los Juegos Ol√≠mpicos de R√≠o 2016. Tras ese sue√Īo recorri√≥ mucho: “El viaje m√°s bravo fue cuando volamos a Berl√≠n. Era la tercera o segunda vez que iba en avi√≥n, pero un poco m√°s asustado porque pens√© que era una hora, como hasta Buenos Aires. Estando arriba me dijeron que eran como 12 o 13. ¬ŅPero esto lleva tanta nafta? pregunt√© yo”.

Compiti√≥ en la Marat√≥n de Berl√≠n en el 2014 y en el 2015 y en Rotterdam ese mismo a√Īo, donde logr√≥ la que a√ļn hoy es su mejor marca: 2h19m53s. No le alcanz√≥ para estar en R√≠o 2016. Sin embargo, ese a√Īo tuvo su propia medalla al consagrarse campe√≥n argentino de marat√≥n en Rosario.

En 2017 fue subcampe√≥n nacional en La Pampa y el a√Īo pasado tambi√©n prob√≥ en maratones de monta√Īa. No le fue mal: volvi√≥ de Montevideo como subcampe√≥n sudamericano. Hace menos de un mes gan√≥ otra vez la marat√≥n de Rosario. Le hizo de “liebre” (el atleta que ayuda a otro un parte de la carrera yendo pegado adelante, marcando el ritmo y tapando el viento) a su amigo “Coco” Mu√Īoz. “Lo vi corriendo enfocado”, relata Mu√Īoz. “Cuando a √©l se le pone algo lo hace, y yo soy un agradecido de poder ayudarlo. Fue una alegr√≠a inmensa ayudarlo a ganar”.

Lalo Ríos, el hombre de campo que un día empezó a correr y no paró
Lalo Ríos, el hombre de campo que un día empezó a correr y no paró Crédito: Franco Peláez

Quer√≠a un trofeo…de jineteada

“Yo siempre quise tener un trofeo de jineteada”, se sincera Lalo. No lo tuvo, y quiz√° nunca lo tenga. Su entrenador lo oblig√≥ a bajarse de potros embravecidos y el atletismo lo llev√≥ a depilarse las piernas. Esas mismas que lo transformaron en el hombre m√°s r√°pido de su provincia, que lo llevaron a recorrer el mundo. Que lo convirtieron en campe√≥n. “Pero me sirvi√≥ el campo”, aclara Dar√≠o, “porque me ense√Ī√≥ a ser aguerrido”.

Ahora su sue√Īo es el campeonato mundial de monta√Īa que se celebra en noviembre en el K42 de Villa la Angostura. “A√ļn no s√© si me pondr√°n en el equipo”, reconoce Dar√≠o “pero si no ir√© por mi cuenta, quiero estar”. No es el √ļnico que quiere estar. “La verdad que yo nunca lo vi correr afuera de Esquel”, confiesa Gladys. “Soy empleada dom√©stica, se me complica para viajar. Pero si llega a correr el Mundial vamos a hacer lo que podamos con tal de ir y acompa√Īarlo”.

Ríos y su pasión por los caballos
Ríos y su pasión por los caballos Crédito: Franco Peláez

“La mayor virtud de Lalo es la humildad. Cuando empec√© siempre estuvo ah√≠ para ayudar, me regalaba remeras, zapatillas”, recuerda Mu√Īoz. “Fue el primero de nuestra provincia en correr debajo de las 2h20m, pero nunca se le subieron los humos. Cuando uno logra cosas el ego trata de salir a flote”, reconoce Coco, quien no es solo su amigo, sino una de las mayores promesas del atletismo argentino. “√Čl nunca dej√≥ que eso pasara”.

“Los vecinos me dicen: Lalo sale por todos lados, por todos los medios, y no cambia“, cuenta Gladys, su mam√°, sobre su hijo, gaucho y atleta. Y se responde, “¬ŅY por qu√© iba a cambiar? Lalo es el mismo desde que naci√≥”.

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