«El fútbol sala ya crece y está calando como el agua»

El mundo del fútbol sala vive con nervios la espera para el inicio de la XXX edición de la Copa de España, un torneo que pese a durar solo cuatro días es la joya de la corona de la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS). Su presidente, Javier Lozano, también aguarda ansioso, pero en su caso con la tranquilidad de contar con un formato de éxito asegurado y con el impulso que supuso la última edición en el imponente WiZink Center: «Sabíamos que si salía bien cambiaría la percepción del fútbol sala, ascendíamos de nivel. Y lo estamos notando mucho».

La Copa de 2018 en Madrid quedó como un hito de este deporte, con las gradas del emblemático pabellón repletas y un gran eco mediático, además de un desenlace emocionante. «Pero eso te obliga a unas exigencias mayores. No hay ninguna instalación como el WiZink pero teníamos propuestas de Valencia y Zaragoza, y como la primera llevaba sin hacer un evento LNFS desde 2002 la elegimos. Al final son el tipo de ciudades que nos interesan, pero a Madrid tendremos que intentar volver en un futuro próximo», reconoce.

Lozano considera la movilidad «como parte de la estrategia y filosofía de la liga. La Copa es nuestro embajador, donde va deja huella, y la utilizamos para despertar el conocimiento de la liga y el fútbol sala». Los números le dan la razón, pues las últimas ediciones han sido un gran éxito de público y repercusión en las ciudades que las han acogido. «Ahora estamos negociando con una sede para 2020 y me han confesado que les interesamos porque a diferencia de la ACB, por ejemplo, la asistencia no depende de quién juegue. Además de a las aficiones de los clubes llevamos a muchos seguidores del resto del país y se meta el que se meta va a haber los mismos llenos». Para el presidente de la LNFS el secreto está en la competitividad de los clubes y las sorpresas que tradicionalmente depara la Copa. «Hay una excelente clase media que, a un partido, puede partir la cara a los grandes. Y un torneo que tenga la etiqueta de que puede ocurrir cualquier cosa es lo más emocionante posible. Y por eso yo siempre digo que este es el torneo de la esperanza».

Evolución y crecimiento

La Copa de Valencia, que reunirá del jueves 28 de febrero al domingo 3 de marzo a los ocho mejores equipos de la primera vuelta liguera (Barça, ElPozo, Movistar Inter, Osasuna Magna, Jaén, Palma, Levante y Peñíscola) coincide con el trigésimo aniversario de la LNFS y a Lozano se le iluminan los ojos al recordar que la primera edición del torneo la vivió como jugador. «Desde aquello, con una pista de goma con tres paredes y apenas tres cámaras, hemos cambiado muchísimo. En pabellones, en medios, en vestir el producto… Antes se hacía todo con el corazón, con muy buena voluntad, pero ahora está todo procedimentado y ajustado entre un montón de actores. Ha sido un proceso de crecimiento de todo el fútbol sala en general, interno primero y luego de proyección. Y este deporte está calando como el agua. Es verdad que ha ido despacio, a veces no por el camino más recto, pero ahora tenemos un producto ordenado, vendible y muy coqueto para los medios».

Para llegar a este punto hubo que sortear una crisis y momentos duros, con la desaparición de equipos o la renuncia de jugadores por los bajos sueldos. «Hubo que sanear, luego llegó el plan de asentamiento y desde hace años ya crecemos, y ahí han influído mucho los pasos que hemos dado en cuanto a la regulación de todo. Hay cosas que te van dando una sensación de que es una liga consolidada y segura y, para un jugador, muy bonita de jugar. Y a partir de ahí tenemos muchas cosas que mejorar. Hemos generado muchas ideas que nos han copiado otros, hasta la liga de fútbol, pero la diferencia es que ellos tienen más medios económicos».

Apoyo de LaLiga

Precisamente, para apoyar su crecimiento la LNFS se ha aliado con uno de esos «otros», LaLiga y su plataforma de ‘streaming’, un hecho que algunos ven como una toma de partido en la guerra Tebas-Rubiales. «Somos una liga que se autofinancia, que lleva treinta años viviendo de salir a la calle, y debemos buscar alianzas. No estamos para guerras sino para construir y crecer, sin llevarnos mal con ninguna institución».

Eso no quita que haya presentado alegaciones a la nueva Ley del Deporte: «Hay cosas que no nos gustan. Todos los derechos, aún siendo los clubes los propietarios, los gestionaría la Federación. Les quitas los recursos pero les dejas todas las obligaciones… A ver qué club va a ceptar eso en ninguna liga», concluye.

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