El fuera de control de Ullrich

A Joseba Beloki, que hoy tiene 45 a√Īos y subi√≥ tres veces al podio del Tour, le sobreviene un rapto de emoci√≥n cuando recuerda la imagen que le transport√≥ al ciclismo profesional, all√° por 1997. Era Jan Ullrich con 23 a√Īos al mando de la caravana de ciclistas del Tour, pisando los pedales como un tanque en la ascensi√≥n a Arcal√≠s, desnudando a los corredores del Festina y proclamando con timidez el advenimiento de un nuevo emperador vestido con el maillot amarillo. Invadi√≥ aquel Tour con su potencia, lo someti√≥ desde su juventud y se convirti√≥ en un mes√≠as llegado de la Alemania sovi√©tica. Beloki tiene esa fotograf√≠a en su disco duro como vital en su trayectoria, describe cada momento con minuciosa exactitud, pero evita la nostalgia gratuita… Hoy lamenta la peripecia que vive Ullrich, detenido en Mallorca y arrestado en Alemania este verano, acosado por el alcohol y las drogas despu√©s de una ruptura matrimonial.

Al talento de Ullrich se lo merend√≥ la ambici√≥n de Armstrong en la carretera (fue cinco veces segundo en el Tour) y su debilidad mental salt√≥ por los aires cuando fue descubierta su implicaci√≥n en la trama de dopaje de Eufemiano Fuentes. Ullrich, el ¬ęn√ļmero 1¬Ľ, ¬ęJan¬Ľ e ¬ęhijo de Rudicio¬Ľ (por Rudy Pevenage), en la Operaci√≥n Puerto. Aquella revelaci√≥n destruy√≥ al germano, quien se retir√≥ apocado y por la puerta de atr√°s en 2007 con 33 a√Īos.

Primera separación

Desprestigiado en su país y separado de su primera esposa, Gaby Wiss (con quien tuvo una hija, Sarah María), Ullrich huyó de su residencia en Merdingen (cerca de la Selva Negra) para esconderse en Schenzinger (Suiza) del asedio de la prensa, a la que siempre rehuyó por su carácter retraído.

¬ęEra muy respetuoso con los compa√Īeros y a √©l se le respetaba en el pelot√≥n –cuenta a ABCCarlos Sastre, ganador del Tour 2008-. Es un gran tipo y un grand√≠simo corredor. Hablaba muy poco, pero cada vez que charlaba con √©l, era muy cordial. Me quiso fichar para su equipo, pero no llegamos a un acuerdo¬Ľ.

Poca gente ha sabido de Jan Ullrich durante la √ļltima d√©cada, salvo su amigo Marcel Wust, el exciclista alem√°n que corri√≥ en el Mx Onda (luego Relax Fuenlabrada) de Maximino P√©rez, y con el que comparti√≥ marchas cicloturistas, viajes en bici con clientes por Mallorca y alg√ļn negocio de venta de c√°maras de hipoxia que simulan las concentraciones en altitud para hacer acopio de gl√≥bulos rojos.

Las √ļltimas noticias del verano fueron devastadoras. Ullrich fue detenido en Mallorca por asaltar la casa de su compatriota el actor y director de cine Til Schweiger, en un estado lamentable. Y poco despu√©s, fue arrestado en su pa√≠s por agredir a una prostituta en un hotel de Frankfurt. Presuntamente la habr√≠a estrangulado ¬ęhasta que sus ojos se pusieron negros¬Ľ.

Dos episodios relacionados con el alcohol y las drogas, el consumo de cocaína que habría depauperado a la antigua estrella del ciclismo. Una conexión conocida en este deporte que terminó en destino trágico para grandes ciclistas: Chava Jiménez, Marco Pantani, Frank Vandenbroucke, Philippe Gaumont

¬ęUllrich siempre fue un tipo muy amable, correcto, un caballero en el pelot√≥n¬Ľ, explica Joseba Beloki a ABC. ¬ęHablaba poqu√≠simo, casi nada. Y solo le vi enfadado una vez, en el Tour 2001, en el descenso del Peyresourde, cuando se cay√≥. Lleg√≥ al grupo de cabeza con la emisora colgando, lleno de raspones y muy cabreado. Muy pocos ciclistas he visto yo con la potencia de Ullrich. Eran muy llamativos sus contrastes de peso. En la primavera lo ve√≠as con muchos kilos y en el Tour, fino y estilizado, concienciado en su objetivo¬Ľ.

El exciclista cont√≥ en una entrevista en el ¬ęBild¬Ľ que la causa de sus males fue el divorcio de su segunda mujer, Sara Steinhauser, hermana de su antiguo gregario Tobias Steinhauser, con la que tuvo tres hijos (S√∂hne Max, Benno y Toni), a los que, seg√ļn el exciclista, no hab√≠a podido ver desde la pasada Semana Santa. La lejan√≠a de sus reto√Īos lo habr√≠a conducido a un fuera de control, a las adicciones y a las extravagancias violentas en Mallorca y Frankfurt.

Hace un mes fue a verlo Lance Arsmtrong, su enemigo y verdugo, el v√©rtice de la era negra del ciclismo y el dopaje, desacreditado como Ullrich. Reuni√≥n de viajes glorias. ¬ęMe da mucha pena que Ullrich est√© pasando por un trago as√≠. Solo quiero desearle lo mejor y un r√°pido restablecimiento¬Ľ, dice Beloki.

El antiguo panzer, gloria del ciclismo, fue ingresado en un centro psiqui√°trico en Frankfurt, donde trata de rehabilitarse. ¬ęNo pod√≠a ver ni hablar con los ni√Īos y explot√©. Romp√≠ televisores y algunos techos con una pelota¬Ľ, dijo Ullrich. ¬ęPara calmarme, tom√© coca√≠na y anfetaminas. Pero ya pas√≥, si tengo a mis hijos no necesito drogas¬Ľ.

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