El flamenco de jazm√≠n de Tomatito brill√≥ en el Palacio de Congresos ¬ęEl Greco¬Ľ

Jos√© Fern√°ndez Torres ¬ęTomatito¬Ľ es guitarrista flamenco y gitano, nacido en Almer√≠a, en el barrio de Pescader√≠a. Su padre y su abuelo tocaban la guitarra y su t√≠o Miguel fue uno de los grandes. Naci√≥ con el duende en casa. Todo lo dem√°s ha sido vivir aprendiendo y tocar y tocar y tocar. Y tocando lleg√≥ a Camar√≥n de la Isla y ah√≠ el duende se hizo carne y los tenemos juntos durante los √ļltimos dieciocho a√Īos de vida del m√≠tico cantaor, en el imperecedero disco ¬ęLa leyenda del tiempo¬Ľ. Al lado del m√°s grande estuvo hasta que la negra suerte se llev√≥ la voz a las alturas. Otros muchos artistas flamencos reclamaron su presencia y con ellos estuvo ¬ęTomatito¬Ľ.

¬ęRosas del Amor¬Ľ (1987 ¬ęBarrio Negro¬Ľ¬†(1991) son sus discos m√°s antiguos como solista. Tocar, tocar y tocar. De su colaboraci√≥n art√≠stica con Michel Camilo apareci√≥ el CD ¬ęSpain¬Ľ, uno de sus triunfos m√°s clamorosos que gan√≥ el Grammy Latino al mejor disco de Jazz Latino. No ser√° el √ļnico Grammy de su carrera, tambi√©n alcanzar√≠a el premio por el mejor disco de flamenco por su acompa√Īamiento a Camar√≥n en ¬ęParis 1987¬Ľ y por ¬ęAguadulce¬Ľ. As√≠ hasta cinco premios Grammy. Y tocar, tocar tocar.

En el cine y en bandas de pel√≠culas lo hemos visto y escuchado, desde ¬ęPacto con el diablo¬Ľ, con Al Pacino, o ¬ęFlamenco, Flamenco¬Ľ de Carlos Saura, en una escena mano a mano con Ni√Īa Pastori rememorando ¬ęLa leyenda del tiempo¬Ľ. Tocar, tocar, siempre tocar.

Mucho, mucho ha trabajado y con mucha gente, por escenarios de todo el mundo; pero ¬ęTomatito¬Ľ con su toque flamenco siempre ha sido fiel a sus ¬ędioses¬Ľ Camar√≥n de la Isla y Paco de Luc√≠a, con quienes tuvo la suerte y el privilegio de trabajar. Pero ni imita ni compite con Paco, es el aroma lo que queda de ellos. Y la guitarra, siempre la guitarra. M√°s de sesentas tiene Tomatito en su casa de Aguadulce, entre ellas la que estaba hecha para Camar√≥n de la Isla.

√Čl es feliz tocando y basta, y esa felicidad emocionante es lo que transmite a quienes le escuchamos con la boca abierta, como esta vez en Toledo, en el Auditorio del Palacio de Congresos El Greco. Da igual que no sepa leer una partitura. Da igual que no sepamos nosotros de palos del flamenco. No importa, la m√ļsica est√° en su alma, en su coraz√≥n, en su gesto, en sus ojos, en su cerebro y sus dedos sobre la guitarra. Las cuerdas le quieren y le responden. Es la gracia, el duende, el jazm√≠n, el alhel√≠ o los rayos de la luna sobre el agua. ¬ęTomatito¬Ľ toca y toca y toca. Ha tocado muchas cosas, es verdad, pero √©l es flamenco. Domina el ritmo de la buler√≠a como pocos y las toca con aire, peso y gracia. Todo lo que sean temas r√≠tmicos es su mejor salsa, en ellos se siente como pez en el agua y quiz√° ha sido con ellos con los que ha conseguido su mayor √©xito y su merecido prestigio. Tocar y tocar y tocar, siempre tocar.

Tomatito es el arte con que se nace y se aprende. Las dos cosas. En Toledo ha estado como siempre, sencillamente maestro, flamencamente maravilloso, con duende y con hondura, con emoción y sentimiento.

Acompa√Īado de sus dos cantaores y palmeros Morenito de √ćllora,¬†Kiki Corti√Īas, el percusionista Israel Su√°rez ¬ęPira√Īa¬Ľ, bailar√≠n Pepe Torres¬† y la guitarra de su hijo, Jos√© ¬ęel Tomate¬Ľ, ha tocado buler√≠as, soleas, tangos, ronde√Īas, seguiriyas, ¬°yo qu√© s√©!; ha recordado a Paco de Luc√≠a y a Camar√≥n, se ha dejado ir por ritmos cercanos al jazz y hemos escuchado ¬ęOblivion¬Ľ de Piazzola.

Tomatito llega tanto al p√ļblico que, antes de salir al escenario, ya hubo quien se levant√≥ y grit√≥ ¬°guapo! Si as√≠ fue el comienzo, el final fue un prolongado aplauso con la gente en pie pidiendo m√°s, un m√°s que fue solo un bis, que, ante tanta pasi√≥n, me pareci√≥ poca propina.

Antonio Ill√°n, escritor

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