El fiscal acusa a Trapero de tener «información privilegiada» del «procés»

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La estrategia de echar balones fuera y de desmarcarse de los planes del Govern ha vuelto a marcar este martes el interrogatorio al mayor de los Mossos Josep Lluís Trapero en la segunda sesión del juicio a la cúpula judicial al 1-O. Trapero no solo ha dicho que se responsabiliza de los informes policiales que hace él, sino que muchos de los que le enviaban ni se los leía. En este sentido ha negado también tener «información privilegiada» de los pasos que iba a ir dando el Govern en su hoja de ruta secesionista, como el hecho de haber conocido las fechas en las que el Parlament iba a aprobar las leyes del referéndum.

El mayor de los Mossos ha negado haber estado al tanto de «posicionamientos estratégicos» del Ejecutivo de Puigdemont cuando el fiscal le ha sacado a colación un correo que le envió el numero dos del Cuerpo, Rafael Comes, en el que se refiere a una reunión en la que participó el secretario general de la Consejería de Interior César Puig en la que se aborda un «escenario con competencias plenas», entre ellas las aduanas.

También ha negado conocer el calendario parlamentario del «procés» cuando el fiscal ha aludido a un correo remitido por el comisario general de Información, Manel Castellví, en el que se especifican las fechas que tenía previstas el Govern para la tramitación legislativa de las resoluciones independentistas.

«Usted tenía una información privilegiada sobre la tramitación legislativa que iba a llevar a cabo la Generalitat», le ha reprochado el fiscal. «Suponer que me leía todos los informes que me remitían es mucho suponer. Uno no tiene capacidad de leer todo lo que recibe en el correo», le ha contestado Trapero.

En cualquier caso, «de los informes de la Comisaría General de Información es responsable el comisario general de Información, no yo». Y esa misma respuesta recibió Carballo cuando interrogó al testigo sobre la ampliación de atestados policiales en los que se ocultaron datos esenciales para la investigación.

Críticas al Govern

Y al igual que en la sesión de ayer, hoy también ha cargado contra el Govern. Lo ha hecho al revelar el contenido de una reunión que tuvo lugar en la Consejería de Economía a la que acudieron responsables del cuerpo policial. Cuando llegaron, según la versión de Trapero, se «quedaron a cuadros» cuando vieron de qué trataba la reunión y el tipo de información que la Consejería quería obtener de los Mossos. No se la dieron.

No era la primera vez que sucedía algo semejante, según ha explicado Trapero a preguntas del fiscal. En otra ocasión, según el mayor, el Govern había intentando obtener una copia de la base de datos de los Mossos sobre los clientes registrados en hoteles y apartamentos en Cataluña. «Querían tener información de tipo fiscal por si los hoteles pagaban o no pagaban. Yo me negaba, me parecía una barbaridad», ha respondido Trapero.

Hubo otro intento del Govern de sonsacar a los Mossos información que el mayor de la Policía catalana considera inapropiado. Querían datos sobre investigaciones judicializadas de fraude fiscal. «Les dije que si tenían interés en ello debían pedirlo a la autoridad judicial», les replicó.

Trapero, durante un largo y pormenorizado interrogatorio del fiscal, ha lanzado un dardo al exdirector de Mosso Pere Soler, que se sienta junto a él en el banquillo de la Audiencia Nacional. El mayor ha dicho que días previos al 1-O Soler pretendía que los Mossos se querellaran contra la Fiscalía por cómo el Ministerio Público estaba maniobrando para combatir el desafío independentista: «Ni se te ocurra querellarte en nombre de los Mossos, porque no tienes nada que decir», le espetó entonces Trapero a Soler, según ha asegurado hoy al tribunal.

Pasividad de los Mossos

Sobre el dispositivo policial del 1-O y la pasividad de los Mossos ante los centros de votación, el acusado ha mantenido que los binomios (pareja de agentes) formaban parte de un plan conjunto en el que también tenían que intervenir Policía Nacional y Guardia Civil. Ha resaltado la imposibilidad de enfrentarse a 2,3 millones de votantes con 7.000 efectivos y ha atribuido a una «motivación ideológica» individual la connivencia mostrada por algunos de los agentes con quienes incumplían el mandato judicial.

De igual forma, cree que la interpretación que hace el fiscal sobre cómo se procedió a la retirada de las urnas por parte de algunos mossos (pactándolo con los organizadores) es «perversa». «Si alguien piensa que en una organización de 18.000 personas (en referencia al Cuerpo de los Mossos) se puede guardar un secreto sin que nadie vaya a un juzgado a denunciarlo es no conocer una organización. Va contra toda lógica. Jamas se ha dado un orden diferente de lo que se ha asumido por escrito», ha dicho, en referencia al dispositivo policial que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad el Estado acordaron delante de la juez del TSJ de Cataluña.

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