El escuadrón chavista expande la represión a los barrios pobres de Caracas

Las fuerzas del gobierno venezolano, en una marcha opositora en la capital Fuente: AP РCrédito: RODRIGO ABD

Las Fuerzas de Acciones Especiales, una unidad creada por Maduro, acumula denuncias por ejecuciones extrajudiciales

CARACAS.- El terror se ceba en los barrios pobres de Venezuela. Las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional están en el punto de mira por hacer justicia por mano propia: acumulan centenares de denuncias por supuestas ejecuciones extrajudiciales y una amplia lista de abusos. Los defensores de derechos humanos alertaron que cualquiera, delincuente o inocente, puede ser ajusticiado sin mediación de tribunales por mero capricho de oficiales.

Carmen Arroyo, de 52 a√Īos, afirma que el prop√≥sito de este escuadr√≥n es mantener el control social. Su √ļnico hijo, el barbero Cristi√°n Charris, fue asesinado por polic√≠as en el barrio de Petare (este de Caracas), en septiembre pasado. “Ellos dec√≠an que hab√≠a robado a otro oficial, pero √©l estaba trabajando en la peluquer√≠a cuando eso pas√≥. M√°s de 600 personas firmaron una carta diciendo que mi hijo era honesto”, argumenta. Pocos reconocieron a los oficiales, vest√≠an de negro y usaban m√°scaras, ten√≠an fusiles y sus veh√≠culos carec√≠an de placas.

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, escuch√≥ esta historia y otras parecidas cuando estuvo en Venezuela, en junio. “Habl√© con Bachelet. Ella se hab√≠a reunido con el fiscal general, Tarek William Saab, que dec√≠a no tener denuncias de ejecuciones extrajudiciales, pero que nosotros le mostramos otra realidad”, recuerda Miriam Gamarra, madre de un joven asesinado por polic√≠as en el distrito capitalino de Las Adjuntas.

Su hijo fue arrestado por participar en las protestas antigubernamentales de 2017. Tras ser liberado, el hombre de 21 a√Īos no pudo conseguir un empleo. Nadie quer√≠a contratarlo por sus antecedentes penales. El 13 de mayo, oficiales de las FAES entraron a su casa y le preguntaron su nombre; √©l respondi√≥: “Luis Alfredo Ariza Gamarra”. Fue fotografiado en su vivienda, y luego llevado afuera. En la calle, los testigos escucharon un disparo. “Le pusieron un arma, una gorra y dijeron que se trat√≥ de un enfrentamiento”, a√Īade su madre.

En total, 6856 personas murieron por “resistencia a la autoridad” entre enero de 2018 y mayo pasado, seg√ļn el Ministerio P√ļblico. La ONU considera que es un n√ļmero “inusualmente alto” y concluye que los cuerpos de seguridad son los presuntos responsables de ejecuciones extrajudiciales. En su an√°lisis sugiere disolver a las FAES.

La recomendaci√≥n fue desechada por Nicol√°s Maduro. El presidente grit√≥ a los cuatro vientos todo su apoyo al cuerpo armado en julio, poco despu√©s de conocerse el contundente informe del equipo encabezado por Bachelet. “¬°Que vivan las FAES!”, exclam√≥ en un acto de graduaci√≥n de oficiales.

Carmen Arroyo recopil√≥ testimonios sobre la muerte de su hijo. Todos son an√≥nimos, pocos desaf√≠an a las fuerzas de seguridad por miedo a represalias. Los que presenciaron el asesinato coinciden en que la escena del crimen fue manipulada para proteger a los polic√≠as. Su caso est√° paralizado en los tribunales; no hay detenidos. “Ni siquiera tengo acceso a una copia del expediente, pese a que me corresponde como v√≠ctima. Dif√≠cilmente se har√° justicia con este gobierno, porque necesitan meter miedo a las personas de las zonas populares para que no protestemos. Mucha gente es valiente y est√° denunciando, aunque √©l [Maduro] reafirme a sus asesinos”, explica.

La represión creció al ritmo que bajó la aprobación del chavismo. La Operación de Liberación del Pueblo, un programa de seguridad creado en 2015, acumuló un pavoroso récord de denuncias por presuntas ejecuciones extrajudiciales. La actuación fue rechazada por organismos internacionales después de más de 40 masacres y cientos de crímenes. Asediado por las críticas, Maduro modificó su nombre a Operación de Liberación Humanista del Pueblo y su acción fue desapareciendo. En consecuencia, las FAES se posicionaron como el nuevo represor en los barrios.

Sus detractores dicen que es un escuadr√≥n de la muerte dise√Īado a la medida del r√©gimen. Pero W. C., un oficial que desert√≥ de la temible polic√≠a, culpa a grupos progubernamentales de estar detr√°s del ensa√Īamiento. “Los ajusticiamientos, extorsiones, secuestros y otros delitos se dispararon desde que infiltraron a colectivos dentro de los comandos, porque ellos obedecen las directrices del r√©gimen. Eso es a partir de octubre de 2017”.

El actual jefe de la FAES, Jos√© Miguel Dom√≠nguez, es se√Īalado en una investigaci√≥n del portal Runrunes como exl√≠der de un colectivo del barrio de Catia, en Caracas, por estar supuestamente vinculado con homicidios desde 2000.

Cofavic, una ONG defensora de derechos humanos, cuenta unos 9500 casos de posibles ejecuciones extrajudiciales entre 2012 y 2018, un tercio cometidos entre 2017 y el a√Īo pasado. Casi todas las v√≠ctimas son hombres menores de 25 a√Īos. “Demuestra que no son hechos aislados, sino que pasan de manera sistem√°tica y que tienen un elemento com√ļn y transversal: la impunidad institucional”, explica Liliana Ortega, directora de la organizaci√≥n.

© El País, SL

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