El enigma amoroso del «rey del cachopo»

Menos seguro y confiado que cuando fue puesto a disposición judicial el pasado 20 de noviembre y no dijo ni una palabra, César Román, el autoproclamado «rey del cachopo», volvió a declararse inocente del crimen de su novia, Heidi Paz Bulnes, ayer en los Juzgados de Plaza de Castilla. Así lo dijo ante la titular del Juzgado de Instrucción número 32 de Madrid, y ante los periodistas que aguardaban en el paseíllo que realizó hasta la sala con menos contundencia. Sin barba –ya no le hace falta disimular su identidad– y con gafas de pasta, caminaba menos erguido y envalentonado que el primer día que pisó esta sede. Ya conoce «grosso modo» los cinco tomos del sumario y, tal y como manifestó su defensa, Román, de 45 años, acudiría a declarar en cuanto tuvieran acceso a las actuaciones. Y así fue. Lo hizo ayer por espacio de más de una hora. Entró a las 14.14 horas y salió a las 15.35. Según ha trascendido, «dijo a todo que no; negó todo lo que le puede inculpar». Así lo manifestaron fuentes jurídicas. El «rey del cachopo» aseguró que la maleta donde fue hallado el pasado 13 de agosto el cuerpo descuartizado de la joven hondureña, de 25 años, en la nave que él alquiló, situada en Usera, no era suya. Y eso, a pesar del testimonio del taxista que le trasladó hasta allí desde su casa y le ayudó a cargarla y descargarla debido a su peso: 60 kilos. Lo hizo el día 5 de ese mes, fecha en la que se cree que la mataron porque el teléfono de la víctima dejó de dar señal y fue vista por última vez la víspera. La versión del conductor ha sido corroborada por la solicitud del vehículo que hizo Román a la emisora de transporte público, y por el posicionamiento de los móviles. Además, hay otro testigo que le vio también, por lo que se trata de una de las principales pruebas de cargo en su contra que se conocen. Un Juzgado de Violencia de Género se hará cargo del caso, al inhibirse la titular de la causa hasta ahora No obstante, el «rey del cachopo» no aclaró el motivo por el cuál no denunció su desaparición ni su precipitada huida a Zaragoza. Hasta ahí lo poco que dio de sí su comparencia ante la instructora, Rosa María Freire, quien se inhibió de la causa en favor de un Juzgado de Violencia de Género al considerar que el caso es un crimen machista debido a la relación que mantenían. Lo que sí trascendió ayer, según consta en el sumario, es que Heidi Paz abortó de forma natural apenas dos meses después de empezar su relación con Román. Esta se inició en abril y la pérdida del hijo que esperaban fue en junio. Este extremo, además del color de la piel (el forense dijo que era caucásica y es mulata), dificultaron su identificación, pues se detectó que la víctima había tenido tres embarazos. Tuvo dos hijos que residen en Honduras. Ni envenenada ni asfixiada Además, en la instrucción figura que ella no le había denunciado por malos tratos –como hizo su exmujer– y que, en contra de lo que se ha difundido, la víctima le escribió no una, sino dos cartas, en las que le declaraba el amor que profesaba al «rey del cachopo». Es decir, que no le había dejado o lo pensaba, o eso intentaba ella hacerle creer. La letra es de la infortunada joven como ha demostrado la prueba caligráfica. No obstante, cabe reseñar que las misivas incorporadas al sumario no tienen fecha y se está al inicio de las actuaciones, por lo que se pueden descubrir otras cosas más adelante. En cuanto a la causa de la muerte, según el informe preliminar de la autopsia, la víctima no fue ni envenenada ni asfixiada. En el tronco de la joven no había orificios de bala ni signos de apuñalamiento o golpes que explicaran el fallecimiento. Las extremidades y la cabeza están siendo buscadas por la Policía. Serán las que tengan la clave. El abogado de la acusación Ramón Fernández de Mera sostuvo, en cuanto al aborto natural que sufrió: «No se sabe qué fue lo que lo provocó». ¿Alguna agresión, dado su perfil violento? Quién sabe. También precisó que Román era «controlador, posesivo y obsesivo» y que la pareja no había roto. Por contra, la defensa de Román sostiene que ya no mantenían ninguna relación. Solo ellos lo saben.

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