El encuentro más maternal de la bebé robada de Campo de Criptana

El 8 de septiembre, pasadas las cinco de la tarde, Ana Bel√©n se ape√≥ de su coche frente a un restaurante en Aranjuez (Madrid), junto con su marido y sus tres hijos. Profundamente nerviosa y con el alma en vilo, entr√≥ y se sent√≥ en una mesa a esperar a Pilar, su madre biol√≥gica, a la que no conoc√≠a y de la que no pudo disfrutar durante 45 a√Īos. Cinco minutos m√°s tarde, entr√≥ Pilar. No hubo necesidad de palabras, se abrazaron y se besaron sin decirse nada. Ana Bel√©n Pintado Lucas-Torres volvi√≥ a nacer ese d√≠a y supo que, a partir de ese momento, tendr√≠a una familia a la que podr√° visitar, amar y disfrutar.

¬ęMi madre, muy emocionada, me dijo que nunca me hab√≠a buscado porque le dijeron que hab√≠a muerto poco despu√©s del parto. Ella y mi padre asumieron que hab√≠a sido as√≠¬Ľ, relata Ana Bel√©n. ¬ęPerd√≥name, perd√≥name. Nos dijeron que hab√≠as muerto¬Ľ ‚ÄĒfueron las primeras palabras de Pilar a su hija‚ÄĒ. ¬ęSi hubiera sabido que estabas viva, te habr√≠a buscado mucho antes y amado igual que a tus dos hermanos¬Ľ. Un nuevo abrazo borr√≥ por completo los reproches.

Ana Bel√©n, que reconoce ser la mujer m√°s feliz del mundo por haber encontrado vivos a sus padres biol√≥gicos y a sus hermanos, escuch√≥ c√≥mo Pilar le dec√≠a que llevaba dos d√≠as sin poder dormir, pensando en ese encuentro. Su madre viaj√≥ en tren desde Madrid, donde reside, a Aranjuez. Iba acompa√Īada de una amiga. De momento, ni a su padre ni a sus hermanos (uno de 50 a√Īos y otro de 46) los ha visto. ¬ęEl encuentro ser√° pronto, muy pronto¬Ľ, afirma.

Madre e hija mantienen ahora contacto telef√≥nico a diario. Pilar llama a Ana Bel√©n para preguntarle por toda la familia: ¬ę¬ŅC√≥mo est√°n los ni√Īos?, ¬ŅTu marido? ¬ŅY t√ļ, que est√°s haciendo?¬Ľ. Y Ana Bel√©n repite lo que ya se ha convertido en casi un ritual. ¬ęCreo que ambas queremos recuperar el tiempo perdido y disfrutar y olvidar los malos momentos¬Ľ, se√Īala Ana Bel√©n. Est√° d√°ndole vueltas a la idea de cocinar unas gachas manchegas, un cordero o unas migas para el encuentro familiar.

Una bebé robada

Esta historia con final feliz comenz√≥ en el a√Īo 2010 en una notar√≠a de Campo de Criptana (Ciudad Real), donde Ana Bel√©n creci√≥ y ha vivido. Un d√≠a de hace ocho a√Īos acudi√≥ junto con su madre adoptiva, Petra Lucas-Torres, a arreglar las escrituras de la casa familiar tras el fallecimiento de su padre, Manuel Pintado. El notario le dijo que fuera al ayuntamiento a reclamar su partida de nacimiento ¬ęporque estaba restringida¬Ľ. Y gracias a este tr√°mite en el consistorio donde Ana Bel√©n descubri√≥ que hab√≠a tenido unos apellidos distintos a los que tiene ahora.

¬ęLo que me env√≠an a casa son unas escrituras de adopci√≥n. Al abrirlas, veo que tengo apellidos distintos a los que tengo ahora, aunque mi adopci√≥n ha sido legal¬Ľ. Hasta entonces el silencio reinaba entre Petra y su hija. ¬ęMi madre era consciente de que yo sab√≠a algo, pero ella no me dec√≠a nada. Se callaba y yo, tambi√©n¬Ľ. Ana Bel√©n decide moderse la lengua para evitar un enfrentamiento¬Ľ. ¬ęMi madre me hubiese negado todo¬Ľ, asegura.

Cuando Petra muri√≥, Ana Bel√©n encontr√≥ entre unas carpetas dos documentos contradictorios: en uno se pod√≠a leer que Petra era su madre biol√≥gica, pero en otro se aseguraba que ella era est√©ril. ¬ęFue en ese momento cuando empezaron a cuadrarme muchas cosas¬Ľ, rememora la hija.

La ni√Īa roba en brazos de su madre adoptiva, Petra y junto a su padre. Manuel
La ni√Īa roba en brazos de su madre adoptiva, Petra y junto a su padre. Manuel – Foto Cedida por Ana Bel√©n

Ese mismo a√Īo, el 2010, Ana Bel√©n recibi√≥ una llamada telef√≥nica en la que le preguntaron si quer√≠a intervenir en un programa de televisi√≥n sobre beb√©s robados. ¬ęMe qued√© de piedra y colgu√©. En ese momento, pens√© que se hab√≠an equivocado. Empec√© a sentir miedo porque es duro conocer estas cosas y no poder hablarlas con esas personas que cre√≠ste que eran tus padres¬Ľ.

Por mediaci√≥n de su amiga Luc√≠a Pariente Jim√©nez, contact√≥ con la Asociaci√≥n de Ni√Īos Robados de Madrid, donde acudi√≥ para someterse a una prueba de ADN y comprobar si su c√≥digo gen√©tico coincid√≠a con alguien que estuviera en la base de datos. ¬ęA partir de ah√≠ nos centramos en buscar a mi familia biol√≥gica, utilizando los apellidos que estaban en mi partida de nacimiento. No encontr√°bamos a nadie. Era como buscar una aguja en un pajar porque esos apellidos eran inventados¬Ľ.

Ana Bel√©n ten√≠a ya la certeza de que era una ni√Īa robada. As√≠ que se dirigi√≥ al Instituto del Menor de Madrid para pedir el nombre de sus padres biol√≥gicos. Pero la respuesta tard√≥ en llegar y ella se desesper√≥ porque no encontraba respuestas. Entonces, decidi√≥ buscar una abogada, Aurelia Fuentes, quien le recomend√≥ utilizar las redes sociales, los medios de comunicaci√≥n y la v√≠a judicial.

Su b√ļsqueda comenz√≥ a dar resultados y, tras indagar mucho, del Instituto del Menor le respondieron que su madre se llama Pilar, natural de Lanzah√≠ta (√Āvila) y que reside en Madrid. La logr√≥ localizar gracias a una llamada an√≥nima el pasado 10 de julio (el mismo d√≠a que Ana Bel√©n cumpl√≠a 45 a√Īos). Esa voz desconocida le dijo que sab√≠a de una mujer que podr√≠a ser su madre y de la que le facilit√≥ el n√ļmero de su tel√©fono m√≥vil.

Ana Bel√©n no pudo esperar m√°s. Tras colgar, llam√≥ a Pilar y le explic√≥ qui√©n era y porqu√© quer√≠a hablar con ella. Su madre biol√≥gica le respondi√≥ de forma escueta -¬ęespera, luego te llamo¬Ľ- y colg√≥. Despu√©s, Pilar le devolvi√≥ la llamada y cotejaron datos. Pero hab√≠a referencias que no coincid√≠an, por lo que Pilar le pidi√≥ que corroborara si realmente era su hija.

En esa nueva b√ļsqueda, Ana Bel√©n pudo constatar que su madre hab√≠a acudido a una revisi√≥n ginecol√≥gica para el seguimiento de su embarazo el 25 de abril de 1973 en la Cl√≠nica Santa Cristina de Madrid, donde ingres√≥ el 9 de julio para dar a luz al d√≠a siguiente. Ten√≠a 24 a√Īos. ¬ęLo √ļnico que recuerda mi madre es que cuando dio a luz me pusieron en sus brazos unos minutos, ni siquiera me acercaron a su pecho. Me llevaron r√°pidamente a otro lugar mientras a ella le pusieron una m√°scara en la cara y la sedaron. Cuando despert√≥ y pregunto por m√≠, le dijeron que hab√≠a fallecido¬Ľ. En esa habitaci√≥n fue donde se rompi√≥ el v√≠nculo entre Pilar y Ana Bel√©n, una separaci√≥n que las ha tenido 45 a√Īos entre tinieblas. Ahora la beb√© robada puede disfrutar de la madre que la pari√≥.

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