El diario de una marcha histórica bajo un sol furioso

Fuente: LA NACION РCrédito: Horacio Córdoba

El se√Īor alto y con boina descubri√≥ y compr√≥ en un remate de escritos antiguos esas ocho carillas escritas a mano. Era el famoso locutor Antonio Carrizo, hombre culto y bibli√≥filo. En el manuscrito, un jefe militar narra la marcha de 800 soldados en el t√≥rrido verano de 1812.

“24 de enero. Se cargaron las 16 carretas. Se puso en marcha el Regimiento a las 5 y media (de la tarde) con destino a San Jos√© de Flores”. La narraci√≥n sigue hasta el 7 de febrero, en que se corta. Resumimos p√°rrafos:

“25 de enero: Escasez de le√Īa y lodo l√≠quido por agua. 26 de enero: A las 5 de la ma√Īana se toc√≥ a Misa. A las 3 de la tarde nos pusimos en marcha. Por la noche hubo retreta con m√ļsica y se cant√≥ el himno patri√≥tico y todos se retiraron despu√©s de un ¬°Viva! por la Patria. 27 de enero: A las 4 de la ma√Īana se toc√≥ la diana. Caminamos hasta la estancia de Alvarez donde llegamos a las 9. No hab√≠a m√°s agua que la del pozo, que se hab√≠a secado. 28 de enero: Caminos cubiertos de espinares. Entramos a la Villa de Luj√°n a las 9 de la ma√Īana con banderas desplegadas. La Iglesia es un edificio de regular arquitectura. El Cabildo es una casa de alto con arquer√≠a. A las tres cay√≥ un fuerte chubasco que aneg√≥ mi carpa. Se rez√≥ el Rosario. A las 9 se toc√≥ retreta. He convocado para mejor disciplina, desterrar las inicuas voces de los Oficiales como de los Soldados que ofenden los o√≠dos, y sujetar a los cadetes, que son los j√≥venes m√°s pillos y m√°s maleducados que he visto”.

“29 de enero: El sol ha sido furioso. Llanuras sin √°rboles. Se rez√≥ el Rosario. A las 8 y media, retreta. 31 de enero: Salimos del Campamento a las 2 y media para aprovechar el fresco que corre. Felizmente se encontr√≥ un manantial de agua regular. Esta gente sufrir√° 20 leguas a caballo y no puede andar 4 a pie sin grandes descansos. El descuido es propio de su educaci√≥n y miran con desprecio hasta lo que les es m√°s necesario para vestirse y cuanta otra incomodidad trae consigo el andar con el pie desnudo”.

“2 de febrero: Se fueron algunos bueyes en la noche. El pozo de la Posta de Lirio nos ha surtido de agua muy buena. Con huesos y le√Īa del camino se ha cocinado. Los animales se ataron para estar prontos al salir la luna. Llegamos a la Rivera de Arrecifes a las 2 de la ma√Īana”.

“4 de febrero: Posta de Fontezuelas. Terrenos abundantes de pasto. El tiempo era fresco y se lleg√≥ a la Posta de Don Laureano Olmos a las doce de la noche. 5 de febrero: Desde las 2 y media de la ma√Īana hemos caminado hasta cerca de las 8 a inmediaciones del Arroyo del Medio. Multitud de ganados. Campos √°ridos por falta de agua. Hemos andado hasta las 12 de la noche. 6 de febrero: Campados a inmediaciones del arroyo Pav√≥n. Grande hurac√°n que ech√≥ por tierra algunas tiendas. Agua abundante y fuerte. Continuamos hasta el Arroyo Seco, donde campamos a las 9 de la noche en casa de Do√Īa Mar√≠a G√≥mez. 7 de febrero: Hall√°ndonos a distancia del Rosario de cerca de una legua se form√≥ la tropa, sacaron las banderas y seguimos hasta ese pueblo. Llegados a la Plaza Mayor se form√≥ en batalla.”

El militar que escribi√≥ d√≠a tras d√≠a esas ignotas cr√≥nicas que descubri√≥ Carrizo, cre√≥ y alz√≥ en “el Rosario” el 27 de febrero la bandera argentina. Se llamaba Manuel Belgrano.

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